Cuando son nuevecitos todos los jóvenes mocosos; cuando se vuelven cabezas-canosas todos los vejestorios: Ellos son idiotas, nosotros no.

 “Cada generación cree que la generación anterior fue muy rígida y conservadora, y la generación siguiente muy salvaje y fuera de control. Cada generación piensa que tiene su cultura “suficientemente bien” (Ferguson, 2014).

       Históricamente se ha tenido una brecha entre generaciones, referente a la manera en la que se perciben las unas a las otras; es decir, los viejos y jóvenes. Pero, principalmente, y aunque exista un sesgo cognitivo por parte de ambos grupos, es el estigma que existe por parte de los viejos.

Luis Cuauhtémoc Treviño* / A los 4 Vientos

     Tanto es así que realmente suele identificarse más el fenómeno con la palabra Juvenoia, que vendría a significar algo así como “miedo a los jóvenes”. Y si bien es cierto que los viejos expresan una “preocupación” por cuidar de la juventud de sí misma, existe sin embargo un mensaje o más bien un discurso subyacente de odio o ninguneo.  (Ferguson, 2014). 

       Bien es cierto que la rebeldía es una de las características principales de la adolescencia, y queda bien apuntalado por quien sea quizás el más grande referente de la psicología del desarrollo: Piaget, también es cierto que los adolescentes no son el único grupo que es objeto de menosprecio, más bien el colectivo de jóvenes por debajo de los 25, como norma general (The Financial Times, 2015). No obstante, es cierto que el polémico pensamiento del adolescente es quien abandera principalmente este “miedo”.

Gallo ‘S De Pelea En USA | Publicado en internet por Pasión por la infografía

       Aun así, ¿cuáles son las causas primeras de la segregación juvenil? ¿Por qué las viejas generaciones tienden a menospreciar el trabajo de las nuevas? No yace la semilla de la discordia solamente entre los jóvenes, y no por cualquier cosa se ha esparcido la brecha mediante el empuje por la Juvenoia. Se intentará demostrar cómo es que en repetidas ocasiones los “argumentos” que suelen usarse por parte de los mayores son muchas veces falsables y nada sólidos.

     El adolescente recién adquiere la capacidad hipotético-deductiva de cognición; es decir, recién aprende a realizar ideas imaginarias (hipótesis sobre las cosas que no han pasado o nunca lo harán) y después hacer hipótesis sobre las hipótesis imaginarias para luego deducir sus implicaciones. Es por esto por lo que adquiere un sentido de independencia y rebeldía, al poder producir novel thoughts. Sin embargo, todavía le resta aprender a dominar esta nueva manera de pensar, que en realidad no toma una década entera (Piaget, 1995). En otras palabras: la juventud no es adolescente hasta los veinticinco años.

       Si bien es en la adolescencia que se consolida la independencia de la personalidad, también es cierto que el niño, en retrospectiva, posee un carácter egocéntrico, pero es como tal por la falta de la adquisición de un sentido del yo, y después se refuerza por el sentido en sí del yo con lo que Lacan definiría como nacimiento psicológico. Esto se menciona ya que desde Henri Walton (Sánchez, 1983) se podía aseverar que el niño pequeño entre los tres y los siete años comienza el estadio del personalismo, que dota al niño de cierta autonomía, sobre todo al reconocerse como ente independiente, y aprender cada vez más a desapegarse de la madre.

       Se dice que se tiene un carácter egocéntrico al relacionar todo consigo mismo, y luego relacionarlo todo con la especie humana; es decir, todo tiene una utilidad para el hombre, sino por qué existirían las montañas. En otras palabras, una falta de conceptos. Y ya en la adolescencia ese egocentrismo se canaliza en comportamientos pseudo-mesiánicos, con deseos de entrega a la humanidad, por ejemplo, claro, con fines subyacentemente egoístas. Pero ¿y cuándo no deja el hombre de ser egoísta? Piaget decía que los niños hacen soliloquios en conjunto, y Vygotsky que esos soliloquios sirven como integración social, aunque parezcan individuales. Y, sin embargo, todavía parece entrada la adultez que cada quien reproduce discursos atrapados en una narrativa de la propiocepción de las ideas, bien sea que dispongamos de un capital simbólico que viene del exterior, ya que el filtro de las palabras que expresamos somos nosotros mismos (Treviño, 2017).

       Bien es conocida una frase que le es atribuida a Hesíodo, aunque no se sabe con exactitud si realmente le perteneció:

«No veo esperanza para el futuro de nuestro pueblo, en tanto dependa de la frívola juventud de hoy, pues ciertamente todos los jóvenes son increíblemente irresponsables…, son demasiado impulsivos y los límites los impacientan» (Mayorga, 2015).

     No sólo a él, también a Sócrates y Pedro de Amiens se les atribuyen citas parecidas (Falkner, 2013). Y ya con las observaciones del desarrollo psicológico no parece por ahora favorecedor algún argumento en propugna de los jóvenes. Sin embargo, hemos de revisar algunos conceptos importantes y algunos datos estadísticos, y veremos si esto sigue siendo verdad sólo porque parezca razonable.

