Cuentas en armonía: la musicalización del dolor de cabeza (matemáticas)

Cerré la puerta de mi carro y caminé hacia el edificio cristalino de CEARTE, pasando por el grupo de niños que estaban aprendiendo a patinar y un escenario vacío que ya había vivido su momento de fama o que estaba a la espera de él.   

Ana Paula Cortés* / A los 4 Vientos

Cuando al fin tuve una vista panorámica de la escena y pude ver una fila enorme aguardando a que se abrieran las puertas de la sala, dudé si ese ciempiés humano estaba en espera del evento de Cuentas en armonías: música y matemáticas. Sin embargo cuando pregunté en la recepción y se me dio un sí a mí cuestionamiento no pude evitar pensar “¿Esto es en serio? ¿A la gente le gusta tanto las matemáticas?”.

Niños, adolescentes, adultos y viejos estaban en espera de escuchar al conferencista Gilberto López Mariscal, quien no solo estudió física en la Universidad Autónoma de México, sino que uno de sus muchos estudios posteriores lo hizo en Estados Unidos en la Universidad de Northwestern en matemáticas aplicadas.

Saltos dio el corazón cuando las bellas armonías del cuarteto armenio ANRE inició la conferencia, dando la advertencia de que la magia de ésta no solo provendría del poder de las matemáticas para predecir y entender numéricamente actividades que los humanos hacemos  por inercia.

El cuarteto compuesto por Ara, Nona, Rubén y Erick – iniciales que componen el particular nombre de éste- con la ayuda de dos violines, una viola y un chelo, amenizaron una conferencia que sí bien resultó una experiencia interesante, fue más que nada un golpe a la inteligencia y  un dolor de cabeza que no sentía desde la preparatoria en mi clase de algebra.

El conferencista estaba más preparado que un yogurt y realmente se esforzó y triunfó en que varios miembros de la audiencia entendieran las matemáticas detrás de la música, dos disciplinas que en tiempos pasados eran consideradas una misma.

Preguntas como “Porqué los instrumentos suenan diferente”, “cuánto espacio hay entre cada nota”, “qué frecuencia tienen las notas” y “la diferencia entre consonantes y disonantes” se respondieron durante la conferencia pero, como dijo el conferencista: “En todas las matemáticas e ingeniería estos problemas se conocen muy bien”, frase que mostraba el truco detrás de mi confusión: no todos tenemos el talento para entender números y formulas.  

Gilberto López bien podría haber estado hablando en pársel o chino y le hubiera entendido lo mismo que logré entender: las matemáticas están en todos lados pero para algo se estudia esto, no todos podemos entender la ciencia exacta detrás de un DO, RE, MI.

No me malentiendan, mi confusión no es reflejo de que la conferencia fue desagradable o aburrida, fue asombroso ver de frente como las matemáticas pueden resolver preguntas que uno ni siquiera concebía; lo que el conferencista hizo se puede considerar casi un súper poder.

La familia Ghukasyan, compuesta por extraordinarios talentos, apoyaron al conferencista no solo dando ejemplos al instante y en vivo sobre lo que éste explicaba —apoyándose de la extensión instrumental de su brazo con la magia de hacerte olvidar por un momento el dolor de cabeza, cortesía de Pitágoras y Fibonacci— sino que daban su punto de vista desde su vasta experiencia y ayudaban a entender un poco mejor los números detrás de la armonía.

“Los detalles no importan” dijo el matemático y físico Gilberto López, para concluir tanto la conferencia como la paliza al coeficiente de los presentes cuyo enemigo son los números: “lo que importa es que lo podemos hacer y eso es lo padre de las matemáticas”. 

Tal como comenzó la conferencia, el cierre lo con música. Una pieza instrumental increíble con la cual el cuarteto ANRE, como dijo el conferencista, “se despidió a su manera”, no sin antes escuchar las palabras sabias de Ara Ghukasyan: “nosotros tocamos sin darnos cuenta que está pasando ahí”, sellando el punto crucial de la conferencia: la música se abrirá paso a nuestros oídos, seamos buenos para las matemáticas o no.

* Ana Paula Cortés Ruiz es estudiante de Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma de Baja California, actual practicante en 4vientos. Ganó tercer lugar en el concurso anual “El joven y el mar” en el 2010 y aspira a ser una escritor publicada. Ha colaborado en medios periodísticos como La Gaceta UABC y  escrito para Caracol: museo de ciencias y acuario cuentos inspirados tanto en la fauna y flora de la Baja California, como en la cultura y costumbres de la península.