Asesinato de Miroslava; ¿justicia o chivo expiatorio?

Gabriel Ochoa Cárdenas, el hombre de 56 años que la tarde del martes 18 de abril fue acribillado a mansalva por un comando armado mientras trabajaba recogiendo huevos en un gallinero de la colonia Junta de los Ríos de la ciudad de Chihuahua, ha sido exhibido mediáticamente a través de fotografías y versiones filtradas por las propias autoridades del estado, “con el propósito de inducir la percepción de que fue el asesino material” de la periodista Miroslava Breach Velducea, victimada el pasado 23 de marzo.

Olga Aragón/ A los 4 Vientos

Incluso, agregaron familiares y amigos de Ochoa Cárdenas tras afirmar lo anterior, algunos medios estatales y nacionales publicaron que el asesino de la periodista ya fue ejecutado.

“Pretenden convertir a Gabriel en un chivo expiatorio, sin más elementos que el mensaje incriminatorio que dejaron en el lugar del crimen sus propios asesinos y la pistola (calibre Colt .38 Súper), con la que supuestamente fue asesinada la periodista y que seguramente ellos mismos sembraron junto al cuerpo sin vida de mi hermano”, dijo Mario Ochoa Cárdenas a los 4 Vientos, profundamente indignado por la manera en que se “ha denigrado la imagen de un hombre bueno, sencillo y trabajador que nunca hizo daño a nadie”

A nombre de su familia, de amigos y excompañeros de Gabriel Federico Ochoa Cárdenas, exigió que el gobernador Javier Corral Jurado ordene y vigile que la Fiscalía General del Estado realice una investigación seria, científica y apegada a derecho para esclarecer ambos asesinatos, “el de mi hermano y el de la periodista, porque aquí ya son dos las víctimas y alguien quiso utilizar a Gabriel como un chivo expiatorio para encubrir a los verdaderos asesinos que andan por ahí, libres e impunes, burlándose de todos”

Justicia para Miroslava y justicia para Gabriel Ochoa, dice la familia del psicólogo que también fue victimado

Mario Ochoa exigió, asimismo, que se investigue quién y con qué propósito filtró a los medios “la sarta de falsedades” que se han publicado sobre su hermano.

Enumeró lo que reiteradamente calificó de mentiras difundidas con la intención de hacer de su hermano asesinado “un chivo expiatorio”:

Dijo que Gabriel Ochoa no era ni fue nunca instructor de ninguna corporación policiaca; jamás se dedicó a la cría de gallos de pelea; no tenía armas de fuego ni sabía manejarlas; no tenía vehículos, ni siquiera sabía manejar y nunca viajó a Chínipas (poblado de la sierra Tarahumara donde presuntamente radica un grupo criminal que estuvo amenazando de muerte a la periodista asesinada el pasado 23 de marzo); jamás estuvo asociado con ningún grupo delictivo y en toda su vida nunca tuvo un antecedente penal.

Mencionó que las omisiones y filtraciones de la propia Fiscalía han provocado graves daños morales y emocionales, así como en la salud e incluso en la economía de su familia.

“Somos una familia numerosa que por generaciones hemos radicado en Nuevo Casas Grandes. Nadie, ni parientes, ni amigos ni vecinos creen las patrañas que han inventado sobre mi hermano; sin embargo, el daño que nos han hecho es muy grande. Mi padre, quien también se llama Gabriel como su primogénito asesinado, es un hombre de 80 años que padece una enfermedad del hígado y que ahora está sufriendo terriblemente por el artero asesinato de su hijo y por la sarta de calumnias fabricadas para exhibirlo como un criminal. Para mi padre fue muy doloroso ver la fotografía de su hijo muerto y el inmundo mensaje donde sus asesinos escribieron que es el marrano que mató a la periodista”, comentó Mario Ochoa a Los 4 Vientos, con la voz quebrada de dolor e indignación.

