“Gracias Señor Presidente”

Este pasado miércoles 12, tuvo lugar un hundimiento en el Paso Exprés de la Carretera México-Cuernavaca, en el estado de Morelos, cobrando la vida de dos personas, esta construcción había sido inaugurada apenas en abril pasado. El colapso de la obra causó polémica pues vecinos de la zona aseguran que ya habían intentado advertir a las autoridades de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes,  sobre fallas y riesgos del paso carretero.

Álvaro de Lachica y Bonilla* / A los 4 Vientos

Que una obra que se inauguró hace apenas tres meses, luego de una construcción de años y a un costo de más de dos mil millones de pesos, colapsara como sucedió con este Paso Exprés, ocasionando, además, la muerte de dos personas, no se lo puede considerar un accidente.

El Paso Exprés no colapsó porque le cayó un meteorito o como consecuencia de un evento natural imposible de dimensionar: lo hizo por una suma de negligencias que deben ser primero explicadas y luego sancionadas. Las fallas en la zona de la obra, el reblandecimiento del terreno, la posibilidad de que se produjeran socavones, estaban denunciada desde semanas antes del desplome. Incluso, el gobierno local realizó obras para tratar de mitigar las fallas que se percibían a simple vista. Que ahora se nos diga que en realidad todo se debió a un drenaje que pasa por debajo de la obra y se saturó por la lluvia es inadmisible y en todo caso, si fuera así, uno se imagina que cuando se hace una obra de tal magnitud, se toma en cuenta todo lo que está debajo de ella, desde los drenajes hasta las dinámicas de suelo.

Esta obra fue inaugurada, con bombo y platillo, por el presidente, Enrique Peña Nieto, quien la presumió como uno de los grandes proyectos de infraestructura de su sexenio. En el furor de la apertura, el secretario Ruiz Esparza aseguró que pasarían al menos 30 años sin que la carretera requiriera alguna reparación. Hasta hace unos días, todavía se podían ver a lo largo de esa autopista varios espectaculares con el salamero mensaje de “¡Gracias! Señor Presidente”.

Como si al gobierno no le faltaran calamidades que lesionaran más su credibilidad, este enorme agujero,  es el nuevo monumento a la incompetencia y a la corrupción gubernamental.

Sobran  razones que explican por qué el socavón ya se volvió un ícono nacional.  El drama es por flagrante negligencia. Su costo original se elevó un 100 por ciento, aduciendo obras de drenaje y alcantarillado.

De acuerdo con los peritajes, las dos víctimas, Juan Mena López y su hijo Juan Mena Romero, permanecieron con vida entre 90 y 120 minutos después del impacto; no obstante, las labores de rescate tardaron alrededor de ocho horas. Foto: Margarito Pérez/ Proceso

Las dos personas fallecidas en el socavón que devoró su auto, no son las únicas víctimas. A lo largo de la construcción de la obra se registraron 80 accidentes trágicos, desde el inició de su construcción, con un saldo de 21 muertos.  La supervisión de la SCT fue pobre no solo en la construcción de la obra, sino en la auditoría de los dineros ejercidos.  Y eso consta en advertencias hechas por la Auditoría Superior de la Federación y que no tienen respuesta oficial.

Sin duda la burla más grande, es la reacción de la autoridad federal, en especial de Gerardo Ruiz Esparza, Secretario d Comunicaciones y Transportes, al  encargársele a él,  separar de sus cargos a todos los funcionarios involucrados (excepto a él, por supuesto) y llevar a cabo las investigaciones, prácticamente lo ratificó al frente de la SCT.

Para nadie es secreto que la relación entre ambos va más allá de lo laboral, lo que hacía muy difícil pensar que Peña Nieto echaría a Ruiz Esparza. Dicen que si sobrevivió a los escándalos de OHL, del reparto de televisiones en épocas electorales y de la circulación de los dobles remolques por nuestras carreteras, un “bache” le hace lo que el viento a Juárez.

Este gobierno tiene a la ciudadanía en un socavón. La trágica muerte de un padre y su hijo,  no es más que la expresión de lo que le ha pasado a los ciudadanos con este gobierno: el engaño, la corrupción y la tragedia.

Imagen de portada: Juan Mena López y su hijo Juan Mena Romero, las dos víctimas del socavón que se abrió en el Paso Exprés de Cuernavaca, en Morelos, fallecieron por asfixia por confinamiento y no por el impacto entre el auto en el que viajaban y el suelo. Foto: Cuartoscuro

ALVARO DE LACHICA* Álvaro de Lachica y Bonilla. Representante en Ensenada de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste, A.C.

andale94@gmail.com