La oportunidad de oro independiente y los vicios partidistas

Los tiempos electorales ya empezaron para quienes vemos a los candidatos independientes como la oportunidad de participar en política, pero el peligro de caer en vicios partidistas dentro de los grupos independientes puede menguar las posibilidades de lograr por esta vía los grandes cambios que los partidos no han podido concretar. Estamos hoy frente a una oportunidad de oro para sanear la vida política y la función pública mexicana mediante la vía independiente si la usamos con responsabilidad y nos alejamos de los vicios partidistas, porque si en algún lugar tres o más personas se han reunido y preguntado “¿a quién lanzamos como candidato?”, estamos ante un grupo susceptible de caer en vicios partidistas.

Carlos Q. Rodríguez* / A los 4 Vientos

En estas fechas ya se han registrado aspirantes a candidatos independientes para todo tipo de cargo público que se va a renovar en las elecciones del 2018, y dentro de poco tiempo los aspirantes a candidatos registrados van a empezar a pedir el apoyo de la ciudadanía solicitando las firmas necesarias para lograr el registro de sus candidaturas. Los simpatizantes de esta opción estamos particularmente interesados en la ventana de oportunidad que se abre para llevar a gobierno o legislaturas proyectos independientes gestados fuera de los partidos, para de esta manera influir en las políticas públicas que los partidos no se animan o no tienen interés en tocar, pero que urgen para rescatar a la política mexicana de los vicios que se han arraigado durante décadas de control partidista en todos los niveles de gobierno.

Hoy podemos estar seguros de que los rezagos del país que en décadas anteriores se nos hizo pensar que eran provocadas por un régimen monolítico, donde todos los niveles de gobierno, poderes de estado e instituciones eran controladas por un solo partido, ya no son culpa de un solo partido. Hoy sabemos que son culpa de un sistema de partidos: «la partidocracia».

Es así como para muchos la esperanza, el rayo de luz que entra por la rendija de la nueva vía electoral independiente nos llena de ilusión y ánimo para poder echar cimiento a una nueva cultura política que cambie la forma de concebir el poder, la función pública, la participación ciudadana y la política en general.

La vía independiente nos permite proponer «cómo deben ser las cosas», y para ello muchos ciudadanos que vemos y queremos crecer la virtud de las candidaturas independientes, hemos empezado a lanzar opiniones como las que aquí exptresamos.

En México, la experiencia independiente ya se ha vivido en muchos lugares; todavía no en todos, pero a lo largo y ancho del país la posibilidad electoral independiente ha empezado a despertar esperanzas, reflexiones, proyectos y ambiciones en la ciudadanía y clase política. Por lo tanto, en México se vive una inevitable reconfiguración política-electoral como consecuencia de esta nueva posibilidad que salió a la luz en 2015.

Al debutar los primeros candidatos independientes, en México empezó de inmediato un cuestionamiento acerca de la independencia de un candidato que haya tenido trayectoria partidista. Localmente esa discusión aun continua: por un lado tenemos a los «independientes puristas» que no aceptan como independiente a una persona que haya tenido cierto grado de participación partidista; y por otro lado están los «independientes flexibles» que hemos acordado que debido a la reciente creación de la ruta independiente, el enfoque de los candidatos por esta alternativa política electoral debe ser el de proponer y llevar al gobierno proyectos que no se pueden generar en el ámbito partidista debido a los vicios de los partidos tradicionales.

Pero los independientes flexibles necesitamos ahora enfocar nuestra atención en esos vicios partidistas; tenemos que hacer una reflexión responsable para analizar los vicios de los partidos que son un importante factor en la descomposición de la función pública en México, porque aun sin ser partido, la aglomeración de ciudadanos alrededor de candidatos independientes inevitablemente forma organizaciones con estructuras seguramente más flexibles que los partidos, pero con metas, jerarquías, recursos e influencia hacia la ciudadanía en general.

Es así como sin ser un partido en el estricto sentido de la palabra, dentro de las entrañas de los grupos independientes se generan dinámicas grupales donde también se pueden arraigar los vicios partidistas que impiden el avance de muchas propuestas de impacto que los ciudadanos merecemos gozar.

Pretendo dejar en claro en este párrafo que muchos vicios de los institutos políticos formales son en verdad vicios grupales, desenfrenos organizacionales que se dan al seno de cualquier organización -sea partido político o no-, pero donde se manejen recursos, jerarquías o poder.

Empecemos por identificar los vicios que a lo largo de los años los ciudadanos hemos criticado de los partidos:

Nepotismo. Separación partido-gobierno. Culto a las personas. Borreguismo. Dedazos. Acaparamiento del poder por grupos. Derroche de fondos públicos. Agenda política acorde a conveniencias electoral. Pobre representación ciudadana. Chapulinismo. (Quizá hay más y agradecería me los mencionaran en sus comentarios para considerarlos en un futuro).