Edades del hombres. Imagen publicada en internet

     Al menos en los Estados Unidos, los centros para el control y prevención de enfermedades reportaron en 2014 que la tasa de natalidad adolescente y nivel de drogadicción han sido los más bajos desde que se ha sabido. También incrementan los números de quienes se ejercitan y utilizan protección sexual: “Los adolescentes se están comportando mejor justo ahora que cualquier otro tiempo desde que el gobierno federal comenzó a recolectar información” (Kliff, 2014). También se encuentra la juventud actual en una mejor posición respecto del consumo del alcohol, deserción y en el cometer de los crímenes violentos, excepto en el fumar marihuana. También, se puede observar que, de hecho, los jóvenes de entre veinticinco y quince han ido manteniendo y aumentando ese mayor nivel respecto de sus antepasados, excepto en el desempleo (Kulze, Conlen & Gilat, 2014).

     Por otro lado, en México, aquello del embarazo adolescente es un problema que ha crecido tanto que se ha vuelto uno de salud pública (Flores, 2016; Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 2015). De igual manera, se ha observado que el porcentaje de población mayor a cinco años que asiste a la escuela ha aumentado dramáticamente desde el 2000 hasta el 2010 (más de 30 millones). Lo mismo con el grado escolar de estudios superiores; en este caso, para dimensionar un poco, fueron más de diez millones de personas. De igual manera, se puede observar el gran desbalance que existe respecto de los jóvenes entre 14 y 29 años que sólo estudian (30%) o sólo trabajan (40%), igualmente la proporción tan elevada de quienes aumentan el porcentaje de “sólo estudian” es notable, ya que laboran en actividades no remuneradas o no reconocidas. Podríamos resaltar entonces a los universitarios (Organización Internacional del Trabajo, s.f.).

     Todo esto es muy interesante, y sin embargo sólo se ha construido un panorama general para definir la visión estadística del adolescente. En realidad, el término de adolescencia no tiene demasiado de existir, ni tampoco el concepto contemporáneo de generación. La estigmatización de grandes grupos como entes de una sola masa homogénea generalmente resulta en declaraciones escandalizadas y desproporcionadas; es decir, hace que no se entienda cómo es la fotografía más grande, como se diría en inglés (Laskow, 2014). Ni siquiera hay que ser tan deductivos, simplemente basta con saber que no se reconoce estadísticamente esa percepción coeva de las generaciones, solamente (y nuevamente hablando de Estados Unidos) a los baby boomers (Conover, 2016).

     Se sabe ya que la memoria tiene un carácter reconstructivo más que reproductivo, y que no es tan simple como recuperar un archivo de una computadora. La recuperación de la memoria codificada requiere una búsqueda más en un sentido de mapeo, rastreando las redes semánticas que conecten conceptos con conceptos pasados, o contextos con situaciones pasadas, siguiendo una línea de tiempo mental hasta encontrar la memoria deseada. Y aun así es reconstruida en base a detalles que sean usuales, por lo que puede ser errada (Adam ruins everything, 2015; Feldman, 2010: Ormrod, 2011).

     Es por esto por lo que uno de los principales culpables de la brecha generacional podría ser lo que se conoce como memorias centradas en el sí mismo (del inglés self-centered memories). Se dice que son centradas en el self dado que, al depender la memoria del contexto, se ven las memorias moldeadas por la etapa de la vida. Se ha encontrado que en la life span retrieval curve (LSRC) tiende el adulto a recordar más sus experiencias durante el reminiscence bump, entre los 10 y 30 años (RB). Es ésta la etapa entre la amnesia infantil y el periodo desde el término de la LSRC y el tiempo presente en que intencionalmente se busca recordar algo. Está tan resaltado debido a que es la etapa en la que se tienen eventos importantes para le definición del self, experiencias que definen la identidad, y que hacen que el sujeto la mantenga estable. Aunque el pico está entre los 10 y los 30, se habla más de la consolidación de un pozo de recuperación de memorias entre la adolescencia tardía o media y la juventud temprana (en adultos más grandes). Se tiende a tener un repertorio de memorias autobiográficas (que dependen del contexto para su invocación en la memoria de trabajo) negligente, dado que sesga las experiencias agrias, y tiende a recordarse siempre lo más feliz. Es así que la identidad del sujeto se ve ligada a su memoria, y a sus guiones de vida (life scripts), ya que depende en gran medida de los roles que hayan definido a su identidad. Sin embargo, no sólo se puede tener este pico de recuerdos a esa edad, sino más bien en cualquier intervalo que sea significativo para el sí mismo o exija el mantenimiento sostenido de un yo estable (Rathbone, Moulin & Conway, 2008).

