Gobierno y empresas dejan a su suerte a mujer lesionada horas antes de la verbena en Bodegas Santo Tomás

En una acción que pareciera concertada, la empresa Bodegas Santo Tomás, el presidente municipal de Ensenada Marco Antonio Novelo, y la empresa de seguridad privada UPC, se desatendieron de la atención médica y legal a la familia de una mujer de 20 años que resultó con heridas de gravedad al caer una barda del empresa vitivinícola pocas horas antes de que iniciara el tradicional festejo de la verbena, el sábado 19 de agosto y al cual asisten miles de personas.

Javier Cruz Aguirre / A los 4 Vientos

20 de agosto del 2017.- Oralia Lizbeth Rosales Pérez, de 20 años, es el nombre de la mujer que trabaja para la empresa de seguridad privada UPC (“Existimos para cuidarte”, reza su eslogan comercial) que de acuerdo con el sistema de registro del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), proporcionó un número de registro inexistente a su empleada, quien a las 12 horas de hoy  tiene los peores pronósticos de los médicos que la atienden en el área de emergencias de la Clínica Hospital Número 8 con sede en la ciudad de Ensenada.

Los familiares de la lesionada en el accidente que ocurrió ayer a las 11 horas cuando un muro falso de la fachada principal del edificio que ocupan las oficinas de Bodegas Santo Tomás, en la calle Miramar número 666, cedió al no soportar el peso de una malla sombra, culparon a las dos empresas y al edil de irresponsabilidad y negligencia.

A Santo Tomás y a UPC porque ningún representante de ambas compañías se habían presentado con la familia primero para conocer el estado de salud de Oralia Lizbeth y, segundo, hacerse cargo de la atención médica y legal de la mujer.

Y a Novelo Osuna por no cumplir su promesa de apoyo personal a los padres de la joven lesionada y por permitir que la fiesta de Santo Tomás continuara ayer como si nada hubiera pasado en las horas previas de la Verbena, poniendo en riesgo la seguridad de los miles de personas que asisten a ese festejo.

Pisado de uvas en la verbena de Santo Tomás. En la esquina superior izquierda de la gráfica, la entrada al edificio donde cayó la barda falsa que lesionó a la joven guardia de seguridad (Internet)

“Cuando me enteré que Novelo, a quien conozco personalmente, estaba celebrando la fiesta diciendo que no había pasado nada (en la mañana del sábado), me molesté y marqué a su teléfono privado hasta cuatro veces. Me contestó su secretaria confirmando que estaba en la verbena y pedí hablar con él. Me dijo: ‘Te voy a mandar un apoyo con mi secretario’ y hasta ahorita nadie se presenta. Aquí está mi nieta, su papá, todos en la familia destrozados porque es una niña de 20 años que apenas comienza a vivir”, narró Magdalena Frausto Morales, abuela de Orelia Lizbeth.

Antes, en la fiesta nocturna de la verbena frente al sitio donde ocurrió el accidente y el coraje que ocasionó en ella la versión «oficial» de que nada había pasado después del derrumbe de la barda, Magdalena Fraustro logró, en medio de empellones e insultos, subir al templete principal de la fiesta para exigir públicamente a Santo Tomás que se hiciera responsable de los daños provocados a su familia. No hubo respuesta a su súplica.

El padre de la víctima, Javier Rosales, manifestó por su parte a medios de comunicación de Ensenada que su hija estaba hoy al mediodía muy grave y que los médicos que la atienden no le dan esperanzas de vida. “Sólo un milagro la salva, y nada más”, apuntó.

Al respecto, la abuela de Orelia manifestó que médicos de la clínica hospital del Seguro que ella conoce le indicaron el sábado que los fines de semana el instituto no tiene médicos especialistas para atender adecuadamente a enfermos como su familiar, o realizar estudios profesionales para conocer a detalle en qué situación de salud se encuentran los pacientes en las áreas de emergencia y hospital.

Javier Rosales contó que personas de la empresa en donde trabaja su hija inicialmente estuvieron con la familia y pagaron una resonancia magnética, pero al conocer que Orelia no aparecía en los registros de seguro con el número que proporcionó UPC Seguridad, simplemente “desaparecieron” y no han vuelto a hacerse responsables del caso.

La empresa que disfruta la publicidad de ser una de las más antiguas en su tipo en toda la república mexicana (Internet)

“Y de Bodegas Santo Tomás no se ha acercado nadie. Como si nada hubiera pasado en sus instalaciones”, denunció Rosales.

En su página en internet UPC Seguridad, que surge en 2013 “para ofrecer la más alta calidad en el campo de Seguridad en la región”, menciona entre sus valores el de “garantizar la protección personal y patrimonio de la sociedad, lográndolo con Justicia, Respeto, Ética, Lealtad, Disciplina, Responsabilidad y Trabajo en equipo”; para lo cual ofrece “una capacitación constante de sus empleados” por lo cual afirma: “Nuestro personal cuenta con seguro de vida y todas las prestaciones de ley.”

Orelia se mantiene hospitalizada y atendida en el Seguro Social porque su padre la reportó como derechohabiente del seguro que él posee de la empresa para la cual trabaja. De no ser así, la familia estaría gastando elevadas sumas de dinero para la atención clínica y medica de la joven.

Otros familiares de la lesionada destacaron que la Dirección Municipal de Protección Civil, que atendió el derrumbe de la barda en la mañana de ayer sábado y luego de una inspección que debió haber hecho antes o durante la instalación de la malla sombra que ocasionó el accidente, determinó que la verbena podía seguir aislando el área donde se dio el incidente, y también debe ser señalada como responsable de lo que pasó a Orelia Lizbeth.

“Protección Civil vio la magnitud del accidente y no suspendió la verbena poniendo en gran riesgo a la gente que asistiría al evento en la noche. Es más importante la vida de una persona que cualquier evento. Al igual que Santo Tomas, UPC y el alcalde, los de Protección Civil se deben hacer responsables porque no es justo lo que pasó.”