Consciente de que cada uno de esos temas pudiera ser tratado con mucha amplitud, enseguida reviso brevemente cada uno de ellos para crear mayor contexto de lo que los reclamos ciudadanos -a lo largo de los años- nos sugieren como “queremos que sean las cosas».

NEPOTISMO. La definición de diccionario es: «Trato de favor hacia familiares o amigos, a los que se otorgan cargos o empleos públicos por el mero hecho de serlo, sin tener en cuenta otros méritos». (1)

SEPARACION DE PARTIDO-GOBIERNO. Aunque es difícil renunciar a una ideología partidista cuando los servidores resultan elegidos, es una demanda permanente que los servidores vean por el beneficio de todos los votantes y no solo por los que los eligieron. También ha sido muy criticado el manejo electorero de los programas sociales por parte de funcionarios públicos que realizan eventos de dispendio con los programas sociales, haciéndolo con pompa en medios y redes sociales, o los funcionarios que usan las partidas de “gestión social” con fines de exhibirse en los medios de comunicación y promover su imagen para apuntalar sus proyectos políticos personales.

Foto: Portal Mediodía

CULTO A LAS PERSONAS, BORREGUISMO. En las líneas del empoderamiento ciudadano, es responsabilidad de los líderes de los movimientos independientes empoderar a sus simpatizantes. No se puede hablar de empoderamiento ciudadano hacia la ciudadanía en general si la estructura de un grupo independiente depende del culto a los liderazgos y no se empodera a sus simpatizantes, fomentando su inclusión en la formulación de propuestas, su participación en actividades hacia la ciudadanía o en la selección de candidatos. Si a los simpatizantes solo se les delega responsabilidades organizacionales cuando se necesita su participación en recopilar firmas o hacer campaña, se está incurriendo en la formación de “borregos”, y quienes no se sientan satisfechos jugando ese rol naturalmente van a formar fisuras dentro de lo que debiera ser un movimiento amplio y representativo. Lo peor es que se corre el riesgo de que lo hagan haciendo culto a otras personas, generando dinámicas de “miembros estelares y terrenales” contrarios a la equidad de las personas.

DEDAZOS. Las prácticas antidemocráticas dentro de los partidos todos las conocemos. De hecho, el origen de la mayoría de los candidatos independientes que hemos conocido a la fecha no lograr un sano ejercicio democrático al interior de los partidos, no acatan la decisión de la mayoría o, peor, no hacen elecciones para tomar en cuenta a la militancia e imponer candidatos desde comités estatales o nacionales. Son un vicio que ha fragmentado a los partidos y ha envilecido las dinámicas grupales en tiempos electorales, llegando incluso a dedicar apoyo a candidatos de otros partidos por mera venganza.

ACAPARAMIENTO DEL PODER POR GRUPOS. Ya hemos visto en repetidas ocasiones cómo en los partidos las elecciones para elegir mesa directiva generan grandes conflictos grupales: los de aquí contra los de allá. Esto es porque lo que está en juego en esa elección es la oportunidad de un grupo de acaparar el poder del partido para sí, de gozar de la exposición mediática, jugosos sueldos y viáticos; pero más que nada conseguir el poder para favorecer los proyectos electorales grupales.

DERROCHE DE FONDOS PUBLICOS. Si las cada vez mayores sumas de dinero que reciben los partidos políticos como financiamiento estatal son un escándalo, también deben ser las enormes sumas de dinero que se gastan en pintar los espacios públicos color marrón o celeste en cada alternancia en gobierno. O que decir de las enormes sumas de dinero que se gastan en liquidar a los funcionarios públicos salientes, y a su gente de confianza.

AGENDA ACORDE A CONVENIENCIAS ELECTORALES O MEDIATICAS.  En repetidas ocasiones hemos visto como dentro de los partidos algunos temas de interés nacional bajan de prioridad cuando se acerca una elección si así conviene a los intereses del partido, o bien se les lleva al tope de su agenda política si esto sirve para golpear a un contrincante. Es así como los escándalos de corrupción saturan los encabezados de los periódicos cuando los tiempos electorales se aproximan, mientras los demás temas desaparecen de los medios y agendas legislativas.

POBRE REPRESENTACION CIUDADANA. La participación de ciudadanos de diferentes esferas sociales y profesionales dentro de un partido, permite desarrollar fortalezas en diferentes ámbitos y aumentar las probabilidades de triunfo por enfocarse en temas comunes a una muestra representativa de la sociedad. Mientras un partido con una dominante representación magisterial, empresarial o popular tarde o temprano trunca su crecimiento, se vuelven monotemáticos y tienen que entrar al juego de las alianzas y metas comunes electorales del 3% de la votación para sobrevivir. También convertir a un partido político en una agencia de colocación de trabajo más allá del número de beneficiarios de nómina o cuadros empresariales que el partido puede satisfacer, desalienta la participación ciudadana.

