Nos mataron en lunes

“Tenés pluma, escribid; mas recordad lo que voy a deciros: me reservo, para mí mismo y para mis agentes, el derecho de juzgar en qué momento me siento atacado. Nada de sutilezas. Si me atacáis, lo sentiré, y también vosotros lo sentiréis; en ese caso, me haré justicia por mis propias manos, no en seguida, pues mi intención es actuar con tacto; os advertiré una vez, dos veces; a la tercera, os haré desaparecer” — Maquiavelo

Iván Gutiérrez

“Un periodista asesinado es una voz menos para el pueblo” — Javier Valdez Cárdenas

Nos mataron en lunes. Después de multiplicar miles de voces, describir infinidad de atrocidades,  evidenciar los eslabones de la cadena de complicidad gubernamental con el crimen organizado y reportear historias donde los protagonistas fueron el narco, las drogas, la corrupción, la descomposición social, las fosas, los desaparecidos y los asesinados, llegó a nuestras espaldas la misma violencia que tantas veces escribimos. Uno, dos, tres, cuatro disparos. No más tinta, sólo sangre. No más palabras, sólo silencio. No más verdades, sólo muerte.

La muerte de Javier Valdez representa la muerte de todos nosotros, de todo el gremio periodístico pero también de todos los mexicanos, porque no hay sociedad que viva con dignidad sin no hay libertad de expresión ni periodistas que la ejerzan. ¿Qué clase de existencia es aquella donde no se puede hablar, donde no se puede denunciar, donde se tiene que callar? Sin prensa libre hay dictadura.

Vacío es lo que deja la partida de Valdez, pero también coraje, furia e indignación, no sólo con el cobarde criminal que le quitó la vida al cronista del narco en Sinaloa, sino con toda la estructura podrida (política, mediática y social) que hay detrás. En este asesinato el gobierno cómplice jaló el gatillo, los medios vendidos aceitaron el arma, el crimen organizado puso al sicario y la indiferencia de la sociedad civil cargó la bala. Aquí somos culpables todos, y por eso es que todos tenemos la misma responsabilidad de luchar contra la censura ejercida no sólo por los grupos de poder, sino por nosotros mismos.

Debemos gritar A los 4 Vientos que queremos justicia y cárcel para los responsables. El silencio es cómplice. Hoy, con las redes sociales, todos somos medios de comunicación, tenemos el poder de viralizar la información, de exigir en un solo grito que queremos justicia. Hay una guerra informativa, eso lo sabemos todos los que trabajamos en los medios, pero utilizando las nuevas tecnologías podemos potenciar mensajes y hacer que se escuchen con la fuerza necesaria para cambiar las cosas. Se trata de retomar el mismo concepto de red social para la unidad en la denuncia informativa.

Y claro, también debemos ser conscientes de la importancia de participar en el mundo real, fuera de la virtualidad. Nuestra responsabilidad como mexicanos dignos es asumir una participación en las dos esferas, la digital y la real. El compromiso es con nosotros mismos, porque bien diría Valdez, “están asesinado nuestro futuro”. Nos están matando.

Basta de indolencia. Tengamos un mínimo de dignidad, tengamos “tantita madre” y alcemos la voz, alcemos el puño y digamos que no, que no queremos seguir viviendo en este infierno; nos merecemos algo mejor que este llano en llamas desolado por la sombra de la muerte. Somos más que muerte. Somos vida. Basta de sumisión, vivamos con firmeza, que del dolor nazca la valentía. Basta de impunidad, que haya justicia real, no simulaciones.

Este es un llamado a la unidad, no sólo al gremio periodístico, sino también a los ciudadanos: es un llamado a que no nos dejen solos, es un llamado a que nos protejamos los unos a los otros. Porque Javier Valdez no murió, el Narco-Gobierno del PRI, PAN y PRD lo mató. Nosotros lo matamos. Nosotros nos matamos.

En memoria de todos los periodistas asesinados en México.

Replico por último el mensaje que la periodista Marcela Turati escribió en su cuenta de Facebook dirigido a todos los periodistas, que pienso pertinente para cerrar estas reflexiones:

“Sentarnos a discutir qué sigue como gremio en México es urgente. Se requieren medidas extraordinarias para acabar con estos ataques a periodistas porque ninguna de las soluciones institucionales hasta ahora ha servido: ninguna fiscalía, ningún mecanismo, ninguna comisión. Todo está diseñado para simular, para mantener la impunidad. Y la impunidad mata. Necesitamos exigir mecanismos extraordinarios para detener esta cacería, para impedir que siga avanzando el silencio que asfixia a nuestro país, para defender la prensa y con ella la democracia, para salvar vidas […] Coincido con la idea de investigar conjuntamente entre periodistas el asesinato de Javier Valdez Cárdenas y que se replique en cada estado la misma idea para investigar el crimen de otros colegas dignos que también se jugaron la vida en el oficio. Una especie de comisión de la verdad.. También pienso que es importante mantener la presencia de Javier Valdez Cárdenas en los medios y hacerlo visible en cada evento de gobierno. Y no sólo a Javier, cada comunidad llora a sus propios muertos, pero Javier puede ser un símbolo. Hay muchas ideas, todas ellas buenas.

“Hace mucho tocamos fondo. No hay presupuesto que alcance para seguir sacando del país a periodistas en riesgo, no podemos seguir gastando en botones de pánico y escoltas que, además, están siendo asesinados con los periodistas que deberían de proteger. Las marchas, las cartas, las protestas se enfrentan a una pared de teflón. Las salidas oficiales siempre derivan en crear más burocracia inútil, en ganar tiempo, pero a nosotros ya no nos queda tiempo extra. No existen ya parámetros sobre qué incrementa o reduce el riesgo, estamos trabajando a ciegas. Nos resignamos a que ser periodista es causal de muerte y la imaginación se nos agota”, expresó.