REDES DE PODER: Respuesta a Sor Filotea de la Cruz, o la carta atenagórica de la exégesis

Para responder a Sor Filotea hay que ser claro tal y como lo hizo Sor Juana: no se viene al mundo sin tener  detractores.

Alfonso Torres Chávez* / A los 4 vientos

Felices aquellos que no tienen enemigos, escribió Sor Juana Inés de la Cruz en uno de los párrafos de su Carta Atenagórica, para responder a los obispos que criticaron su ansia de saber en el convento.

Bendita la pluma que amortaja el silencio, escribió Juan Ruiz de Alarcón en uno de sus poemas mucho tiempo antes de escribir La verdad sospechosa.

No se viene a la vida sin tener detractores. Creer eso es ser ingenuo. Tampoco  se trata de darle gusto a lo imposible.

Sobre aquello de lo que no se puede hablar, lo mejor es guardar silencio, escribió Ludwig Wiggenstein, filósofo alemán de principios del siglo XX.

Los esfuerzos no se hacen para complacer, sencillamente se hacen y ya.

El asunto de escribir es muy serio. No se puede vituperar una profesión por el simple hecho de la confusión.

Los textos libres no son tampoco clases de historia, por lo que las licencias están permitidas.

Por encima de otras cosas está el placer de servir, el servicio social que se hace a los demás a través del uso de tecnologías como los procesadores de palabras, el acceso a internet, los sitios informativos web y el correo electrónico, que ya sustituye en algunos casos el lenguaje escrito con lápiz y papel.

Evidentemente, nadie está para complacer a nadie y no se  puede dar gusto a todos.

Las críticas inteligentes son siempre un halago bien recibido.

Después de la Carta Atenagórica y la Respuesta  a Sor Filotea de la Cruz se cerró el ciclo escrito, aunque no  la producción sorjuanista.

Los críticos son parte de la vida. Es imposible pasar por esta, sin crear enconos, o vitorear enemigos gratuitos.

No se cierra la puerta a la crítica. Esa existe. Esta allí. Está viva y no puede evitarse. Cuando el trabajo se hace público, sucede lo inevitable: está sujeto al escrutinio.

Hoy el espacio público ya es virtual. La vida no puede ser una fiesta que dure toda la vida, escribió el cantautor guatemalteco Ricardo Arjona. También la complacencia es sacrificio, dijo Ruiz de Alarcón.

La juventud es arrojo,  pero no falta de inteligencia.

El bien es mayoría, pero no se nota porque es silencio. Si los malos supieran qué buen negocio es ser bueno, serían buenos aunque fuera por negocio.

No se trata de dar coba a nadie.

Se trata de dar a los demás para vivir una vida plena.

 alfonso-torres-chavez* Alfonso Torres Chávez. Licenciado en Derecho por la UABC. Maestro en Derecho, Facultad de Derecho UIA- Tijuana. Especialista en Derecho Constitucional y Amparo. Académico-Investigador del Centro Universitario de Tijuana campus Ensenada. alfonsotorr@gmail.com