Constellation Brands: crónica (y persecusión) de una trasnacional irregular

En Mexicali el aire es más pesado que cualquier otro elemento. Sobre un tractor el líder campesino Rigoberto Campos le planta cara a la cervecera que pretende despojar al pueblo de su fuente de vida. Al lado de la hilera de tractores que se manifiestan en contra de la cervecera trasnacional los carros pasan rompiendo el viento, produciendo un efecto Doppler y una que otra manifestación de apoyo con su claxon.

Iván Gutiérrez

“1,500 millones de dólares es la inversión de Constellation Brands. Hace poco el ex presidente de Coparxmex dijo que el gobierno pide 20% de cada proyecto que se realiza, tú saca el porcentaje de la mordida”, comenta León Fierro, quien con el rostro quemado y la mirada empolvada me habla de la corrupción detrás de la obra que tenemos enfrente. “Por eso los tres niveles de gobierno están involucrados, es un negocio millonario quitarnos el agua”.

“Sí se ve, sí se ve, ese apoyo sí se ve”, gritan los integrantes del plantón cuando llega algún miembro o simpatizante del movimiento con insumos. En esta ocasión un hombre ha traído cajas de agua para los activistas; los agradecimientos no paran de llover, pues el agua es oro en medio del desierto.

Al fondo del plantón, instalado por Mexicali Resiste a  medio kilómetro de la obra cervecera, se alcanza a percibir la estructura que simboliza los negocios bajo el amparo de la corrupción.  

“¡Pueblo, despierta, salte de ese sueño antes de que el agua cambie dueño, NO A LA CERVECERIA!”, dice una lona firmada por el ejido Yucatán que reposa sobre uno de los tractores. Enfrente ondea una bandera mexicana, representando una metáfora perfecta: la resistencia contra la desolación, el sentido patriótico en defensa de los recursos, aferrada no soltar el poste, la causa, la vida.

“¿Vamos?”, me pregunta León. Asciento; es momento de ver de cerca el «monumento al privilegio de los intereses privados». Conducimos por un camino de tierra en un carro lleno de activistas ensenadenses. La primera parada es un arroyo de donde Constellation Brands había estado extrayendo agua sin permiso.

“De aquí tomaban el agua. Estaban utilizando de manera ilegal el módulo de riego 18. La concesión de los módulos los da la CONAGUA para regar el campo, no para abastecer la cervecera ni para la construcción industrial ni para el sector minero ni nada, son únicamente para el sector agrícola”, comenta León Fierro.

«La garza», maquinaria de Constellation Brands para saquear agua

“La sacaban con una bomba, a la que le llaman ‘la garza’ por la forma que tiene. Con ella sustraían el agua para las pipas de 30 mil litros, hacían 75 viajes diarios para la construcción. Deberían quitarle la concesión del módulo. Desde 2015 inicio la construcción de la Constellation, de hecho fue Peña Nieto el que puso la primera piedra, cuando vino a inaugurar la biosfera para la vaquita marina.

En medio de hectáreas de tierra seca, condiciones climáticas extremas, la oposición del gobierno y los intereses de una trasnacional, la resistencia de Mexicali ha instalado otro campamento al lado del arroyo para vigilar el robo de agua.

Frente a “la garza” baila otra bandera mexicana. Al lado una lona sostiene la consigna que todo bajacaliforniana debería atender: “Únete pueblo a la defensa del futuro de tus hijos. No a las Asociaciones Público Privadas”.

Seguimos el recorrido y pasamos frente a uno de los accesos a la Constellation Brands. Ahí, tres trabajadores cierran un camino vecinal, ponen un cerco de alambre recocido para evitar el paso de activistas vigilantes de cada paso de la trasnacional. “Ese tipo de instalación es provisional, si fuera algo más profesional sería con soldadura. Deben estar poniéndolo por lo del lunes…”, plantea el activista Charly Bernal.

De nuevo en camino. “A ver si se bañan en cerveza ya que les quiten el agua”, dice uno de los compañeros de Ensenada. “Ayer ese acceso estaba abierto…”. Reflexiono el trabajo de los obreros al servicio de la Constellations Brands, y me entristece pensar que son ellos mismos quienes construyen sus propios grilletes; y los de sus hijos…

Por donde sea que nos movemos nos sigue la seguridad privada de la Constellations Brand. “¿Pero por qué están tan preocupados, que están vigilando?”, pregunta uno de los activistas; “Los intereses privados”, responde otro.

