LOS PERROS GUARDIANES: El inconcebible universo; los sueños de unidad en José Gordon

Propongo a la humildad, no como un principio moral, desagradable para gran cantidad de personas, sino simplemente como un elemento de filosofía científica”.

Gregory Bateson.

Para mi amigo Juan Carlos Salas

Rael Salvador* / A los 4 vientos

Ensenada, B.C.

            Después de la presentación, la poeta y escritora Myriam Moscona (foto a la derecha) me ofrece el ensayo donde rememora a Federico Campbell; junto con el de la amable Carmen Gaitán y un solícito Martín Solares, serán publicados en la edición de Palabra 202, destinada a la memoria del ex columnista del suplemento cultural que sólo la muerte nos pudo arrebatar.

            Le digo a Pepe que vengo de ver a Myriam (grata colaboradora de la revista televisiva de ciencia y pensamiento, La Oveja Eléctrica, coordinada por José Gordon en Canal 22, el latido cultural de México), ya que hemos coincidido en el homenaje luctuoso que, a un año de su partida, la FIL de Guadalajara le ofrece al autor de Transpeninsular y Pretexta.

            El artífice de El cuaderno verde (edición de las entregas de su columna, del mismo nombre, en el diario Reforma), amable como siempre, con una carismática sonrisa que ilumina detrás del bigote cano, habla de la grandes aportaciones de Moscona y comenta sobre la pérdida irreparable de un escritor como Campbell, reconocido ya en la cima, quien todavía tenía mucho que ofrecer a la literatura y, sobre todo, a la ciencia, porque esa era la vertiente en la que más estaba trabajando.

            Pareciera que la partida de Federico Campbell sólo me anunciara la muerte del suplemento (en el menos peor de los caso, transformado en canallada). Más allá de esto –un duro golpe a la cultura del país–, hay poco que decir y mucho que leer y escribir: escribivir. Entre el material que me encuentro trabajando, está la edición de Pepe Gordon: El inconcebible Universo. Sueños de unidad, ilustrado de manera magistral por Patricio Betteo.

            Recién salido del horno cósmico (Sexto Piso, 2017), este libro de divulgación científica no tiene –ni por intención– una sola página de descontento que interfiera entre el honor y su valor, entre el autor y su lector: la precisión, el género literario que más le acomoda; el ordenamiento temático es en sí mismo una escalera al cielo; su belleza, la aguja que ha recompensado la paja del mundo de la edición.

            Pocas veces he leído una obra adecuadamente armonizada, fulgurante en citas literarias –Singer, Roberto Calasso, Amos Oz, Neruda, Octavio Paz, José Emilio Pacheco, Peter Brook…– y aportaciones de investigadores certificados –Susskind, Smoot, Sean Hartnoll, Edward Witten, Gerardo Herrera, Alberto Güijosa, Einstein, Hawking, etcétera–, franqueada por la grata matemática celeste que Betteo, con acierto y comprensión, transforma en significantes viñetas.

            En romance con la poesía, la prosa de José Gordon es un “Aleph”, el cual podemos vislumbrar desde el índice: “El cubo de Borges”, “Einstein cabalga en un rayo de luz”, “Dostoievski en un mural curvo e invisible”, (…) “Hacia la Teoría del Todo”, “Forasteros del cosmos”, “Un rumor de cuerdas: la música de la materia”, “Hologramas verbales”, “Simetrías oculares” y un nutricio y largo etcétera (31 celebraciones a la imaginación científica y literaria, acompañadas esporádicamente de su código de escaneo para observar videos y, por si fuera poco, un revelador glosario).

            Es verdad, los escritos y comentarios de Pepe Gordon le devuelven la claridad debida a la palabra y, como un río de translúcida humildad, ante quien esgrime la arrogancia (es mi caso), las páginas concebidas en El inconcebible Universo, por encima de lo que nos pudiera parecer la ciencia y la literatura, ofrecen fraternales sueños de unidad: “Quien logró el golpe de suerte/ de ser amigo de un amigo/ (…) ¡Que una su júbilo al nuestro!”, tal como lo poetizó Schiller y, para goce de la eternidad y alborozo del infinito, lanzó a rodar Beethoven con su matemúsica de Oz: la “Novena Sinfonía”.

*Escritor, profesor y periodista, autor de los libros Obituarios intempestivos, Ensenada, instrucciones para hacer fuego con el mar y Claridad & Cortesía. En su momento, editor del suplemento cultural Palabra. Correo electrónico: raelart@hotmail.com