La «mente abierta» cachanilla

El pasado sábado 30 de septiembre se llevó a cabo la Novena Marcha del orgullo Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual, Transgénero, Intersexual, Asexual, Pansexual, Queer, (LGBTTIAPQ), donde acudieron alrededor de 400 personas, evento realizado en la ciudad donde no se conoce la agenda «LGTB«, o más bien se oculta por el temor y miedo a ser juzgadxs.

Abril Angélica Rodríguez Martínez / Las Borders / Foto de portada: La Crónica

A pesar de las ideas que una persona podría imaginar sobre la vida fronteriza, y sobre una ciudad que pudiera verse influenciada por la cercanía  al  sur de California —con ciudades  como San Diego, Los Ángeles y San Francisco, cedes de los derechos LGTB—, aquí estamos en el desierto de los derechos humanos, lejos de ser una ciudad diversa y tolerante, donde el discurso social y cultural  recae en concepciones de derecha ultra conservadoras.

 

¨La libertad de expresión vs. los discursos de odio¨

Foto: Yerson Martínez @yersonyeiyei de Canal66TV”

Iniciemos este artículo con un antecedente. En 2014 inicia una disputa por los derechos humanos entre los grupos LGTB y los grupos conservadores, dado que una pareja del mismo sexo ganó el fallo ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), donde se declaró inconstitucional y no convencional la prohibición de matrimonios entre parejas del mismo sexo en el estado de Baja California.

La doble moral en el Ayuntamiento de Jaime Díaz, alcalde en el período 2013-2016, tuvo su cúspide al impedir en cuatro ocasiones la realización de la ceremonia civil entre la pareja Fernando y Víctor,  con excusas de última hora, dejando a la pareja, amigos y familiares molestos pero sobre todo dolidos por los pésimos tratos que recibieron del Ayuntamiento y parte de la ciudadanía.

Eventos donde las consignas son «a favor de la vida» y «a favor de la familia», van más allá de ser actos de libertad de expresión, sino discursos que caen en la apología. Sin embargo la realidad de estos grupos conservadores es ajena a los cánones sociales que tanto defienden y promueven, los ejemplos son bastos a nivel estatal, nacional e internacional, donde personajes de la iglesia e instituciones gubernamentales rompen con los estereotipos de  la «familia tradicional».

Tal es el caso del ex Presidente Municipal Jaime Díaz Ochoa, que no fue cuestionado ni juzgado por la iglesia o la ciudadanía en general por serle infiel y/o desleal a la que fuera su esposa, Martha Suarez, e inmediatamente posicionar a su novia, Sonia Carrillo, su secretaria personal,  a Primera dama de Mexicali, y con una de las jubilaciones más altas de la historia de las Secretarias.

Después de un año de lucha, la pareja denunció a Díaz por desacato al fallo de la SCJN, señalando la doble moral por parte del ex panista y, a quien se le reconocía un vínculo con el obispo José Isidro Macías.

 

¨Mis derechos no son locura¨

El ataque a la pareja fue en aumento en la ciudad,  cuando grupos en Facebook como Comunidad en desacuerdo al matrimonio civil igualitario, y asociaciones civiles como la Coalición de Familias de Baja California A.C., representada por Angélica Guadalupe González Sánchez acusaron legalmente a la pareja de padecer ¨locura¨, con el fin de impedir el matrimonio. Acompañados de consignas agresivas y rosarios en mano, abucheaban a la pareja y a quienes asistimos en solidaridad las cuatro ocasiones que les impidieron ejercer su derecho constitucional.

Ante esto la pareja no tuvo más remedio que acudir a la Ciudad de México con el fin de denunciar ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), que el fallo en Mexicali, Baja California, no era respetado.

Varias personas cuestionaron a la pareja por no realizar su ceremonia civil en la capital, a lo que ellos respondieron: «No se trata del boleto de avión, es una cuestión de derechos humanos. En Baja California pagamos nuestros impuestos». «Mi compañero y yo estamos aquí con indignación y vergüenza. Indignados ante los hechos cínicos y vergonzosos de los que hemos sido víctimas por parte de las autoridades del municipio y el registro civil de Mexicali, Baja California. Con vergüenza, por tener que salir de nuestro estado para buscar justicia ya que nuestros legisladores y autoridades no han hecho nada al respecto. Por el contrario, hacen caso omiso a una obvia complicidad de la doble moral que prevalece en nuestro estado».