     Quizás sea por esto que tiende a menospreciarse la actividad de las nuevas generaciones, dado que las memorias que definen la identidad del sí mismo dependen tanto de memorias autobiográficas, ligadas tanto a la cultura y el contexto, como de la reafirmación del yo en contraste con el yo del otro. Sin duda es un problema que podría ayudar a revelar ese efecto plateau en la brecha generacional. Y tendría entonces ya más coherencia mencionar lo que dijo Conover (2016) en su conferencia Millenials don’t exist!. Y es que tal vez sea por eso que antes de los treintaicinco todo parece nuevo y excitante, pero después parece todo lo contrario. Y también su punto sobre cómo es que todas las generaciones siempre han tildado a las anteriores de irrespetuosas y malguiadas en la vida, cobra sentido. Siempre ha existido el grupo millenial al cual odiar, sólo con diferentes nombres.

Y es que biológicamente hablando, los padres y los viejos son un éxito. Son su éxito biológico, pues lograron la meta reproductiva de todo ser vivo. Y si sus estrategias les permitieron llegar tan lejos, tiene sentido que quieran imponerle aquello a todo, mientras que los jóvenes crecen cuestionándolo, dado que su utilidad no parece ya tan aplicable en un nuevo contexto sociocultural.

Y es que cuando tenemos entrados algunos años, hemos marcado ya tanto nuestras categorías…Y ya Bruner (2008) decía que tratamos de obtener el patrón general de acción efectivo de las cosas para la resolución de problemas, y que a partir de ello aplicamos ese esquema general en problemáticas similares.

     En fin, mientras no se comprenda ese aspecto fundamental, siempre habrá ese conflicto entre las edades. De todos modos, es un gran problema por desproblematizar, ya que el funcionamiento del yo depende tanto del contexto histórico, individual, familiar, laboral y lingüístico. Esto hace que se genere un discurso (en terminos lacanianos), por lo que depende de todos cumplir el tipo de relación que se impone (Braunstein, 1980; Watzlawick, Jackson, & Bavelas, 1993).  Es así que el niño siempre será bueno y lindo cuando pequeño y estúpido al crecer (Díaz-Guerrero, 2010).

La edad no tiene nada que ver

Cuando se es tonto, se es tonto

Que se tenga veinte años, que se sea abuelo,

Cuando se es tonto, se es tonto

Que no haya más controversias entre vosotros,

Tontos caducos o tontos debutantes

Tontitos de la última cosecha

Viejos tontos con solera.*

Le temps ne fait rien à l’affaire

Quand on est con, on est con

Qu’on ait vingt ans, qu’on soit grand-père

Quand on est con, on est con

Entre vous, plus de controverses

Cons caducs ou cons débutants

Petits cons d’la dernière averse

Vieux cons des neiges d’antan

Referencias

*Georges Brassens (1961) Le temps ne fait rien à l’affaire. Les Copains D’Abord. (Trad. Álvarez, 2016) Recuperado el 18 de septiembre de 2017 de:   http://www.brassensenespanol.net/le_temps_ne_fait_rien_a_laffaire.html

Watzlawick, P., Jackson, D., & Bavelas, J. (1993). Teoría de la comunicación humana (pp. 49-108). Barcelona: Editorial Herder.

Diaz-Guerrero, R. (2010). Psicología del mexicano. México, D.F.: Editorial Trillas.

Braunstein, N. (1980). Psiquiatría, teoría del sujeto, psicoanlisis (hacia Lacan). México: Siglo Veintiuno Editores.

Bruner, J. (2008). Desarrollo cognitivo y educación (pp. 25-44). España: Morata.

Aadam Ruins everything. (2015). 58.

Feldman, R.S. (2010) Psicología Con Aplicaciones De Países De Habla Hispana. (pp. 205-219) México, D.F.: McGraw-Hill Interamericana, 2014. Print.

Ormrod, J. (2011). Aprendizaje humano. (Trad. Escudero Sanz, A., Olmos Soria, M., & Carranza Carnicero, J.) (pp. 336-350). Madrid: Pearson.

Rathbone, C.J., Moulin, C.J.A. & Conway, M.A. Memory & Cognition (2008) 36: 1403. https://doi.org/10.3758/MC.36.8.1403

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Laskow, S. (2014). Generations Are an Invention—Here’s How They Came to Be. The Atlantic. Retrieved 21 September 2017, from https://www.theatlantic.com/technology/archive/2014/09/the-generation-of-generations/379989/

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Watzlawick, P., Jackson, D., & Bavelas, J. (1993). Teoría de la comunicación humana (pp. 49-108). Barcelona: Editorial Herder.

Imagen de portada: HombreGallo, ilustración de Glargina Pancre, publicada en internet por la revista digital Frontera d

luis-cuauhtemoc-trevino*Luis Cuauhtémoc Treviño. Estudiante de la carrera de Artes Visuales a la par de Psicología en la  Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), ensayista y escritor. Habla francés e inglés, está cursando actualmente alemán y portugués.