REPASO DE LOS (D)AÑOS: Reformar instituciones de justicia, necesario para combatir corrupción e impunidad

Javier Duarte ha regresado al país, y por todas partes asoma que la justicia mexicana hará lo que sabe hacer: cobijar de impunidad a uno de los mayores tiranos de la historia reciente.

Iván Gutiérrez

Todos los que tengamos memoria sabemos que desde que este personaje del “Nuevo PRI” asumió la gubernatura de Veracruz el caos inició: fuimos testigos del incremento de la violencia contra la prensa, la multiplicación de los muertos, los robos millonarios que devinieron en obras públicas mediocres, las empresas fantasma para desviar millones a paraísos fiscales, la fuga del gobernador, la “merecida abundancia” de su esposa y los ranchos que exhibieron los privilegios del rey cerdo.

Ahora resulta que la PGR, órgano casi tan incompetente como el mismo Peña Nieto, es incapaz de sustentar las acusaciones de desvíos cometidos por Duarte, y que los datos aportados por las dependencias son curiosamente “incongruentes”. Por Dios, apenas el lunes pasado se filtró el audio donde el cerdo regaña a su extesorero por retrasarse en el envío de mil millones de pesos al PRI.  Además no debemos olvidar que Duarte tiene una deuda pendiente con todo el gremio periodístico: en los crímenes por los que debe ser juzgado se debe incluir su complicidad en el asesinato de más de 18 periodistas durante su mandato. 

¿Es que tendremos que organizarnos los ciudadanos para realizar incluso la labor de impartición de justicia? Parece que sí, al menos eso piensa al descubrir que los familiares de 500 jueces y magistrados están en la nómina del Consejo de la Judicatura.

Anexo a continuación una parte del reportaje replicado por Proceso:

“De acuerdo con el diagnóstico, casi la mitad de los jueces y magistrados federales tienen parientes en el Poder Judicial: de mil 31 plazas revisadas en 31 circuitos, 501 tienen familiares, lo que representa el 48.6%. Según el reporte, 112 jueces y magistrados habrían utilizado sus facultades para conseguir empleo a su esposa o pareja, 180 a sus hijos, 136 a sus hermanos y 27 a sus papás, y aunque identifica a cada juzgador y empleado por su número de expediente, el estudio no proporciona sus nombres”.

Es decir, ¡estamos viendo que todos los niveles de gobierno en México están empapados de corrupción! ¿Cómo esperar que haya justicia si el juez es igual de corrupto que el ladrón? ¿Cómo imaginar que las autoridades policiacas encerrarán y castigarán a los maleantes cuando sus corporaciones están infiltradas por el crimen organizado? ¿Cómo pensar que Peña Nieto será un servidor público honrado si trafica influencias para comprar su Casa Blanca? ¿Cómo creer que Kiko Vega trabaja para el pueblo de Baja California cuando hace negocios privados con el agua? ¿Cómo pensar que Marco Novelo desea el bien de Ensenada cuando paga favores con la tarifa del transporte público?

Definitivamente el 2018 es la oportunidad para acabar con esta mediocridad e impunidad sistemática. Sólo reformando las instituciones judiciales y de impartición de justicia, hoy coludidas con la élite mafiosa que nos gobierna (partidocracia, Grupo Atlacomulco, narcogobierno, funcionarios neoliberales), podremos cambiar de fondo a México. Sólo así podremos castigar de verdad a tanto criminal usurpador del poder público.

Pero bueno, la tenemos cabrón si tenemos que llegar al próximo años organizados, pues para ello el primer paso es estar informados de lo que acontece a nuestro alrededor, y según lo revelado esta semana por un estudio de Oxford, las redes sociales, espacio que ha posibilitado la existencia de medios libres e independientes como éste, son víctimas de olas de bots pagados por el gobierno federal para manipular la opinión pública.

Sí, yo sé que no es ninguna novedad, pero comprobarlo con una metodología científica nos da el sustento para comenzar a denunciar con fuerza esta estrategia del peñismo, porque ya saben, el espionaje digital no es suficiente: en una tiranía hay que valerse de todos los medios para silenciar la crítica.

A nivel internacional la derecha también continúa moviendo los hilos por toda Latinoamérica. La semana pasada vimos a Fox llegar a Venezuela para criticar todo lo malo de una nación que ha tenido el coraje de defender su petróleo de Estados Unidos en vez de privatizarlo.

También fuimos testigos de la concertación de otro golpe brasileño, al ser condenado el expresidente Lula de Silva a 9 años y medio de cárcel por su implicación en una red de corrupción que involucra a gran parte del establishmente político brasileño. Una movida y cínica de los funcionarios neoliberales, similar a la emprendida contra López Obrador en el 2006, ambas con el mismo objetivo: evitar que la izquierda acceda al poder público.

Ya tenemos identificado al enemigo, queridos lectores, lleva el nombre de capitalismo neoliberal. A donde sea que usted voltee verá una manifestación de este monstruo: desde los intentos trasnacionales de privatizar el agua en Baja California (que a partir de esta semana cuentan con el respaldo de Miguel Osorio Chong), hasta las reformas estructurales de Peña Nieto; desde le desestabilización del gobierno venezolano hasta la privatización de los servicios públicos en Argentina; desde las mineras canadienses asesinando a luchadores ambientales hasta los científicos en contra del cambio climático generado por un sistema que explota los recursos y acaba con el medio ambiente.

Sólo unidos podremos salir del bache donde hemos caído. Hagámoslo con inteligencia, fuerza y unidad. El futuro no está decidido: depende de nosotros. En estos momentos es importante volver a mirar proyectos alternativos, como los emprendidos en el pasado por grandes figuras como Salvador Allende. Concluyo mi columna de esta semana compartiéndoles un video que los ayude a seguir reflexionando la coyuntura política que atravesamos, y que cada vez se volverá más… cruenta.