Las redes sociales permitieron un mayor alcance de visibilidad para la pareja, pasando de ser un tema a puerta cerrada, se volvió internacional junto con el slogan Mis derechos no son locura. Gracias a la organización de los grupos solidarios, el 17 de enero de 2015 sus derechos fueran respetados y validados, las nupcias se llevaron a cabo de manera improvisada, tras una manifestación realizada el mismo día, a la cual acudieron más de trescientas personas respaldando a la pareja. Sin más remedio, el entonces Alcalde accedió a dialogar con la pareja y cedió ante el fallo de la SCJN,  dejando sin efecto la demanda de que los contrayentes padecían ¨locura¨.

 

¨ ¿Acaso vamos como los cangrejos?¨

Foto: La Crónica

Esté avance social quedó invisibilizado cuando en septiembre de 2016, salen a las calles más de doce mil mexicalenses siguiendo la convocatoria del Frente Nacional por la Familia, mismo frente que trabaja a nivel Hispanoamérica con el autobús del odio. Las consignas de aquella manifestación señalaban que sólo existe un modelo familiar y natural donde tiene que haber un Padre, Madre e Hijo, repudiando la diversidad en las familias mexicanas. Mientras tanto, en la capital del país el Presidente Enrique Peña Nieto había presentado un mes atrás su iniciativa del matrimonio igualitario, mismo que sería instruido desde educación básica.

Lo que refuerzan marchas y eventos organizados por grupos como el Frente por la Familia,  es la idea de querer que todas las personas entremos en un mismo molde, negando la diversidad que nos hace únicas a cada una de las personas. Asimismo privar e impedir a cualquier ciudadanx que ejerza sus derechos es un acto violento que no debiera ser permitido, aplaudido y mucho menos ser legitimarse.

Sin embargo, la realidad en nuestro estado muestra a un Obispo que llamó a las personas de la comunidad LGTB heterofóbicos, al acudir al contingente del Frente Nacional por la Familia, con la esperanza de visibilizar la otra cara de la moneda. Pareciera que el señor Obispo carece de conocimiento sobre los privilegios que conlleva coincidir con las normativas sociales hegemónicas. La libertad de expresión tiene un límite claro en el lenguaje discriminatorio y, fundamentalmente, en el discurso de odio. Estos discursos vienen cargados de expresiones ofensivas con las que se descalifica a determinadas personas por su género, orientación sexual, origen étnico, discapacidades, condición social, religión, etc., donde se añade un elemento de provocación y fomento del rechazo hacia un grupo social, el lenguaje funge como el ambiente hostil que legitimiza las conductas violentas.

¨Seguimos viendo a la democracia como una utopía lejana¨

Que las instituciones de gobierno y Comisiones de Derechos Humanxs eviten generar espacios de dialogo, excusados por la ¨libertad de expresión¨ rectifica que en México se desconoce a la Constitución, así como se ignoran las actualizaciones en la Suprema Corte de Justicia que enfatizan que la libertad de expresión constituye uno de los pilares de la sociedad democrática; mientras que el lenguaje discriminatorio y los discursos de odio no encuentran protección constitucional, por el contrario, constituyen un acto de discriminación vedado por la Constitución.

El lenguaje juega un papel fundamental, ya que esté influye en la realidad, en la manera en que la percibimos y, sirve como medio de transmisión cultural y social. Si queremos que México deje de ser reconocido como un país machista, violento, homófobo y misógino, con los más altos números de asesinatos a mujeres y personas LGTB, es necesario que aprendamos a no minimizar la carga de las expresiones que utilizamos en los espacios públicos y privados, tampoco permitir que actos de violencia sean minimizados o mal tipificados, tal es la situación de los feminicidios y transfeminicidios, donde se criminaliza a la víctima, en los casos de transfeminicidios se niega la condición de mujer de la víctima.

El dialogo, respetuoso e inclusivo, será nuestro empuje a un Estado democrático y libre de violencia. Traer a la mesa la agenda LGTB, es una tarea que principalmente compete al gobierno municipal y estatal, pero no excusa a la ciudadanía de participar, sí bien en nuestros derechos y obligaciones constitucionales está presente la participación ciudadana, es nuestro deber ejercer la democracia, porque para bien o para mal, no existe persona alguna que no tenga en sus círculos íntimos una persona LGTB. No ser heterosexual no es sinónimo de no ser humano, seguir con estos discursos nos remontan a eventos similares como el Holocausto y el esclavismo negro. Todas las personas merecemos respeto y tolerancia, la diversidad es lo natural.