Por presunta negligencia, presentan acción penal contra veterinario de Ensenada

La comunicadora Susana Rivera, integrante de la asociación civil protectora de animales “4 Patas”, de Ensenada, recurrirá a instancias legales para determinar sanciones a una presunta negligencia médica que derivó en la muerte de su mascota. Se trata de una de las primeras acciones judiciales que se presentan en Ensenada por este tipo de infracciones. A petición de la universitaria, A los 4 Vientos presenta el escrito que narra los hechos y pide la creación de un reglamento al que los ciudadanos puedan recurrir en casos de indolencia veterinaria, avanzando así en el castigo penal en Baja California a quien incurra en maltrato a los animales, el cual ya está tipificado como delito en el estado norteño.

“El pasado 10 de mayo llevé a una gata a la clínica del médico veterinario zootecnista (MVZ) José Aguirre por recomendación de miembros de la organización 4 Patas AC; asociación a la que pertenezco desde hace unos meses. La llevé ahí porque a donde traslado habitualmente a mis mascotas estaba cerrado por ser día festivo.

“La mascota llevaba signos severos de deshidratación y una gripe que no cedía a los antibióticos prescritos anteriormente. Ese fue el motivo de la consulta.

“Aguirre indicó que debía hospitalizarse e informó que no podía diagnosticarla hasta hidratarla; que fuera a las 5 de la tarde o le llamara para saber el estado de mi mascota. Por la hospitalización me cobró 450 pesos.

“Le llamé a las 5 de la tarde y dijo que tenía falla hepática, que le llamara a las 9 de la mañana del día siguiente. Así fue y me informó que el animal ya estaba bien, que fuera por ella a la 1:30 de la tarde pues la daría de alta.

“Cuando fui por ella, Aguirre no sabía cuál era mi mascota y al describirle el caso, fue por ella al interior de la clínica. Me la entregó mojada, muy mojada, hasta de la carita; siendo que ella tenía gripe. Me dijo que tenía una falla renal (¿y el daño hepático?)

“Le pregunté por qué estaba mojada y me dijo que porque la enjuagó, yo la había llevado envuelta en tela y ésta también me la entregó mojada. La gata lo mordió mientras me la entregaba y el maldijo al animal con palabras altisonantes.

“Para darla de alta me cobró 150 pesos por la medicina que le inyectó, pero al preguntar por los nombres de lo que le aplicó no me quiso decir cuáles fueron. Solo le pagué porque ya no quise discutir.

La mascota afectada (cortesía).

“En la receta prescribió continuar con el antibiótico, suero pedyalite, malteada ensure y pollo.

“Cabe señalar que la gata aún estaba deshidratada y grave cuando la dio de alta y dijo hacerlo porque se sintió presionado de que yo estuve llamándolo, siendo que lo hice porque él así me lo indicó. Me entregó a mi mascota con un catéter en la pata izquierda y argumentó que lo dejaba así por si más tarde era necesario hospitalizarla.

“Al ver el mal estado en el que me entregó a mi gata decidí visitar al médico veterinario de mi confianza, quien después de un examen físico completo determinó su estado como grave y procedió a la hospitalización inmediata. Para proceder a canalizarla retiró la cinta adhesiva que sostenía el tubo en la patita de mi gata.

“Desafortunadamente, tenía una herida tan profunda que se le veía el hueso. Aguirre cortó su piel para canalizarla, cosa que no debió hacer sin mi autorización y que mínimo debió avisarme luego de darla de alta para que yo la curara.

“Además de la herida, Aguirre colocó la cinta adhesiva en la carne viva de mi mascota; mi veterinario me informó que este procedimiento fue una venodisección, mismo que es una alternativa para lograr canalizar; pero que Aguirre debió intentarlo con venas más grandes como la yugular y/o pedirme autorización e informarme el estado en el que me entregaba a mi gata.

“Mi mascota falleció y a pesar de que su salud siempre fue frágil, más allá de la enfermedad que padecía, está el hecho de que Aguirre cometió negligencia y maltrató a mi mascota, no hizo un diagnóstico, no propuso análisis de laboratorio, le causó sufrimiento adicional, me hizo perder tiempo y dinero que hubieran sido determinantes para su vida.

“Con esto quiero decir que no estoy culpando a Aguirre de la enfermedad ni muerte de mi animal sino del poco tacto, negligencia crueldad en sus procedimientos. Yo sé que la gata ya tenía un historial complicado.

“Desde que Aguirre me entregó a mi gata avisé lo que pasó a los miembros de la asociación a la que pertenezco y lejos de indignarse como suelen hacerlo con otros casos de maltrato, lo defendieron y apoyaron. No me asesoraron en mi decisión de proceder legalmente.

“Esos días quise dedicar mi energía a la salud de mi gata, pero ahora que se ha ido me toca informar a la comunidad mi lamentable experiencia no para perjudicar a este hombre, sino para evitar que otros animales sufran lo que la mía sufrió.

“Ahora que el maltrato animal está tipificado como delito y podemos proceder legalmente contra personas que golpean o no alimentan a sus animales, es necesario que haya un reglamento al que los ciudadanos podamos recurrir en casos de negligencia veterinaria.

Imagen: internet

“Cuando los veterinarios apoyan con consultas o vacunas a las asociaciones protectoras estas se encuentran comprometidas con ellos por estos favores: además de recomendar sus servicios, lo defienden cuando es claro que hizo mal su trabajo.”

Nota de la Redacción: Es importante informar que en España existe un comité deontológico -el Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid– que vela por el bienestar de los animales que se atienden en las clínicas, que actúa como un colectivo veterinario interesado en que las actuaciones de sus colegas sean correctas, responsables y transparentes, y que se encarga de investigar y canalizar penal o amigablemente las presuntas negligencias. Este instrumento de mediación, investigación y fiscalización no existe actualmente en Baja California.