El claro acto de hostigamiento no disminuye la moral de los activistas, quienes continúan el recorrido por los alrededores de la cervecera escuchando música y realizando bromas sobre el clima sofocante: “Si así el calor está de la chingada, ahora imagínate sin agua”.  

Llegamos a la parte trasera de la cervecera y nos encontramos con la estructura de un canal que ha sido cortado a la mitad. “Ésta es una obra federal (en referencia al canal), no pueden cortarlo así nomás”, comentan los activistas. Más adelante hay otro edificio de la cervecera a medio construir.

Estructura trasera de la cervecera

Los guardias no dejan de seguirnos. Es una situación curiosa: los activistas han venido a grabar las múltiples irregularidades de la obra, mientras que los guardias han venido a grabar a los activistas. Parece que no basta con que el gobierno espíe: la vigilancia debe ser permanente, absoluta. Eso habla de un gran temor a perder la inversión (mordida). “Así que esto se siente ser acosado por migración…”, pienso mientras observo a los guardias perseguirnos con sus pick ups.

Más adelante del canal la tierra ha sido removida para instalar un gran ducto: “Mira el tamaño de ese ducto, eso ya nos habla de cuánta agua va a consumir la Constellation”. Leon se quita el cinturón y lo utiliza para medir el diámetro de la estructura. Calculamos un aproximado de 1.3 metros; imagino la cantidad de agua que podría pasar por el ducto mientras el sudor resbala y se pega con el viento seco.   

Uno los vehículos de vigilancia privada de la cervecera ha salido de las instalaciones y bloquea el camino por el que accedimos. Al otro lado del cerco otro vigilante habla por teléfono.

A nuestro alrededor abunda la tierra agrietada y las plantas secas, muertas. “Como en un escenario de Pedro Páramo”,  comenta León, para luego acercarse a la ventana del vehículo que bloquea el camino. “¿Quién los mandó?”. El chofer no responde, solo toma fotos,  ante lo que el joven sonríe y con tono burlón posa para la cámara.    

Continúa la persecución absurda del proletariado enajenado, anestesiado, sometido por la necesidad a tal grado que está dispuesto a hipotecar no solo su futuro, sino también el de su herencia. Ante la negativa del pick up de moverse, decidimos tomar el camino a la derecha.  

Los persecutores no desisten, por el contrario, ahora los asiste una unidad de la policía municipal. En una movida acelerada uno de los pick ups de la Constellation Brands se adelanta y nos cierra el paso, mientras que detrás se estacionan el otro vehículo al servicio de la cervecera y la unidad de la seguridad pública.

El acto es una muestra evidente de cómo opera el poder público al servicio de los intereses económicos en Baja California; ya saben, por si el mensaje no quedó lo suficientemente claro con el desalojo del viernes pasado. Los activistas transmiten en vivo, preocupados de que los hostigadores decidan “levantarnos”.

“¿Por qué nos obstruyen el paso?”, pregunta una de las activistas al conductor de la patrulla con placa p-1067. El silencio de la autoridad es acompañado por el silbido del viento seco. La respuesta no pronunciada es obvia: “porque me lo ordenaron”.

El hostigamiento cobarde se prolonga varios minutos. Los conductores de ambos vehículos entablan conversación, “¿de qué discuten, los cargos que nos quieren inventar?”.

Tras no ver reacción de los que bloquean el camino, los activistas deciden tomar una ruta alternativa sin mucha seguridad de que el destino al que nos lleve sea el deseado.  Tomamos una vereda alternativa y de inmediato las unidades a nuestras espaldas inician la carga. Ahora son dos las patrullas de la policía municipal.

Tras subir por una pequeña pendiente de tierra suelta finalmente dejamos atrás los vehículos de la seguridad municipal y Constellation Brands. A lo lejos aparecen nuevamente las instalaciones de la cervecera, capaz de comprar funcionarios, gobernadores, presidentes y también a la fuerza pública.