Tecnología vs la pobreza: mexicanos desarrollan sistemas alternativos para purificar el agua

El químico Manuel Balderas, de la Universidad Autónoma de Querétaro, ha perfeccionado un sistema ecológico y económico para purificar el agua.

Nallely Sánchez / Animal Político

El consumo de agua es un derecho constitucional, pero cuesta mucho en México. La mayoría de los mexicanos no confían en los servicios de agua potable que brindan las autoridades, y prefiere beber agua embotellada. En México, 81% de la población consume más de 480 litros per cápita por año de agua embotellada.

Así, un hogar promedio adquiere alrededor de 40 litros de agua por persona al mes, con un costo promedio de 132 pesos, de acuerdo con un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

La desconfianza en los servicios de agua potable tiene sustento, se ha demostrado en investigaciones de la Conagua que la mayoría del líquido que nos llega a los grifos aún tiene alto contenido de arsénico, plomo y materia fecal.

Ante esta problemática, existen diversos científicos y estudiantes mexicanos que han desarrollado en los últimos años tecnologías innovadoras para purificar el agua, buscando evitar que para muchas familias siga representando un enorme gasto el obtener el líquido que pueda beber.

Si estimamos que una familia promedio de cuatro integrantes usa dos garrafones semanales de 20 litros con un costo de alrededor de 25 pesos, aunado al costo promedio de lo que gasta en la calle por botellas individuales, podríamos considerar un gasto de 6 mil pesos anuales, sin contar las pipas que tenga que pagar cuando hay desabasto.

Si hervimos el agua nos enfrentamos al alto costo de gas o electricidad, además de que no se eliminan los metales pesados que pueda contener. Al clorar el agua éstos también se mantienen. Otra solución a nuestro alcance son los purificadores de carbón activado, pero requieren un cambio constante.

Un caso de éxito es el del doctor Manuel Balderas de la Garza, químico egresado de la Universidad Autónoma de Querétaro, que ha perfeccionado desde hace más de 15 años un sistema de evaporación-condensación ecológico y económico, que cumple con la normatividad que marca el Standard 62 de la Fundación Nacional para la Ciencia (en inglés, National Science Foundation).

Con sus propios recursos, Balderas de la Garza (abajo, con corbata) inició su empresa de base tecnológica Aqua Solar WSP. Su instalación, basada en evaporación-condensación. está hecha de acero inoxidable, cuesta 10 mil pesos y está garantizada para usarse por más de 50 años.

Y lo mejor es que puede purificar cualquier tipo de agua, incluso de mar. A diferencia de otros sistemas de desinfección, este sí elimina arsénico, flúor, plomo y bacterias.

Existen compañías de Canadá, Colombia y Estados Unidos interesadas en la adquisición de su sistema. Actualmente trabaja en un par de proyectos para dotar de su tecnología a sectores sociales vulnerables de Querétaro.

“Estamos viendo la manera de apoyar una serie de comunidades que tienen una cantidad peligrosa para la salud de flúor en el agua, y con este proyecto se pretende beneficiar a aproximadamente a 7 mil habitantes que conforman más de mil familias”, dijo.

Balderas de la Garza también trabaja para llevar su proyecto a una pequeña comunidad de niños sin hogar que viven en pobreza extrema y, mediante la autogestión, pretende establecer una fuente permanente de ingresos para poder desarrollarlo. La idea es hacer un piloto para proyectarlo a nivel mundial.

El proyecto del químico Balderas de la Garza, sin embargo, cuenta con detractores. Hay quienes consideran que esta técnica potabilizadora no es aconsejable debido a que el agua se vuelve tan pura que elimina sales minerales benéficas al organismo humano.

Para conocer si es cierto ese argumento, Animal Político consultó al doctor Juan Carlos Durán Álvarez, químico investigador del Centro de Ciencias Aplicadas y Desarrollo Tecnológico (CCADET) de la UNAM, quien explicó: “la saciedad de la sed precisa en la ingesta de electrolitos, como el sodio, potasio, calcio, magnesio. Sin embargo, la conductividad mostrada de 1.2  micro ohms/cm (en el proyecto del químico Balderas de la Garza) muestra que contiene un contenido adecuado”.

El doctor Durán Álvarez también desarrolló un sistema potabilizador y obtuvo recientemente la aprobación de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación (Seciti), para su proyecto denominado “Sistema Fotocatalítico a Escala Piloto para la Purificación del Agua de Suministro en Escuelas de la Cuidad de México”.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud cita en la “Guía para la calidad del agua potable”, en su sección 6.5.2, que las “aguas envasadas con un contenido mineral muy bajo, tal como agua destilada o desmineralizada, también se consumen”, con lo cual el proyecto de Balderas de la Garza resulta viable.

Manuel Balderas de la Garza ha desarrollado un purificador de agua a base de energía solar (Foto: OIS)

Talento hay, ¿pero qué hace falta?

La pregunta es, ¿qué hace falta para que más proyectos tecnológicos se lleven a cabo en el país y se pueda revertir la pobreza que se vive en varias regiones? Para el doctor Nicolás Velázquez Limón, Jefe del Centro de las Energías Renovables (CENER) del Instituto de Ingeniería de la UABC, lo que se requiere es “voluntad política”.

“El gobierno, la iniciativa privada y las universidades tienen la solución a los problemas. Pero qué ocurre, que el gobierno sigue casado con un modelo de desarrollo que viene desde Porfirio Díaz y no entendemos que no funciona. Sabemos cuáles son los factores detonantes de desarrollo de un país, Japón o Alemania después de la guerra quedaron destruidos, desarrollaron su propia tecnología y ahora son potencia”, dijo.

Velázquez Limón considera que, en el caso de los empresarios, éstos deben voltear a ver más el trabajo de los investigadores mexicanos.

“Alguien de la iniciativa privada decía que si por cada investigador hubiera una patente exitosa el país fuera otro. Debemos generar una oportunidad de negocio para que cada empresa genere empleos y activar la economía, ¿o vamos a seguir abriendo nuestras puertas para que vengan a explotar nuestros recursos naturales desde afuera? No somos independientes económicamente y estamos invadidos por empresas extranjeras”, mencionó.

Ante este panorama, los investigadores y científicos mexicanos hacen maravillas con lo que tienen a su alcance, y sus desarrollos lo demuestran. La clasificación de México en el Índice Mundial de Innovación 2017 nos ubica en tercer lugar después de Chile y Costa Rica a nivel América Latina y el Caribe; en el ranking mundial ocupamos el lugar 58.

Con ejemplos como el purificador de agua, los paneles solares y energías renovables, se ha constatado que la sociedad civil y las instituciones educativas están resolviendo algunos de los problemas que aquejan a la población, creando soluciones científico-tecnológicas, lo único que esperan es que lleguen más rápido a la población.

El doctor Manuel Balderas de la Garza, químico egresado de la Universidad Autónoma de Querétaro, ha perfeccionado un sistema de evaporación-condensación ecológico y económico. Especial