MUSA VERDE: Juguemos a la conservación

La Vaquita (Phoecena sinus) sigue siendo el cetáceo más pequeño y amenazado del mundo, además de ser una especie restringida al alto golfo de California. Su extinción es inminente, las acciones gubernamentales y sociales para evitarla son insuficientes, siguen apareciendo cadáveres de Vaquita en las playas y los buches de Totoaba (Totoaba macdonaldi) siguen llegando furtivamente al Oriente.

Horacio de la Cueva* / A los 4 Vientos

La Totoaba es una especie comercial que puede llegar a extinguirse porque su pesquería no es sustentable.

Una pesquería sustentable permite que la población mantenga su número año con año y la pesca su tonelaje. La gran demanda primero por la carne de Totoaba y ahora por su vejiga natatoria o buche, no ha permitido una pesquería sustentable o regulada.

Los pescadores furtivos no reportan cuanto producto se pescó y en dónde. Matan a su gallina de los huevos de oro.

La Totoaba ya es cultivada en centros de investigación, su explotación en acuacultura está al alcance de la mano de los pescadores. El impedimento es legislativo y burocrático. Se necesita modificar la NOM-059 para que se pueda explotar comercialmente una especie en cautiverio y sea intocable en libertad. Para la Totoaba no habría riesgo de furtivismo. Hay maneras de marcar especies criadas en cautiverio. El futuro de la Totoaba y de sus pescadores depende de una legislatura de conservación inteligente y realista.

La extinción inminente de la Vaquita no se resuelve con retórica gubernamental, perpetrada por el Procurador Federal de Protección al Ambiente Guillermo Haro Belchez. El Procurador argumenta la existencia no fundamentada de más de 100 individuos. Número tres veces superior a la mejor estimación del Comité Internacional de Recuperación de la Vaquita, CIRVA.

Vaquita muerta en una red agallera (Foto: Internet)

El número mágico del Procurador sirve para aventar el problema a otros. Dejará una papa caliente al siguiente gobierno que tendrá que explicar la extinción encogiéndose de hombros o argumentando que CIRVA no hizo caso.

Aunque la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) otorgó más dinero al Programa de Acción de Conservación de la Vaquita, lo hizo quitando dinero a otros programas de Conservación de especies como el borrego cimarrón, el cóndor o el manatí.

El interés por salvar a la Vaquita tiene un precio económico y político que el ejecutivo federal no está dispuesto a pagar, aunque gasta manteniendo a miembros de la Profepa, la marina, el ejército, la gendarmería, la policía federal y los vistas y policías aduanales. Pese a todos ellos las vejigas de la totoaba siguen saliendo del país.

La extinción inminente de la Vaquita pudiera cambiar de rumbo no porque haya 100 y no 30 ejemplares, ni porque su número creciera rápidamente de dos o tres decenas a cientos de ejemplares. La hembra de Vaquita puede reproducirse una vez cada dos años, la recuperación será lenta.

Sólo es necesario que la amenaza que la lleva a la extinción, la muerte en redes agalleras, desaparezca o se reduzca para que nazcan más individuos de los que mueren. Esta última condición no es fácil de satisfacer. El golfo de California no es sólo el acuario del mundo, sino también el principal sitio de pesca comercial en México.

El codiciado y muy caro buche de Totoaba (Foto: Tierra Fértil)

El equilibrio entre conservación y aprovechamiento es precario, por decirlo suavemente. La pesca es la principal forma de vida de muchas familias, ya sean permisionarios con licencias de pesca o los pescadores que emplean. No parece haber fuentes de ingreso alternativas que apoyen y diversifiquen la economía de poblados y campamentos pesqueros del alto golfo.

El ecoturismo (pesca deportiva, buceo y avistamiento de mamíferos marinos y aves) es incipiente. No parecen existir estudios de mercado que guíen cómo aprovechar estas oportunidades.

Pero en la pesca furtiva el dinero es fácil debido a la demanda y los precios de buche de Trotaba y el riesgo de incriminación es bajo; una gran tentación para los pescadores. También pudiera serlo para las autoridades; de otra forma es difícil explicar que el contrabando continúe cuando se han prohibido las redes agalleras en la región.

Si la captura de la Vaquita para su reproducción en grandes áreas delimitadas por redes no funciona, los esfuerzos de conservación no pasan de ser un juego donde pierden la Vaquita, la Totoaba y los pescadores.

Del papel de la sociedad hablaremos en la siguiente ocasión.

Además pido que se encuentre y castigue a los culpables intelectuales y materiales de los asesinatos de Miroslava Breach y Javier Valdéz y del secuestro de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

* Investigador titular del Departamento de Biología de la Conservación de la División de Biología Experimental y Aplicada del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE). Directivo del grupo civil ambientalista Terra Peninsular, de Baja California. Correo electrónico: cohevolution@gmail.com cuevas@cicese.mx