GATILLO: la sombra de la narcoviolencia se arrastra por Ensenada

200 elementos de la División de Gendarmería arribaron a Ensenada la semana pasada para reforzar la vigilancia de la ciudad, ante el imparable crecimiento de la violencia en la entidad.

Alberto Guerrero

Como suele ocurrir con el paraíso verbal que pintan los políticos al pulir sus propias acciones con discursos coloridos, Marco Novelo extendió su más profundo servilismo al presidente de México que ha sumido nuestra existencia como nación en una crisis sin precedentes: “gracias por el paliativo de seguridad, será de gran utilidad cuando aprobemos la Ley de Seguridad Interior”, dijo entre líneas nuestro empresario municipal, emocionado con la nueva posibilidad de intimidar y reprimir a la ciudadanía con las fuerzas federales.

Tan solo dos días después de la llegada de los gendarmes (es decir, el miércoles 9 de Agosto), Ensenada fue noticia a nivel nacional por el hallazgo de 8 cadáveres descubiertos en menos 48 horas. Los primeros 4 muertos aparecieron en el fondo de un pozo, en un rancho al sur de San Quintín; horas después otros 2 cadáveres fueron encontrados pudriéndose a unos kilómetros al sur del mismo rancho.

El jueves 10 salieron a la luz los resultados de dos nuevos asesinatos: el primero en la carretera de San Antonio de las Minas-El Tigre, el segundo en Maneadero, ambos con lesiones de arma de fuego, el segundo con la mano izquierda mutilada.

A estos acontecimientos habría que agregar el asalto a mano armado perpetuado por 3 hombres a una pareja el día miércoles 9 de Agosto, ilícito cometido a plena luz del día en una plaza comercial de la ciudad. Y demostrando que la violencia no descansa, esta madrugada otro hombre fue ejecutado en San Quintín; 4 disparos recibió el asesinado.

En su conjunto, estos hechos violentos confirman una cruel hipótesis: el escenario despiadado de violencia que vive el resto de la república desde hace 10 años ha llegado a Ensenada, y por lo que arrojan las cifras, llegó para quedarse. La disputa entre los cárteles de Sinaloa, Tijuana y Jalisco Nueva Generación está cultivando muerte por todo el municipio a niveles nunca antes vistos, eliminando en la marcha a policías honestos y comprando quien sabe a cuántas autoridades judiciales y voluntades políticas. Para ser contundentes con esta afirmación basta recordar que en los 7 meses que van del año hemos acumulado 103 homicidios, cuando el año pasado la cifra fue de 68 (estadística record en su momento).

Es ahora que debemos impulsar con mayor determinación la reflexión y el debate en torno a las estrategias de seguridad que se deben implementar en el municipio para combatir el problema de la inseguridad y la violencia. Hace unos días este medio publicaba una entrevista a un sociólogo de la Ciudad de México, quien un punto dejó claro: buscar descabezar a los líderes del crimen organizado solo termina multiplicando las fuentes de violencia, así como sus niveles de atrocidad.

¿Qué pasará ahora que la gendarmería ha llegado al municipio? ¿Comenzarán pronto los enfrentamientos violentos en la zona urbana de la entidad? ¿Es la hora de acostumbrarnos a ver cabezas, cuerpos colgados y desmembrados distribuidos por los espacios públicos de la ciudad?  ¿Nos convertiremos en otro municipio en guerra? ¿Nos invadirá el miedo y la impotencia? ¿Dejaremos que esto se quede en manos del gobierno, o comenzaremos de una vez por todas a tomar en nuestras manos la política que los intereses privados nos robaron desde años? ¿Seremos puerto de narcos, o de ciudadanos? Dígame usted que lee.