Nuevo Casas Grandes , pueblo natal de la familia Ochoa Cárdenas

La entrevista fue realizada ayer sábado, mismo día que la familia Ochoa publicó en El Heraldo de Chihuahua un desplegado, solicitando a las autoridades que conduzcan sus indagatorias dentro del marco de la ley y que realicen las aclaraciones pertinentes referentes al asesinato de Gabriel Ochoa

“Seguros estamos que si las investigaciones se conducen de manera legal y conforme a derecho, encontrarán que no existe evidencia alguna de que él estuviera involucrado en ningún acto delictivo”, afirma la familia.

Cabe mencionar que en menos de 24 horas, el viernes pasado periódicos como El Diario de Juárez publicaron versiones diferentes e incluso contradictorias, basadas en fuentes confidenciales de la Fiscalía, sobre presuntos vínculos de Gabriel Ochoa con el asesinato de Miroslava Breach.

Así, primero se difundió con fotografías incluidas, la versión de que peritos oficiales encontraban gran parecido entre el retrato hablado del rostro del sicario que acribilló a la corresponsal de La Jornada y el hombre ejecutado en la colonia Junta de los Ríos, incriminado por sus asesinos de ser el autor material del homicidio de la periodista.

Ello a pesar de que en el retrato hablado del presunto sicario se aprecia un rostro totalmente lampiño, mientras que Gabriel Ochoa tenía un bigote tupido, imposible de que hubiese crecido en el tiempo transcurrido entre ambos asesinatos.

Además, observó Mario Ochoa, tampoco coinciden las edades, su hermano cumpliría 57 años el próximo 29 de agosto, mientras que el sicario parece bastante más joven y robusto.

De hecho, horas después de que circulara la primera versión sobre “el parecido” entre el rostro de retrato hablado del sicario y la facciones de Gabriel Ochoa, se informó a El Diario de Juárez que los cuatro agentes del Ministerio Público que trabajan en el esclarecimiento del homicidio de Breach Velducea, concluyeron que “las características físicas del hombre ejecutado no coinciden con las de la persona que se observa en el video previo al homicidio de la comunicadora, ya que éste es menor, de 35 y 40 años aproximadamente y de complexión robusta”

Contradicciones similares filtraron fuentes de la Fiscalía respecto al arma utilizada para privar de la vida a la periodista.

Primero se informó que estudios de balística habían demostrado que la pistola calibre .38 encontrada junto al cuerpo de Ochoa Cárdenas era la misma con la que asesinaron a Miroslava Breach. Más aún, se dijo que de acuerdo con la investigación realizada, no se tenía registro de que esa arma haya sido utilizada en otro crimen.

Posteriormente la propia FGE informó que los peritos de esta institución determinaron dicha pistola fue “plantada” por los asesinos de Gabriel Ochoa junto al cadáver de su víctima.

“Armaron  toda la escena”, concluyeron los peritos al analizar la posición final del cuerpo de Ochoa Cárdenas, decúbito lateral izquierdo, con la mano derecha sin empuñar la pistola, ya que la mano y sus dedos están totalmente extendidos y apenas alcanza a tocar el arma de fuego encontrada.

César Augusto Peniche Espejel, fiscal geneal del Estado de Chihuahua

Finalmente, el propio fiscal general César Augusto Peniche Espejel, dijo que la Fiscalía no va a anticipar conclusiones en torno a la investigación del crimen de la periodista Miroslava Breach Velducea

Y agregó:

«cualquier cuestión que esté relacionada con el caso de Miroslava lo vamos a revisar con mucha responsabilidad y vamos a tener mucho cuidado de no permitir distractores dentro de la investigación”.

¿Quién era Gabriel Ochoa y por qué fue asesinado?

Gabriel Ochoa nació en Nuevo Casas Grandes el 29 de agosto de 1960 y muy joven decidió radicar en la capital del estado para realizar su sueño de estudiar una carrera universitaria. Egresó de la Facultad de Psicología Sigmund Freud de la Universidad Autónoma de Chihuahua.

Médicos y psicólogos que fueron sus compañeros de estudios, recuerdan que siempre le gustó practicar artes marciales. Durante años trabajó como instructor de karate

-¿Fue instructor de policías?

