«¡No nos representan!»: diputados, APP’s y la privatización de BC (+ Galería de fotos y videos)

10:4oam. Los pasillos del Ex Hotel Riviera se cierran sobre la multitud de gente que esta mañana ha venido a presenciar la Sesión del Congreso.

Iván Gutiérrez / A los 4 Vientos

Entre los asistentes hay miembros del sector pesquero y transportista, así como la presencia de movimientos sociales como Agua para Ensenada, Colectivo Estudiantil Cimarrón, Ensenada se levanta, Frente Popular Revolucionario (FPR) y la agrupación Mexicali Resiste —varios de ellos agrupados bajo la asamblea estatal de Baja California Resiste—. Sin embargo, el grupo que más destaca es el de simpatizantes y militantes del Partido del Trabajo (PT), cuyas cabezas rebozan de gorras cuyos colores a momentos se confunden con la propaganda del FPR.

Al llegar al lugar me sigo los reclamos pronunciados desde un altavoz: «¡Debería darles verguenza venir como acarreados aquí, si son ellos, los partidos y los políticos, quienes nos han sumido en la miseria!», exclama Ramiro Orea, dirigente del FPR. Los supuestos «acarreados» responden como mejor saben hacerlo: comienzan a gritar «¡Claudia, Claudia, Claudia!» en apoyo a su diputada.

Mientras los asistentes hacen fila a la espera de que abran las puertas del lugar, un fuerte «¡Mexicali está presente!» retruena en la sala, a la par de la demanda que se repetirá a lo largo de la sesión: «¡ABROGACIÓN DE LAS APPS!». El canto del himno nacional enciende el ánimo.

De forma repentina una trifulca estalla entre los presentes, viéndose involucrados Miguel Orea (del FPR) y miembros de Mexicali Resiste. Las versiones del acontecimiento abundarán. Unos dirán que el primero se metió a la fila de forma irrespetuosa, otros comentarán que Mexicali Resiste se portó violento ante dicha acción, y otros más inventarán mentiras que apuntarán a un solo objetivo: dividir, confrontar, implosionar. La verdad, en esta ocasión, quedará ahogada entre las individualidades.

Dadas las 11:03am los presentes comienzan a reclamar la impuntualidad de los diputados. No será hasta las 11:10am que se abran las puertas. Ya en la sala los asistentes ondean banderas y alzan carteles en los que demandan que Kiko Vega se vaya, mientras con el puño al aire se enfatiza que México no se vende, se ama y se defiende. 

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—»¡Les doy 8 pesos para que salgan, 8 pesos para las ratas, miren ya juntamos 10!», pronuncia una activista de Mexicali Resiste. Es claro que la gente está encabronada por la falta de respeto de sus «representantes», quienes se rumora están desayunando en alguna parte del recinto, impuestos de por medio.

Finalmente entran los diputados, quienes son recibidos con reclamos que exigen abrogar la polémica Ley de Asociaciones Público-Privadas, un instrumento neoliberal utilizado por la élite político-económica de Baja California para hacer negocios privados desde el poder público. ¿Los costos? Una deuda millonaria para los ciudadanos, quienes tendrán que pagar obras que terminarán beneficiando a todos (empresarios, políticos, norteamericanos) menos al pueblo mismo. Para más información del tema el portal de 4vientos tiene de sobra.

Rápidamente los asistentes de Baja California Resiste invitan a los diputados a que se acerquen para entregárles un paquete de documentos en los que exigen la cancelación de las desalinizadoras y la gestión de la entrega del agua del Río Colorado que Estados Unidos le debe al estado mexicano. «Si se entrega esta agua, las desalinizadoras no se necesitan, al menos no bajo el esquema de APP’s», comentará uno de los activistas.

Arregui se acerca, recibe su respectivo paquete y escucha las peticiones de los asistentes. Su equipo de comunicación social dispara la cámara ante la «gran disposición» del priista. «¡El paquete para Bernardo Padilla!», exlaman unos. «¡Diputada López Gorosave, ¿nos haría el favor de recibir este paquete?!», grita un activista con evidentes ganas de conversar de frente con la legisladora. A cada diputado su paquete con firmas y exigencias ciudadanas. 

Los activistas entregaron paquetes de documentos a los diputados en los que exigen la cancelación de las desalinizadoras y la gestión de la entrega del agua del Río Colorado que Estados Unidos le debe al estado mexicano.

