REDES DE PODER: Fantasías

Nunca había conocido a un funcionario público capaz de decir tantas estupideces en tan poco tiempo.

Alfonso Torres Chávez* / A los 4 vientos

 Si hay un choque, dicen que es corrupción; no tenemos más corruptos afirma, son las redes. Cualquier cosa que ocurra hoy en día, es por la corrupción. Casi, casi, si hay un choque aquí en la esquina…ah fue la corrupción, algo pasó en el semáforo, ¿Quién compro el semáforo para que no funcionara? Tenemos ejemplos de socavones. Pues a ver, pasan en todas partes del mundo. Uno es señalado, pero ha habido varios más, y ahora vivimos estos sismos y detrás de cada evento queremos encontrar un responsable y un culpable y siempre es decir: la corrupción…

A tres meses de ser inaugurado el Paso Exprés de la carretera México-Cuernavaca, el pasado 12 de julio se abrió un socavón de seis metros de profundidad, donde murieron dos hombre al caer su automóvil al hoyanco. La obra, con un costo de más de 2 mil millones de pesos, tendría una vida de 30 o 40 años sin ninguna reparación debido a que el concreto de asfalto es mucho más resistente al sol y a la lluvia, había dicho el titular de la SCT, Gerardo Ruiz Esparza.

No es que hoy tengamos más corrupción que antes, esta es mi óptica: yo creo que hoy en día por el avance de la tecnología, por el uso de las redes sociales, se han hecho más evidentes aquellos casos que eventualmente pueden presumirse de ser corruptos. La corrupción no tiene nada que ver con las redes sociales. Es como culpar a la comida chatarra de la obesidad, cuando la solución es llevar una dieta. Todo esto fue lo que declaró hace unos días el presidente Enrique Peña Nieto en un evento público.

Declarar que todos los incidentes son culpa de la corrupción es una falta total de inteligencia.

La corrupción es un problema social, y de cultura.

Los problemas de los mexicanos con el cumplimiento de la ley son ancestrales.

La clave de la solución es tan simple como levantar la mano para decir: yo no estoy dispuesto a convertirme en un corrupto.

Todos podemos hacer la diferencia desde nuestras trincheras.

Si volteáramos a ver un diagnóstico, la mayoría pensaría que este problema no tiene una solución.

Sin embargo la cultura y la educación son fundamentales para que podamos llegar al final del túnel.

Si no somos capaces de hacerlo, no habrá programa que funcione para combatir la corrupción.

El poder que puede tener el dinero es fundamental, por eso no se entiende que no haya corrupto sin corruptor.

La sociedad a través de las redes sociales se ha convertido en el mejor antídoto. Si seguimos exhibiendo a los corruptos, eso nos abrirá la puerta para quitarnos una plaga de encima.

Lo que debemos hacer es evitarlo dentro de nuestra propia esfera de vida.

Pero hacer declaraciones como las del presidente, es un evento bastante desafortunado que no muestra más que la poca capacidad que posee para hacer frente a los problemas del país.

Somos nosotros los responsables de la presión social que se debe hacer a los funcionarios públicos con eventos sociales como aquella mofa social que se hacía del lema del presidente José López Portillo de La solución somos todos, cuando en 1982 con el país en la puerta del abismo, el reclamo popular convirtió ese slogan de campaña en la mejor burla social contra la corrupción lopezportillista: La corrupción somos todos.

Sin cultura será imposible que los mexicanos perdamos la costumbre de darle la vuelta a la ley.

Imagen de portada: Presidente Enrique Peña Nieto. Foto: internet

 alfonso-torres-chavez* Alfonso Torres Chávez. Licenciado en Derecho por la UABC. Maestro en Derecho, Facultad de Derecho UIA- Tijuana. Especialista en Derecho Constitucional y Amparo. Académico-Investigador del Centro Universitario de Tijuana campus Ensenada. alfonsotorr@gmail.com