-No, jamás. Mi hermano daba clases en un gimnasio al que asistían de manera particular, nunca como grupos, diversos profesionistas, médicos, abogados, ingenieros. Es probable que también hayan ido policías, pero en lo personal y no como corporación-, comentó Mario Ochoa, quien es un año menor que Gabriel y se dedica a trabajos de albañilería.

Hace aproximadamente ocho años, Gabriel abrió su propio gimnasio en la colonia Panamericana, pero comenta su hermano que sólo pudo sostenerlo diez meses, porque “quebró”.

-¿De qué vivía Gabriel?

– Mi hermano era un ser solitario, no tenía esposa ni hijos. Sobrevivía con la ayuda de la familia, porque en los últimos cuatro años empezó a mermar mucho su salud y ya no podía dar clases de karate. Un primo le prestó la casa donde residía, ahí por las calles Río Bravo y Río Yaqui, en la colonia Junta de los ríos. Trabajaba ayudando a un muchacho que cría gallinas, ahí donde lo mataron cuando estaba recogiendo los huevos del gallinero, como puede verse en la fotografía que publicaron. Enseguida del gallinero está la casa del dueño del lugar para el que trabajaba y pasando la calle, en la esquina siguiente está la casita donde él vivía, misma que le había prestado nuestro primo. Era un hombre muy ordenado, mantenía su persona y su casa muy limpias, no tenía vicios, no le gustaba molestar a nadie.

-¿Criaba gallos de pelea?

-No, no era gallero. Tenía unos gallitos de esos que le llaman de ornato o “fashion”, no son gallos de pelea. Hace como año y medio yo le compré un par de esos gallitos para que empezara la crianza con gallinas que conseguía donde trabajaba. Llegó a tener como 50, y un amigo de él le ayudaba a venderlos los domingos en un mercado que se instala en una colonia anexa. Con eso se ayudaba.

Mario Ochoa dijo que Gabriel a pesar de haber sido un deportista toda la vida, en los últimos cuatro años estaba muy enfermo, casi no podía caminar. “Poco antes de que lo mataran fui a visitarlo, lo invité a comer y cuando le di el raite en mi troca vi que batalló mucho para subir y para bajar del vehículo. Andaba muy mal. Desde que era un niño, de tres o cuatro años, padecía mucho de alergias, se llenaba de ronchas, todo le hacía daño, el polvo, el sol, el aire, pero su principal problema era la comida, le causaban alergias los aminoácidos. Y para colmo de males, el pasado mes de diciembre sufrió una grave neumonía. Así que nosotros lo sosteníamos”

-¿Tenía armas? ¿Sabía manejar armas de fuego?

-¡Claro que no! Nunca tuvo una pistola. Incluso un día yo le regalé una resortera profesional, porque me dijo que las palomas le daban mucha guerra porque se comían la comida de las gallinas, pero cuando quiso usarla se dio un fregadazo con ella.

“No tenía armas, ni dinero. Apenas tenía para comer. En la tienda del barrio compraba de fiado y cada vez que mi otro hermano que trabaja en Estados Unidos le enviaba un dinerito pagaba su deuda al dueño de la tienda de abarrotes. Sus vecinos le tenían aprecio. Saben que era persona pobre pero honorable. No era un sinvergüenza, no era brocha Así lo han dicho ante el ministerio público todos los que han sido llamados a declarar”, agregó.

“Ayer en Fiscalía interrogaron a la gente que conoció a mi hermano, lo mismo familiares que vecinos, todos dijeron los mismo. Nadie cree esa patraña de que sea el asesino de la periodista”, enfatizó Mario Ochoa

-¿Por qué lo mataron? ¿Tiene idea de cuál fue el móvil de este homicidio?

-Eso es lo que debe investigar la Fiscalía. En la familia y entre los amigos y conocidos de Gabriel todos tenemos mucho coraje porque la Fiscalía ha filtrado fotografías y todo tipo de información a los medios, tendiente a hacer creer a la gente que mi hermano era un asesino, cuando es una víctima más. La pistola que aparece junto a su cuerpo obviamente fue sembrada por sus propios asesinos, al igual que la cartulina con ese mensaje muy bien escrito que lo incrimina.

