Los cueros y las correas de Morena

El domingo 3 de septiembre Morena volvió a dar una muestra de fuerza muy importante. Varias decenas de miles de militantes y miembros de la sociedad civil se dieron cita para la firma del acuerdo por la unidad nacional. El músculo mostrado se dio en momentos en que uno de sus dirigentes y jefe delegacional, había cuestionado los métodos y la transparencia que según él, no habían estado presentes en la encuesta para definir quién de los cuatro contendientes sería el coordinador de organización para la ciudad de México y potencialmente candidata o candidato a la Jefatura de gobierno.

Jesús Sosa Castro* / A los 4 Vientos

Para destrabar este conflicto, el inconforme planteó que se repitiera el procedimiento acompañado de dos encuestas espejo, independientes, que dieran la garantía de imparcialidad y certeza sobre los resultados cuestionados por la encuestadora interna de Morena. Esta demanda fue llevada al Consejo Nacional y desechada por unanimidad ratificando el resultado que da como ganadora a la Dra. Claudia Sheinbaum. Este hecho ha colocado al Jefe Delegacional de la Cuauhtémoc, no solo al borde de la histeria sino a un paso de su salida del partido que dice, ha maniobrado para sacarlo de la jugada.

En el debate que se ha venido dando a partir de que se conocieron los resultados, se fueron creando dos bandos que crecían conforme los actores principales daban sus “argumentos” en uno o en otro sentido. Los apoyadores del inconforme comenzaron a deslizar la amenaza de que si no se cumplían las demandas de Monreal, consistentes en la reposición de todo el proceso, examinarían la posibilidad de llevarlo a las filas de otro u otros partidos para que allí lo ungieran candidato a la Jefatura de gobierno. O sea, no es que cuestionara la encuesta que por cierto nunca probó que fuera fraudulenta, sino que se había trazado la ruta de querer imponerse por la buena o por las malas para ser él quien se nombrara coordinador de organización y de allí dar el salto a lo que realmente es su interés.

Multitudinario mitin de Morena en la firma de pacto de unidad hacia la contienda electoral del 2018. Foto: internet /Morena

¡Le fallaron sus cálculos! Pensó que alzando la voz y creyendo tener el apoyo de una pequeña parte de la militancia de Morena y de otros grupos priistas, perredistas y panistas, iba a doblar las decisiones del Consejo Nacional. Sobre todo porque los cuatro contendientes aprobaron todo lo relacionado con la encuesta. Días previos al acto del 3 de septiembre en el Monumento a la Revolución, se especuló que se estaban dando negociaciones para encontrar un arreglo que dejara satisfechas a las partes. Sin embargo, los puentes tendidos y los intentos de allanar las diferencias, fallaron.

El acto en la Plaza de la República colocó las cosas en su justo lugar. La mayoría de los consejeros que lo apoyaban ratificó su pertenencia a Morena. Se deslindó de los intentos separatistas de Monreal y se sumó al trabajo para sacar adelante el trabajo que impulsa Andrés Manuel López Obrador. El partido percibió  el peligro de que los infiltrados del PRI y muchos de los que animaban la inconformidad del jefe delegacional se convirtieran en la cabeza de playa y desde allí darle cuerpo a sus ambiciones personales para ir creando su propia ruta hacia la candidatura del 2024. Desde luego que tiene derecho a esa aspiración, lo que no se vale es querer endosarle a Morena una campaña paralela a la de López Obrador .

Hay que decir, sin embargo, que muchas de las críticas que hace Monreal son justas y verdaderas.

Es verdad, por ejemplo, que varias de las decisiones importantes son unipersonales, que la militancia sólo cuenta para hacer el trabajo de campo, que no se tiene intención de crear una fuerza popular que dé sustento a su triunfo posible, que no tiene una política de cuadros para formados ideológica y políticamente, que no hay democracia interna y que los métodos de selección no siempre vienen de quienes conocen a los promovidos por su trabajo. Hay una falta de apego a la construcción de un partido orgánicamente incuestionable.

Pero, siendo esto cierto y políticamente incorrecto lo que no puede pasarse por alto son las prácticas priistas, las presiones para acceder a los puestos de representación popular, no respetar los acuerdos mayoritarios cuando son debidamente consensados y separarse del partido si no se cumple con las exigencias para acceder al poder.

Yo creo que Monreal ya se ha ido de Morena. La prensa está dando cuenta de los acuerdos que ya toma con los dirigentes del PAN, del PRD y del MC. Si de pronto todo lo que ha dicho sobre su lealtad al partido se le cayeron encima y sus intereses personales lo sacaron de Morena, que le vaya bien.

Los habitantes de esta ciudad han hecho valer su derecho a no ser gobernados por el PRIANRD. Esa fue la razón por la cual los ciudadanos encuestados no votaron por él. Si ahora pretende ser jefe de gobierno por estos partidos o por alguno de ellos, va a ser difícil que la gane. Los ciudadanos de esta ciudad han superado desde hace treinta años, esas prácticas priistas y esa cultura del engaño.

En esta ocasión esa ciudadanía combativa, formada políticamente, defensora de las libertades conquistadas por ella, no se va a equivocar dándole su voto a quien representa por naturaleza la cultura priista. ¡¡Ya veremos de qué cuero salen más correas!! Votaremos por la Dra. Claudia Sheinbaum.

Imagen de portada: Claudia Sheinbaum, virtual candidata de Morena a jefe de Gobierno de la CDMX, durante le mitin de Morena para el pacto de unidad, celebrado el domingo 3 de septiembre en el Monumento de la Revolución. Foto: Reporte Índigo

 JESUS CASTRO SOSA*Jesús Sosa Castro. Destacado militante de la izquierda mexicana. Articulista de SDP y colaborador de A los 4 Vientos.