La corrupción nuestra de cada día

En estos pasados días, tuve la oportunidad de darme una vuelta por algunas ciudades del sur de España y grande fue mi sorpresa al enterarme, por la gente común y corriente, que los niveles de corrupción son muy similares a los de México, guardando sus proporciones,­ con la gran diferencia de que en ese país la justicia si se ejerce y la larga lista de políticos a los que se les descubre sus corruptelas, incluso algunos personajes de la Casa Real, son llevados ante los Jueces y a la cárcel… igualito que en México.

Álvaro de La Chica y Bonilla

Acerca de este fenómeno, el escritor español  Javier Marías escribió en el periódico El País del pasado 14 de mayo, un artículo al que lo tituló ¨Recomendación del Desprecio¨, en que nos hace ver que la corrupción se manifiesta en una gran cantidad de actores políticos de todos los niveles y de todos los partidos políticos, independientemente del país de que se trate, “que escondidos bajo la cobija de la búsqueda del bien común, encuentran más bien un cobertor pero para su beneficio personal”, utilizando en muchas ocasiones, recursos públicos para fines privados.

El escritor enumera los sentimientos que despiertan en nosotros, cuando nos enteramos de algo como los millones que le acaban de encontrar depositados en otros países al ex gobernador de Coahuila, el tal Moreira y, solo basta que el cínico lo niegue;  todo mundo se voltea para otro lado y asunto concluido. La sensación que deja en nosotros, es desesperanza, odio, rencor y ganas de vengarse de alguna manera.

Pero existe otro sentimiento muy importante que es el desprecio a la clase política en general y dice Javier Marías: ¨hoy en España, es difícil no dedicárselo con particular intensidad, a los políticos ladrones, que día a día, llenan las primeras planas de los periódicos y los noticiarios por televisión, amén de las redes sociales¨

El desprecio que nosotros sentimos es frustrante. Este desprecio es la disminución aparente del valor de algo o de alguien, que también provoca una falta de respeto. El desprecio supone la negación social de quien pone en duda su capacidad e integridad moral. Una vez que los esfuerzos aparentes o reales de quienes pretenden combatir la corrupción, tengan éxito y que la justicia traduzca estos esfuerzos en castigos reales y duraderos, no desaparecerá en nosotros esta sensación de rechazo y desprecio.

Andrés Manuel López Obrador, líder nacional de Morena, presentó documento de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delitos Federal, fechada el 22 de octubre de 2012, para demostrar que Felipe Calderón Honojosa antes de concluir su sexenio exoneró a Humberto Moreira del delito de enriquecimiento ilícito.

Mientras tanto no nos queda más que acostumbrarnos a no sorprendernos cuando se publica que le descubrieron a Humberto Moreira millones de dólares depositados en el extranjero ¿qué tendría de especial el ¨chúntaro¨ sinvergüenza para que no pueda ser tocado ni con el pétalo de una rosa? La deshonestidad es una pandemia política que nos hace voltear la mirada a Sonora, Chihuahua, Quintana Roo y hasta en Baja California, nuestra propia casa.

 Moreira busca ahora ser diputado. 

Humberto Moreira es un desfachatado, simpático bailarín, de agradable conversación, pero un ladrón de siete suelas que, a como van las cosas, será proximamente diputado por el estado de Coahuila.

ALVARO DE LACHICA* Álvaro de Lachica y Bonilla. Representante en Ensenada de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste, A.C.

andale94@gmail.com