MUSA VERDE: Mangos en Ensenada

El árbol de mango que nos antecede en la casa que hoy habitamos, estuvo abandonado varios años. El año pasado el árbol recibió por parte de mi esposa y su achichincle servidor los cuidados de riego que necesita cualquier árbol, pero siempre estuvo plagado y sin visos de dar flores o frutos. Este año el tratamiento mejoró, el árbol ha recibido plaguicidas.

Horacio de la Cueva* / A los 4 Vientos

Sorprendentemente ha producido mangos. Las frutas son pequeñas, dulces y con poco color. Sólo empezaron a madurar tras la aplicación tardía de un fertilizante con potasio que regula la floración y estimula la formación de frutos. Si las condiciones de calor se mantienen el próximo verano, no hay razón para creer que será diferente, seguro tendremos una cosecha de mangos más allá de lo que podremos consumir.

El mango encuentra mejores condiciones, pero no las óptimas, gracias al calentamiento global. Sin este cambio nuestros esfuerzos serían inútiles o los rendimientos serían inferiores a los actuales.

Los mangos en los mercados de Ensenada son generalmente caros y están maltratados. La calidad de la fruta importada de otros estados o de otros países sufre por los tiempos de transporte largos. Generalmente llega en condiciones poco apetecibles a Ensenada.

Ensenada no produce árboles frutales a nivel comercial; los olivos son la excepción, pero las aceitunas no se consumen diariamente como otras frutas y el cultivo de algarrobo no progresó.

Los mangos de Horacio (Cortesía).

Por sus temperaturas templadas, ambiente seco y poca agua no es posible cultivar árboles frutales tropicales en Ensenada. Tampoco podemos cultivar las especies de zonas más templadas, no hace el suficiente frío que estimula el crecimiento de estos frutos. El clima mundial está cambiando y nuestros veranos son más calientes.

¿Habrá más árboles frutales de valor comercial en Ensenada? ¿Podremos desarrollas nuevas industrias acordes a nuestra nueva realidad?

El impacto que está teniendo el cambio global no sólo se da en el mango de casa que bien cuidado dará frutos año con año. Veo a este árbol como una metáfora de nuestro futuro de comunidad ensenadense. Si no adaptamos cada una de las partes de nuestra vida, de nuestro sustento, de nuestra forma de vivir al cambio global, tendremos pocas herramientas para adaptarnos a la vida que viene.

El mango de la casa puede recibir cuidados como agua, fertilizantes y plaguicidas que ayudarán a una buena producción de fruto. Los recursos adicionales requeridos son mínimos y están disponibles en casa.

Comparados con los frutos que se obtienen la inversión vale la pena. Sin embargo, nuestro futuro no será así. Seguiremos teniendo mucho sol y más. Los modelos indican que habrá menos lluvia. El recurso limitante de nuestro desarrollo, el agua, seguirá siendo tan imprescindible pero aún más escaso. La agricultura tendrá que hacer aún mejor uso del agua, sólo veremos riego por goteo, con la inversión que este implica.

El árbol de mango de Horacio ¡en Ensenada! (Cortesía).

Un aumento en la temperatura del océano puede cambiar drásticamente la productividad de nuestros mares y la vida, ya precaria, de los pescadores y sus familias de las costas de Baja California.

El gobierno federal y el gobierno del Estado con la ayuda del sector productivo y el sector académico y la sociedad, han hecho programas de adaptación al cambio global, pero ¿ónde están las acciones que nos ayuden a esta transición a un mundo nuevo y desconocido? ¿Dónde están los planes y las acciones piloto que nos dejen saber si vamos por buen camino? ¿Dónde está la inversión necesaria para la transición? ¿Dónde están las evaluaciones de los planes?

Los primeros mangos de nuestro árbol no son los mejores, pero nos ayudaron a entender que podíamos y debíamos continuar para obtener mejores frutos, que era necesario experimentar e invertir. No veo en nuestros gobiernos el deseo de adaptarse. Ni siquiera veo su interés en promover la creación de iniciativas entre la sociedad civil, el sector privado o la academia.

El futuro es producto de nuestro trabajo y nuestra visión. Cómo y cuándo nos adaptaremos al cambio climático depende de todos nosotros. Así como el árbol de mango, el futuro requiere de planeación y cuidado para dar fruto; nuestra forma de vida también.

Sin una visión de futuro que nos ayude a crear un mejor futuro que nos ayude a adaptarnos al cambio climático, seremos uno de muchos árboles abandonados en una casa llena de fantasmas.

Además, pido que se encuentre y castigue a los culpables intelectuales y materiales de los asesinatos de Miroslava Breach y Javier Valdéz y el secuestro de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

* Investigador titular del Departamento de Biología de la Conservación de la División de Biología Experimental y Aplicada del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE). Directivo del grupo civil ambientalista Terra Peninsular, de Baja California. Correo electrónico: cohevolution@gmail.com cuevas@cicese.mx