Terror en el Parque Peligroso: entre el delirio, la bondad y la eutanasia

Una banca solitaria, un mar de hojas secas y quebradizas, un poste de luz taciturno y la destreza escénica de dos actores que interpretan a un vagabundo y una agente de eutanasia.

Iván Gutiérrez / A los 4 Vientos

Ensenada, B. C., a 05 de Septiembre, 2017.- “Terror en el Parque Peligroso”, se titula la obra donde el protagonista es una dialéctica forjada del choque entre la bondad y la demencia, en una representación de contradicciones bellamente ejecutadas. Rodolfo Santana es el autor de la obra; Beatriz Luna, directora de la misma; Cinthya Castillo y Emmanuel Morales, bajo la Compañía Máscara Neutra (CDMX), dan vida a la puesta en escena que se desarrolla esta tarde del jueves 31 de agosto en el teatro Benito Juárez, cede del Festival del Conocimiento Ensenada 2017.

En un extremo de la banca reposa la mujer que sólo quiere leer a “Los Hermanos Karamazov” y recordar los bellos tiempos de su infancia, cuando jugaba en el parque; al otro lado, el delirante pordiosero le advierte que después de las 6 de la tarde ese lugar se llena de los peores delincuentes de la ciudad, donde violan, asesinan y destazan sin remordimiento alguno.

Ana y Pedro, son los nombres de los personajes que tejen historias que recrean el sencillo escenario. Entre tics, lucidez nietzscheana y vómitos de irrealidad, Pedro narra su experiencia con el Dr. Doximandro, quien tuviera un tigre y lo obligara a enfrentarlo en la primera consulta.

¿Qué es mentira? ¿Qué es real? Ella interroga, él narra la locura, enredando sus ideas liberadoras con críticas viscerales contra el capitalismo, la sociedad de consumo y la salud como negocio. El pobre pedro mira en la actividad criminal el escape a la realidad.

¿Qué hay en el centro de la obra? Violencia, comedia, la libertad del ser, la poesía como arma para desafiar al establishment, la voracidad urbana acabando con los pocos espacios verdes en la ciudad.

Un intercambio de armas y amenazas de muerte desembocan en la revelación de que Ana practica la eutanasia como trabajo. Narra su primera experiencia de quitar la vida, ¿el occiso inaugural? Su padre…

Atraída por la oportunidad de alejarse de la vida de forma indolora con una inyección, la seducción de Ana convence a Pedro de que le ayude a partir. La sostiene, la abraza con palabras, la despide, la inyecta. Se apaga su alma, con ella se desvanecen las luces; la vida, para los espectadores, sigue.