Vestigium: Un choque para los sentidos

Gjon Mili, Pablo Picasso, 1949, el sur de Francia, un fotógrafo, un pintor, un cuarto oscuro y una pequeña pluma de luz: los ingredientes para hacer una sesión de fotos que a seis décadas de ser creadas siguen influenciados artistas. Esta vez fue turno de Sofía Gonzalez y Krystel Rascón para mostrar que el talento se da sin importar la edad o nacionalidad. 

Ana Paula Cortés*/ A los 4 vientos

La dualidad entre fotógrafos y artistas han demostrado en el pasado que ésta es una combinación capaz de hacer historia, tal como las galletas y la leche. Sofía González, fotógrafa de la revista El septentrión y amante del arte se inspiró en la hazaña de Picasso y Mili para intentar su propia versión de light drawing.

“Mientras más invites a gente que te inspira, más se enriquece el trabajo”, comentó Sofía siendo la razón por la cual, ya siendo fan del trabajo de Krysel Rascón -que estudió en Academy of art y  Laguna College of art and design en Estados Unidos- le propuso el proyecto que tenía en mente.

Gjon Mili ya tenía un master en la fotografía con luz antes de presentarse con el genio español, mientras que Gonzalez y Rascón estaban literalmente a ciegas cuando decidieron emprender su plan.

 

 

Como cualquier obra de arte hubo contratiempos: desde el tiempo que Krystel tenía para hacer el trazo con su brocha de luz, hasta la apertura que Sofía debía de tener en su cámara al momento de hacer el clic. Mas el resultado fue totalmente distinto al trabajo hecho en 1949, por la propia personalidad y toque mágico de las artistas.

 

En Galeria 184, el íntimo espacio se vistió de oscuro, los espectadores estaban sentados con dos pantallas para observar: una que trasmitía la sesión de fotos transformadas en gif para ver las evolución de los fotogramas, y la segunda eran visuales que Krystel creaba en el momento; todo acompañado por la guitarra eléctrica, alternativa y talentosa de Jorge “Chato” Valdez.

Era un triple ataque para los sentidos sin la intención de agredir; sino de revivir a los presentes tal como un desfibrilador a un moribundo. Krystel, con sus ojos atentos a la segunda pantalla y sus dedos imantados a su laptop, reaccionaba por reflejo a las tonadas de Chato, haciendo al público experimentar un momento de improvisación pura.

 

No solo fue un excelente intento de traer de vuelta el estilo de Gjon y Pablo; sino que se dio un encuentro entre el viejo y nuevo siglo. Un estilo creado desde hace más de 50 años reunido con la tecnología que incluso ahora artistas utilizan a su favor.

 

Pablo Picasso en 1949

 

“Vean lo que se puede hacer con pocos recursos”, dijo Botello como introducción a los que asistieron el pasado lunes 21 de agosto a Galería 184 “La creatividad es un sustento que debemos trabajar y nunca hay que dejar de intentarlo”.

El establecimiento artístico de Enrique Botello tiene las puertas abiertas a todo artista, con el único requerimiento de que no le tengan miedo al riesgo. Siendo fiel a esos principios, al lado de la Galería se abrió la lonchería La cochera, llevando así las tertulias del lugar a otro nivel donde tantos los ojos, el oído como el paladar se encuentran con un innovador y delicioso estímulo.

 

* Ana Paula Cortés Ruiz es estudiante de Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma de Baja California, actual practicante en 4vientos. Ganó tercer lugar en el concurso anual “El joven y el mar” en el 2010 y aspira a ser una escritor publicada. Ha colaborado en medios periodísticos como La Gaceta UABC y  escrito para Caracol: museo de ciencias y acuario cuentos inspirados tanto en la fauna y flora de la Baja California, como en la cultura y costumbres de la península.