Lo que una chica quiere

Las mujeres del siglo XXI buscamos a un hombre posesivo, que nos controle y nos diga exactamente qué hacer. Porque en la época donde el movimiento feminista está volviendo con fuerza e incluso la industria del entretenimiento está empoderando al “sexo débil”,  la mujer busca a alguien que la «ponga en su lugar».      

Ana Paula Cortés*/A los 4 vientos

A qué mujer no le gusta que le pregunten con enojo disfrazado «¿quién te habla?» cuando nuestro teléfono suena o nos llega un mensaje. Se siente bien que nos cuestionen cuando saludamos a un hombre en la calle o un extraño nos sonríe en un bar, demuestra preocupación.

En este siglo en el que la mujer maravilla es el héroe del momento y Aria Stark asesina por fin a sus enemigos, una chica desea encontrar a un hombre que se moleste cuando sale con sus amigos en lugar de salir con él, o que le pida ayuda a un compañero por arriba de su persona.

Mientras que Rey en Star Wars, es la nueva esperanza para salvar a la galaxia de Kylo Ren, chicas de ahora queremos un hombre que nos critique la manera en que manejamos un auto, los horarios en los que nos regimos, los restaurantes en los que preferimos gastar nuestro dinero y las películas que vemos; todo es por nuestro bien.

Simone de Beauvoir

Que quieran mandar en nuestra propia cocina, poner sus reglas cuando tratamos de divertirnos con un juego de mesa, que elijan el canal en la televisión y nos arrebaten el control cuando se trata de arreglar algo porque “no nos vayamos a lastimar” o “no lo estamos haciendo bien” es con lo que toda chica sueña.

En un mundo donde en México tomó 37 años darle el voto a la mujer, 40 años el volvernos parte de la educación universitarias y 230 poder usar pantalones, me encanta tener un hombre que diga que ropa prefiere que no use, con que personas quisiera no hablara, y a que lugares me pide amablemente, no vaya.

Las relaciones donde el hombre y la mujer se dan espacio, confían en el otro, trabajan porque los dos estén cómodos, e intentan discutir sin arrancarse los ojos, está sobrevalorada; si dejas que el hombre mande, como ha venido haciendo desde la Grecia Antigua tu vida se simplifica. No hay nada más fácil que hacerle caso al “sexo fuerte” y sonreír ante sus mandatos.

Los esfuerzos de mujeres como la primer ministro de un país musulman Benazir Bhutto, Simone de Beauvoir y su libro El segundo sexo, la increíble mente matemática de Katherin Johnson en la NASA y la líder del movimiento sufragista mexicano Elvia Carrillo Puerto, quedan eclipsadas con la satisfacción que causa estar con un hombre que te dice que hacer.

Elvia Carillo Puerto

El poder apagar tu cerebro y solo obedecer es muy satisfactorio.  A los soldados Nazis les funcionó, a Peña Nieto le sigue funcionando, y a los abuelos con demencia senil les funciona; entonces ¿por qué a nosotras, mujeres viviendo después de una lucha aún viva por la equidad, no nos funcionaria entregar el mando de nuestras vidas a nuestro querido él?

 

* Ana Paula Cortés Ruiz es estudiante de Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma de Baja California, actual practicante en 4vientos. Ganó tercer lugar en el concurso anual “El joven y el mar” en el 2010 y aspira a ser una escritor publicada. Ha colaborado en medios periodísticos como La Gaceta UABC y  escrito para Caracol: museo de ciencias y acuario cuentos inspirados tanto en la fauna y flora de la Baja California, como en la cultura y costumbres de la península.