Áreas protegidas del mundo, entre ellas el Golfo de California, afectadas por el tráfico ilegal de especies

La caza, la tala y la pesca ilegales ocurren en casi el 30 % de los sitios naturales del Patrimonio Mundial, llevando a las especies en peligro al borde de la extinción tal y como sucede con la vaquita marina del Mar de Cortez.

Fondo Mundial para la Naturaleza / A los 4 Vientos /UNAM

27 de Abril del 2017; Gland, Suiza.- Es urgente detener el comercio ilegal de las especies enlistadas en CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) en los lugares con mayor importancia ecológica, incluyendo los sitios del Patrimonio Mundial.

Ello quedó inscrito en un nuevo informe publicado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés).

La organización no gubernamental manifestó que los sitios naturales del Patrimonio Mundial de todo el planeta, albergan grandes poblaciones de especies extraordinarias de plantas y animales, incluyendo casi un tercio de los tres mil 890 tigres salvajes que quedan en el mundo y el 40 por ciento de todos los elefantes africanos.

Además, son el último refugio para especies en grave peligro de extinción como los rinocerontes de Java en Indonesia y la vaquita, la marsopa más pequeña del mundo, una especie endémica del golfo de California en México.

De piratas y vaquitas

Respecto a la marsopa que sólo vive en la porción norte del Mar de Cortez, el presidente de la Federación de Cooperativas Ribereñas del Puerto de San Felipe, Sunshine Rodríguez Peña, reveló ayer al diario Excélsior que quienes se dedican a la venta clandestina del buche de totoaba, pez que capturan con redes agalleras que apresan y matan a la vaquita, son expescadores formales que desde hace dos años perdieron su trabajo luego de una veda temporal declarada por el Gobierno federal al norte del Golfo de California.

El líder de 32 asociaciones rurales que congregan a mil 400 pescadores del sector pesquero, reveló que las actividades ilegales de pesca de tatoaba, a la que se le atribuyen propiedades medicinales y afrodisiacas, se realizan en 25 pangas donde trabajan un promedio de cuatro personas a bordo de cada lancha.

Este número, afirmó el pescador, permite a los “piratas” mantenerse muy activos a pesar del operativo de seguridad federal que se aplica desde hace dos años en la zona de veda.

Sin dar nombres ni lugares donde se realizan las presuntas transacciones comerciales ilegales, Rodríguez afirmó que son tres hombres de nacionalidad china los que compran el buche de la totoaba en San Felipe.

Eso, agregó, sin que ninguna autoridad mexicana los capture y sanciones.

Actualmente, el dirigente social no se puede acercar a los ambientalistas internacionales que ayudan al gobierno mexicano a detener a los pescadores furtivos en la zona restringida de captura, y a quienes él acusa de entrometerse en asuntos que sólo competen a los mexicanos, porque amenazó con quemar sus embarcaciones.

En respuesta, Paul Watson, fundador de Sea Shepherd Conservation Society anunció el reforzamiento de las labores de vigilancia en el Mar de Cortés, y Oona Layolle, capitana del barco Sam Simon, presentó una denuncia penal en contra del dirigente de los pescadores.

A pesar de las presuntas amenazas en su contra, Sea Shepherd, que curiosamente intimida y amenaza a sus enemigos en alta mar, anunció el 30 de marzo el reforzamiento de su vigilancia en el hábitat de la vaquita marina (Foto: Códice México).

Sobreexplotación y conservación

Mientras tanto, el informe del WWF sugiere que la caza, la tala y la pesca ilegales de especies en los santuarios de conservación, ocurren en casi el 30 por ciento de los sitios naturales del Patrimonio Mundial, llevando a las especies en peligro al borde de la extinción y amenazando el estilo de vida y el bienestar de las comunidades que dependen de ellas.

Los sitios naturales del Patrimonio Mundial –describe la organización- figuran entre los más reconocidos por su valor universal. Sin embargo, muchos son amenazados por actividades industriales dañinas.

“El nuevo informe demuestra que los animales y las plantas que residen en estos sitios, muchas veces únicos, también son afectados por la sobreexplotación y el tráfico,” señaló Marco Lambertini, director general del WWF Internacional.

Agregó que a menos de que sean protegidos efectivamente, estas invaluables especies se perderán para siempre.

