Game of thrones: Más que solo dragones, espadas y sexo

En un castillo ubicado en la época medieval, con paredes de ladrillos, mesas de madera sucias y copas de metal con adornos que no logran ser estéticos sino rústicos, Walder Frey, un viejo con cara desagradable y líder de la casa hace un brindis por su reciente triunfo.

Ana Paula Cortés*/A los cuatro vientos

Spoiler Alert

Sin deseos de gastar “buen vino en una mujer” sólo sus soldados beben, soldados que cargan en la conciencia la muerte de todo el clan Stark, evento que Frey les recuerda con gusto, malicia y ojos de loco.

Es durante este brindis que los soldados comienzan a toser, ahogarse y escupir sangre, cayendo muertos uno a uno sin un solo sobreviviente, y es ahí cuando la esposa adolescente del viejo agrio y las sirvientas son las únicas que permanecen con vida. Es entonces cuando el viejo Frey dice:

“Deja un lobo vivo y las ovejas no estarán seguras”, para después quitarse la máscara y desvelar su verdadera identidad: Aria Stark, una de las pocas sobreviviente de aquel clan que se creía extinto. “El norte nunca olvida.”

Fue con esta escena de venganza y triunfo de una familia sobre otra en pleno invierno, que HBO hizo entrega de la séptima temporada de Game of thrones, una serie que no solo ha roto parámetros comerciales; sino que ha sido una de las primeras series que ha llevado a la pantalla chica temas que otras cadenas consideraban tabús, y donde el ahorrarse unos dólares con tal de hacer el show más económico es sinónimo de imposible.

Si bien muchos aún no entran al fandom de esta serie donde los dragones y muertos vivientes cubiertos de hielo es una cosa de todos los días, hay razones por las cuales la serie debe de reconocerse y por lo menos, darle una oportunidad antes de dejarla en el baúl de los recuerdos.

“Todo está diferente”, “en el libro éste no se moría”, “en el libro ella y él no se enamoran,” y “el libro está mejor” son quejas que más de una vez hemos dicho o escuchado, exteriorizando el sentimiento de decepción que se siente cuando una historia que funciona y es magnífica en papel no se lleva a la pantalla de manera tan maravillosa. Game of thrones no viene siendo el caso.

Si bien la serie de HBO con 38 Emmys, 5 Actors Guild Awards y capítulos con 10 millones de televidentes, no sigue al pie de la letra los libros, el escritor de 68 años George R.R. Martin ha trazado un mapa para que los creadores del juego de tronos no se pierdan en su intento por traer a la vida su trama.

George Martin no solo escribió un episodio por temporada hasta la cuarta entrega -a partir de la cual se dedicó solo a terminar la sexta novela  A song of ice and fire-, sino que tuvo el poder de elegir el equipo de producción, apareciendo como co-productor ejecutivo en los créditos.

Incluso cuando Martin no está para supervisar el vaivén de la historia, el equipo de escritores ha utilizado estrategias donde diferentes colaboradores toman un personaje principal bajo su cuidado y después de estudiarlo, entenderlo psicológicamente y hacerse “amigos” se reúnen para proponer cual sería el camino a seguir, sin olvidar el mapa otorgado por el creador de la historia original.

No podemos olvidar que George Martín tiene un valor que debe de reconocerse cuando se trata de asesinar a sus personajes si su trama lo amerita, una audacia que no muchos escritores en estos tiempos tienen. Por igual tiene la sabiduría para traer de vuelta a uno de los caídos cuando aún no es el momento de su partida definitiva, dándoles a todos los fans un choque eléctrico del desfibrilador cuando Jon Snow volvió al juego.

Sorprendiendo a más de uno, Game of thrones se ha unido a la corriente que está empoderando a las mujeres en la pantalla chica y grande: la nueva Momia, lista para destruir a los humanos es una mujer; La mujer maravilla llegó para ponerle un alto a todos los súper héroes masculinos; incluso Pixar y Disney, con la nueva película de Cars 3 le dio a una mujer el protagónico porque era momento de darle “su primera oportunidad”.

Daenerys, también conocida como La dama de los dragones tuvo un matrimonio arreglado a la vieja usanza para ahora ser viuda y una amenaza a los siete reinos;  Sansa que pasó cinco temporadas estando a la merced de personajes más poderosos, fue la clave para que la guerra contra el demente de Ramsay la ganara Jon Snow; Aria, de ser protegida por un soldado con la cara quemada, sin poder defenderse toma la ventaja al ser capaz de usar la identidad de los que asesina, vengando así la muerte de su familia.

Ahora, hablando de dinero: la sexta temporada de Game of Thrones costó 10 millones de dólares por episodio. Siendo 10 episodios, HBO otorgó a la creación de este medieval, erótico y sangriento programa de televisión 100 millones de dólares para que, como dijeron los creadores de la serie David Benioff y D.B. Weiss  a Forbes en el 2016: “Fuéramos capaces de hacer una batalla apropiada, con un ejército de un lado y un ejecito del otro”.

D.B. Weiss y David Benioff, creadores de Game of thrones

De esto salió una batalla épica donde no solo hubo ejércitos con todo y caballos de ambos lados sino que las tomas son increíbles: desde grandes planos generales del paisaje bélico, hasta primeros planos de los caballos corriendo a su destino en cámara lenta, de la inevitable sangre, e incluso un plano subjetivo de Jon Snow siendo ahogado por los cadáveres que le caen encima; una pelea digna de verse aunque uno no sea fan de la serie.

Música increíble con una banda sonora compuesto por Ramin Djawadi, creador de piezas musicales para películas súper taquilleras como Iron man; locaciones hermosas por toda Europa, escenas eróticas que hacen ver a Sex and the city como un juego de primerizos; una especie de zombies que te dejan con la sangre helada, dragones que te hacen gritar de la emoción y ¿por qué no decirlo? Un elenco que independientemente de que seas chico o chica te deja complacido con lo que ves.

Por las personas allá fuera que tienden a alejarse de lo trendy sin siquiera dar un vistazo antes de juzgarlo y etiquetarlo de “sobrevalorado”. A Game of thrones no se le debe de adjudicar el éxito que ha tenido en evolucionar a sus personas, en crear un universo de calidad que ha hecho a muchos enamorarse, y que ha traído al lado “cool” la fantasía medieval que antes se consideraba “nerd” o “ñoño”.

La oportunidad de contraer la fiebre del juego está a punto de acabarse con solo una octava temporada más por producir, y aunque los creadores de Game of thrones ya están hablando de series spin-off, lo original a esta serie nadie se lo quita y quizá es momento de que dejemos al invierno llegar a nuestras vidas.

 

* Ana Paula Cortés Ruiz es estudiante de Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma de Baja California, actual practicante en 4vientos. Ganó tercer lugar en el concurso anual “El joven y el mar” en el 2010 y aspira a ser una escritor publicada. Ha colaborado en medios periodísticos como La Gaceta UABC y  escrito para Caracol: museo de ciencias y acuario cuentos inspirados tanto en la fauna y flora de la Baja California, como en la cultura y costumbres de la península.