TECNÓPOLIS: Internet, campo bélico del Siglo XXI

Distopía a la vuelta de la esquina. Aislamiento social por permanencia reactiva en la esfera digital. Relaciones líquidas, fragmentadas como la identidad y la atención dispersa del millennial. Espionaje desenfrenado sobre ciudadanos que exhiben por sí solos sus secretos, sueños, aspiraciones y acciones.

Iván Gutiérrez / A los 4 Vientos

Todo esto aderezado por la presencia de un ejército de bots al servicio del poder tiránico, dedicados a reprimir la opinión y discusión pública, manipulando la información y con ello la construcción mediática de la realidad.

Millones de pesos destinados a hackers y softwares para intervenir en teléfonos celulares de periodistas, activistas, derechohumanistas y adolescentes. Este es el escenario que tenemos enfrente: en el Siglo XXI la virtualidad es el campo de batalla.

Lo que se disputa es la verdad, construida a partir de las percepciones individuales de los usuarios de las redes sociales. La batalla es desigual, porque no pocos medios y personas han vendido su palabra para favorecer la mentira. Si a ello le agregamos que poca gente cultiva su criterio, estamos ante un escenario complicado, en donde los hábitos de consumo informativo de las masas suelen desembocar en una voraz persecución insaciable de nuevas publicaciones que tampoco aporta mucho al desarrollo del ciudadano informado. ¿El mayor reto? Conseguir que llegue la información necesaria a los cibernautas, quienes en una sociedad democrática ideal toman decisiones a partir de ésta.

Hace una semana un estudio de Oxford reveló aquello que todos sabemos desde hace tiempo: el gobierno de Peña Nieto manipula la opinión pública en Internet con un ejército de bots. Como sacado de una secuela nunca escrita de la novela distópica de George Orwell, finalmente la sociedad mexicana tiene evidencia para exhibir que las autoridades utilizan estrategias digitales para que no fluya la información.

Por otro lado hemos visto cómo el presidente de Estados Unidos ha iniciado una batalla contra los medios de comunicación masiva convencionales, dígase CNN y todos los talk shows de Hollywood. “Fake News” es el término que ha utilizado Donald Trump para despotricar contra toda noticia que pone en entredicho las decisiones de su gobierno, estrategia también replicada por Videgaray en su momento.

A esta contienda se suman un sinfín de medios al servicio del poder que tergiversan la información según sus intereses. Lo vemos desde lo más local, hasta lo más nacional. Pulir el criterio en el consumo de noticias no es tan complicado, simplemente hay que hacerse preguntas: ¿Quién lo publica? ¿Qué interés podría haber detrás de dicha noticia? ¿A quién perjudica y a quién beneficia? ¿Por qué se publica en este momento y por este canal? ¿Cómo se relaciona la noticia con información previa? ¿En qué lugar se inserta la información nueva, con base a los antecedentes del hecho?

Está en cada uno de nosotros el hacernos responsables de la inmensa libertad que nos ofrece Internet. Hace unos meses Facebook anunció que comenzará a ser más riguroso con las “noticias falsas” y las cuentas que las publican. Sin embargo, esta medida puede ser peligrosa, pues fácilmente podría convertirse en el instrumento de censura sobre la que Orwell nos advirtiera en 1984. Imagina que Facebook es el Gran Hermano ojo rector que decide qué se puede publicar y qué no. Ahora imagine que Facebook está del lado de un dictador: fórmula perfecta para materializar la distopía.

La moneda está en el aire, la responsabilidad es ineludible. Podremos fracasar, pero debemos intentar combatir la desinformación. Hagamos de nuestra libertad virtual una red que valga la pena, en favor de todos nosotros. Caminemos hacia una verdadera sociedad de la información. Luchemos contra los bots.