LOS PERROS GUARDIANES: “Gipsy Duende” en Ensenada

Carolina Fonseca y la sonoridad balcánica de “Todos Santos”

Rael Salvador* / A los 4 vientos

Ensenada, B.C. Nuestra primera cultura es la naturaleza.

Empédocles, deudor de la sabiduría egipcia, aprendió a observar en la Esfinge las cuatro raíces de la vida: fuego (garras de león), agua (rostro humano), tierra (patas de toro) y aire (alas).

Desde el pináculo de cualquier asombro se puede leer el mundo: la hora de la tarde que anima el fuego del deseo; las navegaciones del agua bajo la lluvia sin fronteras: el intenso olor a tierra que resucita la siembra; el aire que rebosa a primavera al concluir el deshielo en la pradera.

En esa felicidad, el brocado de luz concentra sus hilos en la perla, oráculo donde se interpreta un hecho consecuente y superior: la esencia diversificada en iridiscencia, alfabeto de tonalidades que nos ofrece la lectura de todo aquello que nos circunda.

Una falda de mariposas, flores como cantos persas, viña de estrellas, los cuatro pétalos cardinales, la música que habla el agua… Es decir, la existencia mezclada con los efluvios del goce y la embriaguez, donde la vida recoge el alma del tiempo y la representa en movimiento…

Quien me ofrece el motivo de lo anterior es la bailarina Carolina Fonseca (en la fotografía principal de este trabajo), maestra de danza portuguesa, miembro de la Gira Gipsy Duende 2017 (dotada de conferencias, talleres y espectáculos que se presentan en México); Fonseca es una virtuosa del kalbelia (tribu nómada de Rajastán, India, que canta y baila para su propio placer y subsistencia) y la danza gitana de Europa del Este, esplendoroso concentrado de luminiscencia y color, metáfora de la añoranza y el camino, viveza espectral entre la llama de pigmentos que destaca: ondulación y gracia de nuestra herencia humana.

Fonseca refrenda la sensualidad del duende como Sócrates aplicó su daimon a la iluminación de los saberes. Si las musas nos obsequian con la aventura de la riqueza ancestral –donde nada del universo fue olvidado–, el lugar que ahora escogen es Ensenada, Baja California, que recibe a la bailarina portuguesa para el deleite y resguardo, disfrute y ejercitación de sus enseñanzas.

El material artístico del cartel, “Danza y Música Gitana”, que se presenta la tarde del 31 de agosto en Bodegas de Santo Tomás (18:00 p.m., Tarde Gitana; 20:00 p.m., Concierto) es alianza y avenencia de tradiciones místicas y milenarias, como la Hindú, la Helénica, la Andalucía, la Sufí… pues cuenta con la apreciable presencia del grupo de sonoridad balcánica “Todos Santos”, AraBalkan Mex –Javier Tapiz, acordeón; Omar Taboada, violín; Luis Gerardo Valenzuela, derbakeh,–, que a partir de 2014 endulza y tonifica los ambientes de Ensenada y el país con la cultura musical de medio oriente y la península de los Balcanes: ritmos gitanos, griegos, egipcios, árabes…

Sin lugar a duda, nuestra primera cultura es la naturaleza.

Desde la altura del viaje y el reencuentro, desde la inundación biográfica de lo que somos; desde los abanicos y los panderos, la balalaika y el darbuka, desde el instinto, las cuerdas y el golpeteo; desde el espíritu que contiene el cuerpo, este jueves 31 Ensenada estará de romance con Oriente Medio.

Con el fuego de los astros sobre el cielo de la vida, escribió Rumi lo siguiente “Dondequiera que estés, sea cual sea tu condición y hagas lo que hagas, sé siempre un buen amante”.

*Escritor, profesor y periodista, autor de los libros Obituarios intempestivos, Ensenada, instrucciones para hacer fuego con el mar y Claridad & Cortesía. En su momento, editor del suplemento cultural Palabra. Correo electrónico: raelart@hotmail.com