¿DE QUÉ SE RÍE JAVIER DUARTE?

Muy sonriente, con la risa del ahorcado, vimos por la tele este martes pasado a  Javier Duarte, ex gobernador de Veracruz,  en un juzgado de Guatemala. Parece que la cárcel le ha sentado bien, a juzgar por la generosa barriga que se carga y hasta  parece presumir,  ¿Pues no que lo mataban de hambre? Por lo que vimos, a este mofletudo ex gober, le dan su pitanza completa ¿no?

Álvaro de La Chica y Bonilla/ A los 4 Vientos

Al ver la audiencia pública en Guatemala, donde Javier Duarte  aceptó ser extraditado, nos recuerda que hay mucho que aprender de los guatemaltecos,  en el área de justicia. Más allá de la nota de que Javier Duarte accediera ser extraditado para enfrentar cargos por abuso de autoridad, peculado, tráfico de influencias, además del desvío de más de 220 millones de pesos, fue una lección de transparencia el hecho de que pudieran las televisoras mexicanas transmitir desde el Tercer Tribunal de Sentencias Penal en ciudad Guatemala, en vivo y a todo color.

Esta sonrisa de Javier Duarte me parece  cínica y tétrica. Cínica  porque cuando  debiera mostrar  arrepentimiento hay burla, y tétrica porque Duarte nos muestra sus dientes como estrategia. Ante la justicia guatemalteca,  se pavonea como si fuera intocable; pero lo que quiere decirle  a la red de cómplices que le permitió enriquecerse con la voracidad de un pirata,  es que no hay de qué preocuparse, que nada sucederá mientras se sienta protegido. Si en sus labios abiertos hay un mensaje, en su boca cerrada hay otro: para el público es la burla; para la cultura política corrupta que tomó al Estado mexicano como un tesoro para ser asaltado, es un guiño pandillero.

El exgobernador de Veracruz, Javier Duarte también lució muy sonriente y tranquilo cuando el pasado 15 de abril fue detenido por la Policía de Guatemala. Foto: internet/ Radio Zócalo

Lástima que éste reality show no continuará cuando regrese a México, porque aquí,  a diferencia de Guatemala, los medios de comunicación no pueden transmitir ni grabar las comparecencias. Por acá, la presunción de inocencia de los presuntos culpables sólo permite que reporteros describan para los medios de comunicación pero no pueden grabar audio ni video que después se transmitiría por radio, TV o las redes sociales.

 

De acuerdo con las investigaciones de la Procuraduría General de la República (PGR), Javier Duarte es responsable de encabezar una red delictiva que permitió desviar al menos 223 millones de pesos provenientes del erario de Veracruz, el cual fue entregado a empresas fantasma que, a su vez, lo triangularon a un segundo nivel de compañías y éstas a diferentes prestanombres. El expediente del caso fue expuesto por fiscales de la PGR y funcionarios del SAT en una audiencia realizada ante un juez federal en noviembre pasado.

Un hombre que en un puesto de alta responsabilidad, como es una gubernatura,  presumiblemente es capaz de robar a manos llenas y acumular sin pensar en su encomienda, en el compromiso que adquirió, en su prestigio personal y en la seguridad a mediano plazo de él y de toda su familia… ¿No sabía lo que hacía? ¿Está enfermo? ¿O es simplemente  un “bad” hombre?

Ni hablar, la  arrogante sonrisa de Duarte nos recuerda cómo la impunidad está extendida, por toda la clase política casi sin distinción.  Es consentida, por un sistema judicial  percibido como cooptado. Según la ONG “Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad”, apenas 17 de 42 gobernadores y ex funcionarios públicos sospechosos de corrupción han sido objeto de alguna investigación. Las respuestas políticas a la demanda social han sido decepcionantes. Un sistema anticorrupción  está en el aire porque el mismo Congreso que lo aprobó, es hora que no designa fiscal  que debe conducir esta instancia.

Y muy sonriente permaneció el exgobernador Duarte cuando aceptó en audiencia de juzgado de Guatemala su extradición a México donde seguirá su proceso por abuso de autoridad, peculado y multimillonario desvío de recursos del erario de Veracruz. (Foto: Reuters)

Con esta misma sonrisa, se resume la tragedia de lo que es este país  en su política y en la traición de los políticos. Es la expresión  de quienes llegan al poder por el poder mismo y de quienes pierden el sentido de la responsabilidad, de la ética y de la honorabilidad, puestas a disposición de todos  en donde  la impunidad, la traición, el engaño, la corrupción, el desasosiego, la violencia criminal, las complicidades y el dejar hacer y dejar pasar, es parte del juego que todos jugamos. 

Y ahí en esa sonrisa está nuestro castigo porque todo lo hemos permitido, porque como sociedad los hemos dejado hacer y deshacer y porque una sociedad en democracia tiene responsabilidades que van más allá del día electoral y en las urnas. Es la sonrisa de nuestro propio fracaso.

Imagen de portada: El exgobernador, preso en Guatemala, se presenta muy sonriente ante el juez en audiciencia donde aceptó el pasado martes 27 de junio de 2017 su extradición a México. Foto: Reuters

* Álvaro de Lachica y Bonilla. Representante en Ensenada de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste, A.C. Correo electrónico: andale94@gmail.com