A DOS DE TRES CAÍDAS. La coexistencia: periodistas y periodineristas

Este año y durante los últimos dos sexenios la prensa libre y los periodistas han sido víctimas de asesinatos, atentados, amenazas, despidos y sujetos a demandas por difamación.

Arturo Ruiz, el Súper Cívico / A los 4 Vientos

México para la prensa libre y para el periodismo en general, se ha convertido en un blanco de presiones, intimidaciones, represión y muerte.

Pero también, y hay que decirlo, un sector del periodismo ha sido un aliado del gobierno ya que no en pocas ocasiones, algunos periodistas, comunicadores o dueños de medios masivos de comunicación, han entendido el poder de la libertad de expresión, como una oportunidad de lucro y de sometimiento, o de negociación económica para obtener ganancias de políticos y gobernantes.

Y esto se da más en un gremio periodístico, en donde durante muchas décadas, las vidas de los medios de comunicación, han dependido en gran parte de la “compra de espacios” por parte de partidos políticos, gobiernos y funcionarios.

Y en esta práctica de compra-venta periodística, coexisten los políticos que compran y los medios que venden su línea editorial y que callan o publican a conveniencia de quien les contrata o para atacar a quienes no les pagan espacios. Porque toda moneda tiene dos caras ¿o no?

 

De hecho, conozco a algunos personajes en Baja California, cuya política de ventas se define con una expresión cínica: “yo vendo amores en mi medio, o publico el odio a quienes no compran”.

Y esto, a mi parecer, es una afrenta al verdadero quehacer periodístico, ya que cuando un periodista desde el ámbito de su compromiso de escribir y publicar depende del poder, entonces ya le pertenece a quien ejerce el poder y deja de cumplir con su misión de informar libremente y contribuir a la formación de las corrientes de opinión entre la sociedad.

Por tal razón cuando leo o hablo con quienes se dicen periodistas y se dedican a adular y publicar solo “aciertos” de los gobernantes y políticos, me da cierta urticaria y tristeza por su pobre y decepcionante papel, aun cuando estos se sientan triunfantes y traigan los bolsillos y la cartera llena.

Debo decir, por el contrario, que entiendo a los periodistas y/o comunicadores que se contratan como encargados de comunicación de algún nivel de gobierno y que, desde ese frente, intentan generar una buena percepción de sus asesorados y buscar medios efectivos para comunicar los logros de dichos personajes o instituciones… pero cuando estos jefes de prensa intentan y consiguen “comprar a medios y periodistas” en ese momento están pasando un límite… el de la ética periodística.

Porque ¿no sería más ético e incluso más efectivo, decirle a quienes los contratan que engañar no es redituable ni social ni políticamente, que no se pude ocultar el sol con un dedo, comprar plumas de periodistas mercenarios solo servirá para simular y tarde o temprano la verdad saldrá a flote?

En este punto me parece atinado compartir con quienes hacen el honor de leer estas reflexiones, un fragmento de un periodista francés del siglo diecisiete:

Maurice Joly, fue un abogado y periodista francés, que nació en 1829 y murió en 1877. Y entre otros libros, en 1864 publicó “DIÁLOGO EN EL INFIERNO”, obra en la que contrapone a Maquiavelo y a Montesquieu, en un debate imaginario sobre tópicos que van desde la libertad, la democracia, la separación de poderes y el papel de la prensa… en este último tema, me parece importante rescatar una parte de estos geniales diálogos, desde el imaginario infierno de Joly.

Maquiavelo dice: «Puesto que el periodismo es una fuerza tan poderosa, ¿sabéis qué hará mi gobierno? Se hará periodista, será la encarnación del periodismo (…) El periodismo está siempre al servicio de pasiones violentas, egoístas y exclusivas, porque denigra por conveniencia, porque es venal e injusta (…) Hoy en día, utilizar la prensa, utilizarla en todas sus formas, es ley para cualquier poder que pretenda subsistir».

Montesquieu, a diferencia de su interlocutor opina distinto, para él, el periodismo: «Impide, sencillamente, la arbitrariedad en el ejercicio del poder; obliga a gobernar de acuerdo con la Constitución; conmina a los depositarios de la autoridad pública a la honestidad y al pudor, al respeto de sí mismos y de los demás. En suma, para decirlo, en una palabra, proporciona a quienquiera se encuentre oprimido, el medio de presentar su queja y de ser oído».

Y para quien esto escribe y suscribe, el debate de estos dos titanes del pensamiento humano, cada uno desde su trinchera ideológica y filosófica, sigue vigente y encarnado.

Porque aún hoy, vemos como se enfrentan los periodistas defendidos por Montesquieu frente a aquellos que se venden al poder en turno, como los que describió Maquiavelo… ¿O no?

P.D. Amigos periodistas ¿ustedes en que trinchera se auto colocan?

Imagen de portada: Cartón del caricaturista colombiano Mauricio Parra.

* Jorge Arturo Ruiz Contreras. Biólogo. Ex subprocurador de Derechos Humanos y Protección Ciudadana en Ensenada. Asesor político de grupos parlamentarios en el Poder Legislativo de Baja California