CHAPULINISMO. Hace unos años, en Baja California, se hizo una «ley anti-chapulín» que en su tiempo fue muy aplaudida porque la ciudadanía siempre ha visto con malos ojos que un funcionario público termine su mandato prematuramente para cumplir con los tiempos electorales necesarios y competir para otro cargo de elección popular. Las críticas se han hecho porque los ciudadanos consideran una traición a nuestra confianza el que un personaje que nos prometió una agenda de trabajo para ganar nuestro voto, no cumpla con su compromiso por aspirar a un siguiente cargo público. De esa manera, un “chapulín” que “brinca” de un puesto a otro culmina un engaño a sus votantes al revelar que su intención no era realmente cumplir con la agenda que presentó como candidato, sino lograr un puesto de relevancia para luego pasar al siguiente. En su caso, los votantes del chapulín son los únicos que pueden juzgar si aprueban o no el brinco de su preferido.

Imagen: Lapolilla.com

Quienes vemos a las candidaturas independientes como la oportunidad de oro para sanear la vida política y la función pública nacional, debemos ser muy vigilantes de los candidatos independientes y de los grupos que los apoya, Y más cuando se consolidan como una fuerza electoral que busca llegar al poder. Los ciudadanos debemos vigilar que la dinámica independiente se mantenga sana y lejos de vicios partidistas, y con la ayuda de nuestra firma, de nuestro voto y nuestra supervisión, hacerles saber si van por el camino correcto o si muestran síntomas de infección partidista.

Las posibilidades independientes aún viven un periodo muy frágil pues la cultura política que impera en México aún es la partidista, por lo que mucha gente que considera transitar por la vía independiente aún tiene paradigmas del poder, la política y el servicio público formados en la cultura que necesitamos dejar atrás. Veremos candidatos y muchas personas en los grupos independientes cuyo entendimiento de la política se formó contemplando el poder político como lo ostentan los partidos; encontraremos algunos que seguramente codician los privilegios que la política partidista tradicional nos ha enseñado a muchos a odiar.

Por eso los ciudadanos tenemos que aprovechar la vía independiente para formar la nueva cultura política mexicana que mencione antes; para que nos aleje de los vicios partidistas del pasado siendo participes en las dinámicas grupales emancipadas y así vigilar de cerca que vayan siempre en sentido contrario a los vicios partidistas: contra el nepotismo y a favor de la igualdad de oportunidades; contra el borreguísimo y a favor del empoderamiento; contra el chapulinismo y a favor de la consulta popular; contra los dedazos y las elites y a favor de la democracia; contra los acaparamientos de poder y a favor de la inclusión; y contra el derroche pero a favor de la moderación.

Hoy, cuando las elecciones se aproximan y los ciudadanos aún continúan receptivos a las ofertas independientes, es cuando los emancipados tienen que brillar y mostrar a la ciudadanía el contraste entre lo que es y lo que debe ser; con congruencia, seriedad y responsabilidad.

Si la ventana de oportunidad que se abrió en 2015 no es aprovechada en este ciclo electoral, o los siguientes, seguiremos estancados por algunos o muchos años más. El tiempo de actuar es hoy pues los vicios partidistas que han infectado al quehacer político mexicano son responsabilidad en gran medida del rezago de México en tantos temas de interés público, atrasos que mantienen a nuestro país estancado en un contexto mundial de creciente competencia por los recursos y las escondidas amenazas globales. Seguir estancados en una cultura política que no permite avanzar en los temas más importantes para la mayoría de los ciudadanos, no solo es una perdida para tu colonia, sino para todo el mundo.

Así es como tenemos que ver la vía independiente en México como la posibilidad de revindicar a nuestro país dentro del marco global, con una nueva cultura política que permita catapultarlo desde la posición actual, donde nos consideran el zorrillo del mundo en temas de corrupción y desigualdad a una posición de país modelo en temas de justicia social, equidad y respeto a los derechos humanos, entre otros asuntos fundamentales.

Usemos sabiamente la ruta independiente. Mucho está en juego.

Espero sus comentarios.

Referencias:

<https://www.google.com.mx/search?q=nepotismo&oq=nepotismo&aqs=chrome..69i57j0l5.1842j0j7&sourceid=chrome&ie=UTF-8>

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* Carlos Rodríguez es un pequeño empresario ensenadense, ingeniero de profesión, ciudadano preocupado por el cada vez mayor distanciamiento de las políticas públicas y el bienestar de la población.