Una vez los 25 diputados en la sala, da inicio la sesión. El órden del día, desconocido para todos menos para los legisladores, queda aprobado por unanimidad. «¿Qué pasa con el posicionamiento de las APP’s?», grita uno de los voceros de «Ensenada se levanta».

 —»¡Abrogación de las APP’s!», grita el pueblo reunido al unísono al ver que la simulación de atención a los presentes da inicio. 

—»¡Pedimos respeto!», expresa García Dworac, presidente del Congreso Estatal.  

—»¡Así como ustedes piden respeto nosotros lo pedimos también, escúchenos, queremos que abroguen las APP’s, ya hicimos sus foros y ni siquiera se aparecieron, ya demostramos que tomaron una mala decisión al aprobar la ley sin ni siquiera conocerla, respeten la voluntad del pueblo!», expone un asistente de chamarra negra al frente de la valla que separa a los diputados de los ciudadanos. 

«Qué curioso», pienso, «es como si se volviera a repetir la sesión en que se removió el fuero. Nuevamente son dos frentes, es la misma historia que se repite una y otra vez: la gran mayoría trabajadora, empobrecida y atropellada por la impunidad, la corrupción y la injusticia, y del otro lado quienes ejercen el poder público, bien trajeados para pactar leyes que son negocios e ignorar con profesionalismo los gritos de sus «representados».

La presidenta de la comisión de grupos vulnerables presenta una reforma de no discrminación, mostrando total indiferencia a los reclamos de los ciudadanos. Así harán también los demás legisladores conforme vayan pasando al podium. 

«¡Abrogación!», gritan decenas de voces ante el cinismo de los diputados. Resulta que al igual que los diputados federales hicieran con la iniciativa #SinVotoNoHayDinero del independiente Pedro Kumamoto, los diputados locales pretenden dejar el tema de su posicionamiento sobre las APP’s en la congeladora. 

—»¡Se comprometieron a subir el punto hoy y no lo han hecho, nos demuestran de nuevo que su palabra no vale nada, ni siquiera el decreto 57 lo están abordando!».

El mensaje es claro, la evidencia de que la ley de APP’s es un mecanismo legislativo para robar abunda. Es comprensible la furia de la ciudadanía ante el descaro de la clase política. Para comprender directamente la gravedad del endeudamiento (por más de 30 años) que las APP’s provocarían injustificadamente en la cartera de los bajacalifornianos, recomiendo el análisis financiero de Jesús Galaz, «Un comentario financiero a los contratos APPs, instrumentos de usura«.

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El teatro continua y los diputados ignoran la inconformidad de los ciudadanos como les enseñaron a hacer en la escuela de la política mexicana. 

«¡Legislen para el pueblo!», exige una mujer de la tercera edad con un letrero que reza «¡No a las APP’s!». A la par hombres mayores de edad gritan «¡APPs!» con furia acumulada por tantos años de sufrir el cáncer de una clase política inepta, corrupta, mediocre y cínica.

«¡Vendido, vende patrias!», le grita con furia un vaquero de prominente bigote a un diputado. «¡Si no pueden legislar obedeciendo al pueblo, renuncien!«. 

A ambos lados de la sala abundan miembros de la prensa y también los «achichincles» de la clase política. Es entonces cuando uno se da cuenta que los diputados son sólo el rostro de la agenda; detrás hay intereses enormes que financian un equipo de listo para asesorar, maquillar y redactar discursos. Como Peña Nieto, al parecer todos tienen a su Aurelio Nuño y su Luis Videgaray detrás.

En determinado momento la diputada Claudia Agatón se acerca a hablar con los manifestantes. Luego lo hace Arregui, quien menciona que Ensenada tiene muchos temas pendientes que legislar y que es necesario avanzar en la sesión. Al preguntarle por su posicionamiento personal sobre las APP’s, una mirada nerviosa aparece en su semblante y dice que hay mucho que analizar todavía, para luego retirarse de inmediato. 

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¿PRI y PAN son lo mismo en Baja California? ¿Qué clase de servidor público aprueba primero una ley y luego habla de que se tiene que analizar? La verdad es otra: los legisladores neoliberales (sobre todo los del PAN) se han quedado sin argumentos sólidos para defender sus APP’s.