“Los gobiernos deben incrementar sus esfuerzos y abordar toda la cadena de valor del tráfico de vida silvestre, antes de que sea demasiado tarde,” propuso.

En enero pasado, el gobierno federal mexicano dio a conocer la Estrategia Nacional sobre Biodiversidad de México y Plan de Acción 2016 – 2030, guía que presenta los principales elementos “para conservar, restaurar y manejar sustentablemente la biodiversidad y los servicios que provee en el corto, mediano y largo plazo”.

El documento establece 14 principios rectores y se integra por seis ejes estratégicos: Conocimiento; Educación, comunicación y cultura ambiental; Conservación y restauración; Uso y manejo sustentable; Atención a los factores de presión, e Integración y gobernanza.

Además, consta de 24 líneas de acción y más de 160 acciones, las cuales “buscan incrementar los esfuerzos que impactan de manera positiva a la biodiversidad y disminuir así las causas directas de la pérdida de ésta.”

Imagen: Cortesía.

Mega negocio en México y el mundo

El tráfico de fauna es una de las actividades ilícitas más redituables en el orbe, después del de drogas y armas, respectivamente, expuso Susana Cruz, directora de la organización Naturaleza Animal, en la Facultad de Ciencias (FC) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Globalmente, dijo, al año se ofertan alrededor de cinco millones de aves vivas, 10 millones de unidades de piel de reptil, 15 millones de mamíferos y 350 millones de peces tropicales, según la World Wildlife Fundation (WWF).

Según la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), México es un país megadiverso, pues a nivel mundial ocupa el quinto lugar en mamíferos, tercero en aves, octavo en réptiles y segundo en anfibios.

Además, posee tres de las 37 áreas silvestres del planeta, 22 zonas de aves endémicas y el Golfo de California, considerado el “acuario del planeta”. Aquí se han documentado 875 especies de peces, 580 de aves marinas y 35 de mamíferos marinos (entre ellos la vaquita marina, el cetáceo con la distribución más restringida y amenazada).

A decir de Susana Cruz, en México se registran varios problemas como la destrucción y transformación del hábitat derivados de la tala, quema y desmonte clandestinos, cacería furtiva, usos inadecuados con fines de subsistencia y lucro ilegal.

Apuntó que México tiene el segundo sitial en deforestación en Latinoamérica y el 17 en el planeta. Además, entre el 75 y el 93 por ciento de sus cuerpos de agua dulce presentan altos índices de contaminación, tiene 49 especies desaparecidas, 475 en peligro de extinción, 896 amenazadas y mil 185 sujetas a protección especial por la norma mexicana 059-NOM-Semarnat.

Foto: Revista Teorema Ambiental.

Fuera de la ley

El tráfico ilegal es una actividad clandestina que comprende la extracción, movilización, compra, venta y tenencia no autorizada de especies silvestres o productos derivados. El comercio ilícito se puede encontrar en mercados, bazares, tiendas de mascotas, particulares, puestos en carreteras, Internet y anuncios en medios impresos.

Los animales víctimas de este delito suelen padecer condiciones infrahumanas en ranchos cinegéticos, actividades de cetrería, espectáculos, exhibición, ornato, colección e incluso son masacrados para obtener sus pieles y plumajes o producir alimentos exóticos por supuestas propiedades afrodisiacas, medicinales, o curativas.

Por ello, el comprador final juega el papel más importante y se clasifican en tres tipos: el consciente, que sabe lo que adquiere; el ignorante, al que se le presenta la ocasión de comprar algún ejemplar, producto o subproducto, y el rescatista, que por salvar a una criatura paga por ella con el objetivo de darle mejor vida.

Estupidez y avaricia, peligrosa combinación en el cóctel del tráfico ilegal de especies en el mundo (Internet).

Las acciones

Para proteger a las variedades mexicanas se instrumentaron las leyes General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente, y General de Vida Silvestre, así como el Código Penal de la Federación y la Nom-059-ECOL-2001.

También se instauró la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (CITES), aunque sólo funciona para naciones que hayan firmado el tratado (160 en total).

En México, la autoridad científica de CITES está representada y coordinada por la Conabio y también se cuenta con las Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMAS).

Para apoyar esta causa, Cruz recomendó no adquirir fauna silvestre o productos derivados, no comprar por compasión, no asistir a espectáculos con animales, denunciar y mantenerse informado.