Las peores caras de nuestros políticos

Los mexicanos tenemos fama de llamarnos solidarios, que podemos ser bien malinchistas, pero que en las malas nos unimos. El pasado fin de semana conocimos la terrible tragedia que sacudió a los habitantes de Oaxaca y Chiapas, como consecuencia del sismo que buena parte de los mexicanos sintieron la noche del 7 de septiembre.

Álvaro de Lachica y Bonilla* / A los 4 Vientos

Dolor, impotencia, desgracia, congoja;  fueron algunos de los sentimientos que varios sentimos al observar las imágenes que trasmitían en vivo las redes sociales y los noticieros televisivos. Y tales sentires no eran ni son para menos, pobladores de dos de los estados más desfavorecidos (en todos los sentidos), fueron los que de nueva cuenta se vieron afectados, ahora, por la propia naturaleza. Este temblor  no solo devastó Oaxaca y Chiapas, sino que nos detonó el pretexto para hacer de un tema humanitario, un tema político.

En una tragedia siempre irrumpe oportunista y muestra una de las peores caras de la política: el lucro de la desgracia. En medio de la pena, las pérdidas y la destrucción, siempre encuentran forma de abrirse paso los discursos y las acciones que llegan con tufo a utilitarismo y traen tatuado el nombre de quien manda unas migajas de ayuda, como si eso fuera importante en esos momentos; como si eso compensara los años de abandono y olvido.

Del refrán popular: “miran caballo ensillado y se les ofrece viaje”, cae como anillo al dedo,  en la ingrata humanidad que aprovechando la ocasión de la desgracia de los infelices que pasan por un rato amargo sacan ventaja llevando agua a su convenenciero molino.

Precedida de una fuerte campaña de proselistismo político, priístas y ceneopistas recolectaron víveres y los enviaron en tráileres a los daminificados de Oaxaca y Chiapas con las catástrofes ocasionadas por el terremoto y el huracán. Foto: internet

Un par de días después de la tragedia, un funcionario del gobierno de Chiapas, sentado en una mesa de trabajo,  ante personas que habían perdido a un familiar, o su casa y sus ínfimas pertenencias, les dio a conocer los avances de su gobierno: “Todos los que aparecen en esta lista, tienen ya su ataúd, su apoyo del acta de defunción, su café, su pan, su carpa para que sea un dolor menor y un mensaje del gobernador Velasco, que está al pendiente de ustedes”.

Y quién de nosotros no vio el video del Gobernador de Chiapas el güero  Manuel Velazco y su muñeca de escenografía Anahí que, muerta antes que sencilla o desarreglada, abrazando a una señora que llora su realidad. Ella y el gober con sus chalecos verdes de protección civil que llevan los empleados de la dependencia. Mientras Velazco está sentado junto a un viejo campesino y enfrente tiene a cuatro o cinco, o tal vez más fotógrafos y camarógrafos que inmortalizan cada instante. La artista en medio de las ruinas de la casa, nos dijo que ahí estaba, sin arreglarse y despeinada. “Aquí está mi esposo el gobernador”. Un medio noticioso,  dio cuenta de la noticia: “Anahí devastada ante tragedia de familias”. ¿Este es el mensaje de ayuda que necesitan los familiares de las personas muertas en Chiapas y las cerca de 400 mil familias damnificadas?

¿Y qué tal el afán protagonista de  Yunes,  gobernador de Veracruz que, en camionetas de su propio gobierno, con el lema “Yunete”, recaba víveres para enviarlas a las zonas más afectadas. ¿Estupidez sin conciencia o conciencia que raya en la estupidez? Es una buena pregunta que refleja el sentir de buena parte de los mexicanos que somos pensantes, que reflexionamos y que analizamos los distintos acontecimientos que se hacen presentes en nuestro país.

«En medio de la tragedia por el paso del huracán Katia en territorio veracruzanos, algunos funcionarios «acomedidos» quisieron sacar una raja política repartiendo agua y galletas saladas con la leyenda «Yúnete AC, en apoyo a la sociedad civil afectada. Foto: web

Por si fuera poco, casi todos los funcionarios del gabinete presidencial, por no decir que absolutamente todos, se promocionan irreverentes para sacar raja logrando su objetivo sin importar mucho el dolor de los sufridos. No existen lágrimas, necesidad ni urgencia en una inexplicable rutina que ofrece ridículamente regalos o asistencias absurdas. 

El sismo en Oaxaca y Chiapas dejó lo que dolorosamente acostumbra, hambruna, destrucción y muerte a poblados apartados que hasta estos momentos no han sido consolados con un mendrugo de pan o un catre para substituír al cartón en donde duermen, amén del inminente arribo de las enfermedades por insalubridad o accidente.

Los desastres naturales tienden a exponer las realidades políticas y sociales, la desigualdad social nunca antes vista, y la dedicación de los recursos para el lucro político, que ha evolucionado perversamente con el tiempo. El desenfreno de este  lucro,  ha creado toda una industria de la promoción personal, con recursos públicos. Además de pena y destrucción, esta tragedia  nos recuerda una de las peores caras de la política.

Imagen de portada:,»En Juchitán Oaxaca los pobladores se quejan amargamente de quienes solamente fueron a posar frente a las cámaras. Foto: Internet /SDP Noticias.

ALVARO DE LACHICA* Álvaro de Lachica y Bonilla. Representante en Ensenada de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste, A.C.

andale94@gmail.com