El INE: normalizando el delito electoral

Lo había dicho por acá el viernes anterior a los comicios del 5 de junio: una de las armas que el PRI tendría a su favor era la simpatía de las autoridades electorales con su causa. Hoy lamento corroborar que al final eso se verificó con creces, y que incluso mi pronóstico fue conservador frente al grado de la complicidad entre las instituciones y el tricolor si consideramos el tamaño de las anomalías ocurridas.

Alfredo García Galindo /A los 4 Vientos

El caso nos dejó así una enseñanza además de la convalidación del PRI como un club electoral que hoy integra a la clase política más corrupta de las últimas décadas: que el Instituto Nacional Electoral (INE) y sus equivalentes locales, son instancias cuyo papel es dilapidar recursos y formar a los ciudadanos en la idea de que los comicios sólo pueden ganarse a fuerza de trapacería electoral.

Así lo demuestran el Instituto Electoral de Coahuila, el del Estado de México y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Instituciones, todas ellas, que no han mostrado reparo en hacerse las desentendidas pese a que sus integrantes son perfectamente conscientes de que su papel nos ha parecido aborrecible.

Miguel Ángel Riquelme Solis, candidato priista a gobernador, recibe constancia de mayoría expedido por el Instituto Estatal Electoral de Coahuila. Foto: Televisa

De todos ellos, quizás sea Lorenzo Córdova, presidente del INE, quien muestra con mayor claridad la pérdida de pudor personal e institucional: hijo del notable historiador y politólogo Arnaldo Córdova y experto académico que incluso era voz autorizada en temas electorales en el noticiero de Carmen Aristegui, Lorenzo ha terminado por representar la forma como se puede pervertir y dilapidar en pocos años todo un capital cultural y familiar para convertirse en el modelo de un hombre que, tras haber tenido la oportunidad de trascender para la historia como estadista y forjador de instituciones, terminó por dejarse absorber por las aguas del absurdo en el que el Estado mexicano se encuentran hundido.

Aunque claro, no se trataba de que aquellas subjetivas credenciales con las que Córdova contaba debieron ser el motivo para un desempeño decoroso, sino el hecho de estar a la altura de un reto de tal trascendencia como el presidir a la mayor autoridad en materia de elecciones en un país caracterizado por la ilegitimidad creciente de quienes lo gobiernan.

Pero no. Lorenzo Córdova, el INE y sus contrapartes locales hicieron gala de la indolencia más descarada. Las intimidaciones (cabezas de cerdo acompañadas con listas de los votantes), la compra y coacción del voto (con las tarjetas con dinero, por ejemplo), la interferencia del gobierno federal (el gabinete de EPN en campaña en Edomex), el uso electoral de los programas sociales (Rosario Robles entregando hasta escrituras de casas), la manipulación y uso discrecional de los conteos (el PREP dando resultados erróneos), es decir, todo lo documentado a la vista incluso de la opinión pública internacional, para las autoridades electorales no fue sino minucias, cosas sin importancia, detalles asumibles dentro de los márgenes de una pluralidad democrática.

Podríamos pensar como consuelo que aun “ganando”, Alfredo del Mazo y su partido al final pierden porque ahora su ilegitimidad de cara a 2018 estará aún más desnuda (si eso es posible) y los perseguirá con todo el peso electoral que ello implica. Es decir, deberán encarar la colosal misión de pervertir también la contienda federal del año entrante (no porque les duela moralmente hacerlo, sino por su exigencia logística) para poder “vencer” a López Obrador y aun cuando sea claro que de nuevo el INE estará de su lado.

Delfina Gómez, candidata a gobernadora del Estado de México y el líder nacional de Morena, Andrés Manuel López Obrador impugnan los resultados del IEEM que favorecen al priista Alfre del Mazo, y ya promueven una alianza electoral con el Partido del Trabajo y con los militantes de todos los partidos políticos para disputar en 2018 la presidencia de la República . Foto: internet

Asumiendo que las cosas son así, nos asalta la pregunta: ¿en qué clase de país vivimos como para que los escenarios de lo electoral sean planteados en estos términos?

En fin que a fuerza de ver el colapso institucional que cínicamente ha administrado, el INE nos escupe en la cara lo que debemos aceptar: que en México no hay delito electoral que mueva la vergüenza de las instituciones que deberían combatirlo; que debemos ser estoicos ante la prueba cruel de que una crisis social sin precedentes normalmente va aparejada con una degradación política equivalente porque una y otra se retroalimentan; que lo razonable es aceptar que a esa sinrazón los partidos políticos deberán acomodar sus plataformas, estructuras y logísticas.

Esa, esa es la enseñanza que debemos hacer nuestra desde la cátedra que el INE nos imparte: los delitos electorales son parte de la vida cotidiana en México; eso no puede cambiar; eso es lo normal.

Foto portada: Lorenzo Córdova, consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE). Cuartoscuro

 ALFREDO GARCIA GALINDO 2 Alfredo García Galindo, es economista, historiador y doctor en Estudios Humanísticos. Es catedrático y autor de diversos libros y artículos; ha impartido charlas, ponencias y conferencias, enfocándose en el análisis crítico de la modernidad y del capitalismo a través de una perspectiva transversal entre la filosofía, la economía, la historia y la sociología.