Ante ello, han recurrido a las mismas estrategias de toda la historia mexicana: el cantinfleo, la mentira, la demagogia, la represión y el desgaste de los demandantes. Así terminamos en un escenario en el que le piden respeto a un pueblo que ellos mismos han hecho enfurecer. 

—»¡Esto es una democracia falsa!», grita un ciudadano encabronado. 

—»Que quede bien claro, el pueblo rechaza sus APP’s, ¿cuál es tu posición diputado?», le gritan a Marco Antonio Corona Bolaños. Impera el silencio omiso.

—»¡Este poder legislativo no tiene nada de honorable, está manchado¡ ¿Cómo aprueban algo sin estudiarlo, y todavía se niegan a corregir su error?«, exclama una mujer desesperada ante la indiferencia de los diputados. 

La sesión transcurre y ante la insensibilidad de los legisladores, los asistentes deciden expresar un clamor popular: «¡No nos representan!». Los dedos de decenas de personas apuntan directamente a los 25 políticos a cargo de legislar leyes y reformas jurídicas en Baja California. 

—»¡Vendida!», le grita una mujer a López Gorosave con voz raspada por el desgaste de no ser escuchada.

—»¿No les importamos verdad? ¡Son unos traidores y cobardes, se merecen la cárcel! ¡Les pagamos para que nos escuchen, no para que nos ignoren!» 

—»Si de verdad nos representan escuchen nuestra petición, ¡abrogación! ¿Cuál es su posicionamiento sobre las APP’s? ¿Por qué no entienden el daño que le están haciendo al pueblo?»

Aquí la pregunta es, ¿cómo pueden legislar los diputados sin la aprobación de la gente? ¿Cómo puede seguir gobernando Peña Nieto, Kiko Vega y tanto político indeseado sin ninguna consecuencia? 

—»Son los panistas quienes no han querido poner el punto en el órden del día», dirán los activistas. «Agua por Sangre» dice una de las pancartas. «Agua para todos» dice otra. 

Pasada una hora y poco más de ser reiteradamente ignorados, los gritos desesperados deciden cambiar de acciones y comienzan a empujar las vallas metálicas que los separan de sus empleados. Los ciudadanos han reventado la sesión y ahora ocupan el centro del recinto. 

—»¡Fuera Kiko! ¡Abrogación! ¡El pueblo se cansa de tanta pinche transa!», son algunos de los gritos con los que agitan el tiempo los activistas. 

Esta noche los diputados no van a dormir, al menos no los panistas que salieron corriendo de inmediato ante la irrupción de la protesta en su zona de confort; en el mejor de los casos, tendrán pesadillas en las que escucharán los reclamos de que «¡El agua no se vende!».

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—»¡Se están burlando de nosotros, nos quieren ver la cara! ¡Sólo queríamos cinco minutos y su posicionamiento!«, exclaman con furia los activistas mientras agitan en el aire los puños y las pancartas que son sus armas para defender el agua.

—»¡Diputados, senadores, del pueblo son traidores! ¡Estamos hartos de sus mentiras, hartos de su falso diálogo, y ahí a donde vayan los vamos a seguir!».

Los manifestantes permanecen poco tiempo en el centro del lugar porque rápidamente son empujados hacia atrás por elementos de seguridad. 

13:40pm. La sala se ha llenado de policías ministeriales. Los perros de la rebelión en la granja, siempre al servicio de los cerdos, escribiría con gran tino Orwell hace 70 años. ¿En serio nada ha cambio, verdad?

Mientras espero a que se reanude la sesión entablo conversación con una integrante de Agua para Ensenada. Me cuenta que fue agredida por un miembro del colectivo «Ensenada se levanta» al entrar al lugar, y me sorprendo al escucharla expresar su inconformidad por el rechazo de Mexicali Resiste a los «ciudadanos» del PT al inicio de todo, siendo que fue Ramiro Orea quien los llamó antes que nadie «acarreados». 

Arranca de nuevo la sesión. Por todos lados se ven policías, mientras que en contraste la presencia ciudadana ha disminuido. 

—»¡No están cumpliendo los acuerdos, establecen mesas de análisis a las que nisiquiera asisten!», exlcama uno de los manifestantes. Los ciudadanos se reunen y deciden dar una última muestra de su rechazo a la clase política que hoy legisla en su contra antes de retirarse. Les dan entonces la espalda mientras gritan con fuerza que la lucha sigue, porque el agua es vida y no una mercancía.

 

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