REDES DE PODER: El dios enfermo de la megalópolis

32 años después del terremoto del 19 de septiembre de 1985, hoy apoteósicamente en un 19 de septiembre el dios de la piedad enfurece de nuevo.

Alfonso Torres Cháve* / A los 4 vientos

El 7 de septiembre tuvimos un movimiento de 8.2. Las placas tectónicas se movieron otra vez. Ahora el terremoto fue de 7.1.

El epicentro se ubicó en el estado de Morelos y se replicó a Tlaxcala y Puebla. Los tres estados están en ruinas.

Los mexicanos somos un pueblo fuerte. La Ciudad de México se levantó después de 1985; los mexicanos todos unidos mientras el presidente Miguel de la Madrid Hurtado en una respuesta tardía, respondió una semana después diciendo que México no necesitaba de ninguna ayuda. Es historia conocida que miles de litros de agua y toneladas de alimentos se quedaron en bodegas sin ser distribuidos.

Los mexicanos hemos vuelto a sentir el temor de un sismo. Quienes residen en la Ciudad de México y están acostumbrados a estos fenómenos, están temerosos, con incertidumbre.

México es un país fuerte. Otra vez unidos. Otra vez como uno solo.

México ha pasado por estas muchas veces. En el sismo de 1957 se cayó el Ángel de la independencia, en 1985 la pesadilla otra vez, derrumbes en hospitales, vecindades.

Lugares que 25 o 30 años después del sismo siguen siendo habitados por personas que se quedaron esperando a ser reubicadas, por las autoridades que prometieron sitios seguros.

No se pueden evitar los fenómenos naturales, pero todos unidos sí podemos y ya lo hemos demostrado.

Hoy, las personas están más conscientes de qué hacer ante un terremoto, personas de todos los estratos y edades ayudan como pueden a nuestras autoridades.

Cadena humana para retirar escombros y salvar vidas. En la juventud, el espíritu de la solidaridad. Foto: internet

Los  menores son llevados a refugios, al Hospital de Acoxpa. Las familias juntas hacen lo que pueden.

En 1985, Elena Poniatowska nos sorprendió con su libro Nada, nadie. Las voces del temblor (1988), una crónica magistral del sismo del 19 de septiembre.

Apasionada y misteriosa, el 19 de septiembre de 2017, la Ciudad de México vivió de nuevo su apoteosis y su parto más doloroso.

Hoy, los mexicanos nos levantamos otra vez de entre las cenizas, para resurgir como el fénix.

Las miles de personas que habitan la gran megalópolis están a la espera de todo y nada.

La furia de los dioses ya ha pasado. La Ciudad de México tiene un promedio de  diecisiete mil edificios.

En las colonias Condesa, Roma y del Valle la ciudad se cimbró desde sus entrañas.

Hoy esperamos a que la vida nos aluce de nuevo y podernos levantar como otras veces.

Porque aquellos días oscuros tarde o temprano encuentran la luz.

Taxqueña, la Condesa con sus cafés bohemios, la Roma con sus empedrados y sus callecitas.

En Juchitán, Oaxaca donde el sismo anterior, el del pasado 7 de septiembre también causó muerte y destrucción, la bandera mexicana ondea como símbolo de esperanza. Foto: internet

Toda la Ciudad de México está a la espera de un estado cuyo único pronunciamiento lo ha dado el presidente Peña Nieto, diciendo que los mexicanos somos más fuertes que ayer.

De esa fortaleza, sabemos y sabemos bien.

La rapiña y el riesgo a la vida de quienes hacen vandalismo y el sufrimiento de las personas que ven en unas horas, reducido a nada el trabajo de toda una vida.

Seguiremos adelante.

¡Viva México!

 alfonso-torres-chavez* Alfonso Torres Chávez. Licenciado en Derecho por la UABC. Maestro en Derecho, Facultad de Derecho UIA- Tijuana. Especialista en Derecho Constitucional y Amparo. Académico-Investigador del Centro Universitario de Tijuana campus Ensenada. alfonsotorr@gmail.com