SERVICIO PÚBLICO: Asesinatos, balaceras, terror en la era de la simulación en Chihuahua

El asesinato de Miroslava Breach Velducea fue mucho más que un ataque a la libertad de expresión o un atentado contra el periodismo crítico y de contrapeso.

Carlos Omar Barranco Aguirre* / A los 4 Vientos / Foto principal: portal Animal Político

Breach ejercía ese tipo de trabajo de manera puntual y contundente desde hace más de veinte años en este estado y nunca fue puesta en la mira de un ataque mortal. No hubo operación política ni capacidad para anticiparse a los acontecimientos ni en la Fiscalía ni en la Secretaría General de Gobierno.

Está confirmado que el PAN supo de las amenazas contra Breach desde mucho antes que ocurriera el homicidio, pero el día del atentado el gobernador declaró que no estaba enterado de nada.

No funcionaron los hilos comunicantes entre el partido y el gobierno para protegerla.

¿Tendrá algo qué decir al respecto Javier Corral Jurado, después de anticipar reiteradamente que ya tiene identificados a los ejecutores materiales e intelectuales?

Los grupos de la delincuencia organizada están retando a la administración estatal. Así lo prueban las balaceras de Rubio y Madera, el ataque a los ministeriales en Villa Ahumada, y el enfrentamiento a tiros con policías municipales en el fraccionamiento Puente de Piedra de la Ciudad de Chihuahua.

Urge una estrategia de inteligencia, acciones quirúrgicas, tecnología de primer mundo anti crimen y armamento de alto poder.

Se requiere capacidad para establecer puentes entre todos los poderes que gobiernan el estado y avanzar en las soluciones que la ciudadanía está esperando.

El día de la balacera en Puente de Piedra, Chihuahua (Foto: Entre Líneas).

Ya no hay espacio para ineficacias.

El entramado social necesita instituciones fuertes, transparentes, pulcras, que puedan empujar acciones de largo aliento, para que prevalezca la paz y florezca el desarrollo. En ese contexto uno de los aspectos torales es el control de confianza implementado en todo el país para limpiar las corporaciones policiacas.

Fue la primera medida concreta después de décadas de contubernio crimen-gobierno, para frenar la descomposición de las corporaciones de seguridad.

Va terminando mayo y es hora que los chihuahuenses no saben qué clase de policías los están «protegiendo». No solo se trata de hacer anuncios espectaculares. Las palabras se sustentan con documentos y acciones. Cualquier otra cosa es demagogia que la sociedad ya no cree.

Las autoridades estatales y municipales deben decir claramente cuantos de los policías municipales que hoy están en activo en el territorio estatal, ya fueron aprobados por los controles de confianza y cuantos no.

Por eso el trabajo de Breach resultó tan oportuno y preciso.

Alertó sobre el tema más delicado que se ha vivido en Chihuahua: la apología del narcotráfico y la exaltación de lo ilegal, aderezado con policías corrompidos por el dinero fácil de los cárteles de la droga.

Foto: Internet.

En su libro «Chihuahua, guerra contra el narcotráfico y calentamiento social» (París 2012) el sociólogo Víctor Quintana Silveyra, ya advertía sobre la perniciosa penetración del narco en la vida de las comunidades rurales del estado.

Decía Quintana que en esos lugares había un «claro alejamiento del Estado» y por lo mismo el narco había suplido las funciones del gobierno y mantenía asolada a la población.

Javier Corral lo admitió al ser cuestionado por este reportero, en una conferencia de prensa realizada en esta frontera, unas semanas después del asesinato de Miroslava.

«Son municipios muy vulnerados por la delincuencia organizada y también -debo decirlo- hay una realidad social absurda pero existente. Tienen cierto consenso social, actúan con cierta connivencia de sectores, de actores, hay gente que les ayuda, que les atiende, porque han suplido con dinero las carencias, el abandono de décadas de esa región de Chihuahua que es la sierra», reconoció.

Pero el empoderamiento de los grupos criminales no fue producto de la casualidad.
Para que pudiera crecer de manera exponencial el crimen, dijo, fue «porque hubo una autoridad que los protegió, que les permitió y que incluso sirvió a los intereses de la delincuencia».

Justamente en ese punto está el reto mayor que hoy enfrenta el gobernante.

Más allá de lo que se pueda afirmar en discursos, sea que se transmitan o no por Facebook Live, la contundencia de los hechos será la que marque o no la diferencia.
Detener a los autores materiales e intelectuales de Miroslava Breach Velducea es importante, pero ni de lejos sería suficiente.

El gobierno de Corral, a través de la Fiscalía General del Estado, con la concurrencia del Ejército y la PGR, debe desentrañar la red de complicidades que la periodista exhibió en los municipios de la sierra de Chihuahua, donde políticos y narcotraficantes conviven y se enriquecen a costa de la tranquilidad de las comunidades.

Nadie que quiera a esta tierra con el alma, puede esperar menos que eso.

* Carlos Omar Barranco Aguirre. Periodista. Licenciado en Comunicación Universidad Veracruzana. Diplomado en Nuevo Periodismo Iberoamericano ITESM y diplomado en Marketing Político en la Universidad Autónoma de Chihuahua. www.periodismodeverdad.wordpress.com