Estado de México. El PRI dispuesto a todo, a lo peor

Si nos atenemos a las tendencias vistas en los últimos meses en el Estado de México, la victoria electoral correspondería a Delfina Gómez. Hacia esa conclusión apunta el cruce de encuestas públicas (y secretas, como las que encargan los propios partidos), así como el que numerosos líderes de opinión e “intelectuales” así lo hayan señalado, e incluso próceres de la pluma oficialista, como Pablo  Hiriart, quien en su columna de hace unos días en El Financiero salió a hacer un berrinche editorial señalando a los culpables de la debacle priísta, con lo que en forma implícita dio por sentado la derrota del partido de sus amores.

Alfredo García Galindo /A los 4 Vientos/ Foto: Proceso

No obstante, lo que menos debemos hace es dar por muerto al PRI si asignamos su importancia a ciertos detalles que pocos desconocen cuando de comicios mexiquenses se trata:

1. La fuerza logística y cuasidelictiva que operará de nuevo en la elección a favor de Alfredo del Mazo, a través de la compra y coacción del voto y que tiene en Antorcha Campesina a su principal exponente.

2. La corrupción al interior del Instituto Estatal Electoral del Estado de México que como todo indica, es proclive al PRI, y la indiferencia del INE frente a las numerosas anomalías en la contienda en la que, como siempre, el tricolor ha destacado como la fuerza política más dotada de las peores argucias de campaña.

3. La operación política que el gobierno federal ha puesto en marcha en favor de su candidato como en ninguna otra elección en la historia del país, al grado de que pareciera que la victoria se ha convertido en una prioridad de estado.

Delfina Gómez, candidata a gobernadora de Edomex, cierra su campaña electoral encabezando en todas las encuestas el primer lugar en la preferencia del electorado

Aún con ello, por sí solos, esos tres factores no serían suficientes para entregar el gobierno a del Mazo, si es que Morena contara con una ventaja real verdaderamente significativa.

En ese escenario, lo delicado es que dada la disposición actual del PRI y del gobierno federal a recurrir a lo que sea con tal de no perder su bastión principal, reaparece con toda fuerza el fantasma del fraude electoral a la vieja usanza en el que pulularían de nuevo las boletas marcadas de antemano, el voto de ciudadanos fallecidos, las intimidaciones a votantes de la oposición, las casillas vandalizadas, la alteración de resultados en los paquetes electorales y los agentes que acudirán a sufragar con credenciales ajenas.

En suma, el PRI intentará aprovechar cualquier resquicio y no tendrá reparo aún si se tratara de la inmoralidad electoral más vergonzante, sabiendo que cuenta con la actitud dubitativa de aquellas mismas autoridades electorales y teniendo la cínica seguridad de que de por sí los mexicanos ya sabemos que ese partido es el epítome de la degradación política.

Así, dado que el gobierno encabezado por Enrique Peña Nieto y su propio partido han optado por el mero impudor ante las numerosas ocasiones en que su cultura de la corrupción ha sido documentada, qué más les da recurrir ahora a lo peor de sus prácticas con tal de salirse con la suya; más cuando lo poco avanzado en el sistema electoral en los años 90 se ha ido perdiendo progresivamente como lo demuestra el hecho de que los comicios de 2012 se hayan convertido en una fiesta de las denuncias ciudadanas mandadas al olvido. Hoy es lo mismo pero cinco años peor, y cuando se trata del Grupo Atlacomulco en su feudo, es mucho, mucho peor.

Grupo Atlacomulco del PRI. El candidato a gobernador, Alfredo del Mazo Maza, es primo de Peña Nieto y es hijo y nieto de exgobernadores de ese estado. El estado de México ha sido gobernado desde hace 88 años por el mismo partido político. Pero todas las encuestas demuestran que el PRI podría perder en su bastión.Foto: Toluca Noticias

Menuda batalla le espera entonces a Morena y sus aliados este domingo. Poner en marcha una estructura operativa como jamás un partido de oposición había tenido que emprender, en vista de defender el voto y confrontar desde el campo mismo de la jornada electoral las anomalías. Esto último porque si finalmente la victoria terminara por definirse en la jurisdicción de los tribunales electorales, está de más decir que los dados estarán plenamente cargados a favor del PRI, más aun si pensamos que difícilmente el PAN y el PRD saldrían a posicionarse del lado de Morena por mucho que estuvieran convencidos de que en efecto, haya ocurrido un fraude.

Justo por lo anterior es que resulta fundamental la participación de la propia ciudadanía para documentar la jornada del domingo. Armarse de todos los elementos; videos, testimonios, fotos de las “sábanas” con los resultados de las casillas, etc. Labor a la que, por cierto, no deben limitarse los votantes de Morena sino también los de los demás partidos, porque desde luego, no se trata de que tengan la obligación de sufragar por Delfina Gómez sino por defender también lo obtenido por el candidato de su partido.

Se trata así, de una de las contiendas electorales con mayor trascendencia en todos los sentidos: simbólica, institucional, ciudadana; histórica, en pocas palabras. Y no porque la victoria de Gómez implique alcanzar las puertas del paraíso ni mucho menos, sino porque la derrota del PRI supondría abrir un pequeño orificio de posible escapatoria de la tragedia social a la que los peores ciudadanos del país han condenado a sus habitantes y en la que el Estado de México funge como guarida de los más viles de los bandidos.

Poco hace falta entonces para comprender que la derrota del PRI sería un golpe demoledor y necesario para el gran lastre en que ese partido se ha convertido. Si bien es cierto que nada tiene de presumible la máxima de “que gane el menos malo”, en este caso se trata de, en verdad, poner un freno a la mayor enfermedad nacional de las últimas décadas. Ese tricolor que en su momento, si bien autoritario y corporativo, al menos construyó instituciones, hoy terminó por convertirse en una vulgar escuela de la rapiña política y de la desvergüenza cívica.

Video de Andrés Manuel López Obrador en el que denuncia la intervención directa de Enrique Peña Nieto, al frente de funcionarios federales, en el operativo electoral del Estado de México

Eso, justo eso es lo que hay que comenzar por hacer: arrojar al pozo de los desperdicios al PRI para poder pensar en el siguiente paso que sería proyectar una verdadera y profunda reforma del estado.

 

 

 ALFREDO GARCIA GALINDO 2 Alfredo García Galindo, es economista, historiador y doctor en Estudios Humanísticos. Es catedrático y autor de diversos libros y artículos; ha impartido charlas, ponencias y conferencias, enfocándose en el análisis crítico de la modernidad y del capitalismo a través de una perspectiva transversal entre la filosofía, la economía, la historia y la sociología.