“Nosotros exigimos que investiguen y castiguen a los asesinos de nuestro hermano. Que investiguen en vez de andar filtrando patrañas tan absurdas, ¿Qué no se dan cuenta del tamaño de sus falsedades, no entienden que a nosotros nos denigran con sus infamante calumnias pero también ellos pierden porque ni siquiera fabricaron bien la escena del crimen, pues quién va a creer que mi hermano empuñaba una pistola –extrañamente la misma con la que, según dicen, mataron a la periodista-, mientras que recogía huevos de gallinas en un recipiente con ambas manos?”

La troca verde

La Fiscalía tiene conocimiento, porque así se lo hicieron saber, que Gabriel Ochoa, de quien dice su hermano Mario que era muy observador, comentó a un vecino poco antes de que lo mataran que desde hacía tres o cuatro días había visto rondar por enfrente de su casa unos hombres a bordo de una camioneta de color verde claro.

“Siento que nos están vigilando. Esos hombres de la troca verde se estacionan casi enfrente de la casa, dan una vuelta y regresan”, le dijo a su amigo. “Ten cuidado, yo creo que vieron que tenemos estos gallitos y gallinas y nos quieren robar”.

-¿Y qué hizo la Fiscalía? ¿Está siguiendo esa línea de investigación?

-¡No! No está haciendo nada. A nadie han llamado a declarar ni han ido investigar ese dato. Ningún familiar, ningún vecino, ningún amigo ha sido interrogado sobre eso.

En cambio, comentó Mario Ochoa, a toda la familia la están hostigando con interrogatorios en los que los hacen sentir como si fueran ellos los criminales.

“El mismo día que dieron a conocer la noticia de que mataron a mi hermano, me llamaron a declarar, eso fue el miércoles 19, al día siguiente me volvieron a requerir y luego el viernes me dijeron de la fiscalía que fuera a declarar otra vez, para un anexo de la declaración. Y cada vez que voy nomás me muestran una y otra vez el video del sicario que mató a la periodista y me dicen que les diga si reconozco a mi hermano. Ya les he dicho hasta el cansancio que no es él, pero siguen molestando con lo mismo”

El psicólogo Gabriel Ochoa acribillado junto al gallinero donde trabajaba recogiendo huevos en un recipiente

-¿Tuvieron problemas para que les entregaran el cuerpo de Gabriel?

-No, ningún problema. Al contrario. Yo creí que iban a retener su cuerpo más tiempo por la autopsia y todos los análisis que se requieren en estos casos, pero nos entregaron el cuerpo al día siguiente y hasta nos ayudaron con tres mil pesos para sepultarlo. Fue sepultado en la ciudad de Chihuahua, quedó en una cripta familiar de unos parienets que ya no viven en el estado, se fueron a radicar al extranjero desde hace tiempo.

Defensor de Corral, a capa y espada

“Mi hermano siempre fue un defensor de los derechos humanos. Así era su modo de pensar. De hecho, en la familia todos fuimos activistas en la campaña electoral a favor de Javier Corral…y mire usted cómo nos vienen a pagar”, dijo Mario Ochoa, con amargura y frustración.

-¿Gabriel era corralista?

-Mi hermano, pobrecito, defendía mucho a  Corral, a capa y espada. La última vez que hablamos con él estaba contentísimo porque decía que ahora sí Corral iba a meter al corrupto de (César) Duarte a la cárcel.

-¿Qué espera del gobernador?

-Justicia. Que no fabriquen chivos expiatorios. Que investiguen no sólo el asesinato de la periodista (Miroslava Breach), también el de mi hermano, porque ambos son víctimas quizá de los mismos criminales. No sé qué esperar. Para mi ahora toda indica que fueron ellos mismos los que me mataron a mi hermano ¿Quién iba a sembrar el arma en la escena del crimen?

-¿Qué pidieron como familia a la Comisión Estatal de Derechos Humanos

-Que salga a defender la imagen de mi hermano. No es justo que además de asesinarlo denigren su memoria. Exigimos justicia. Exigimos que Gabriel sea reivindicado como el hombre honrado y decente que siempre fue.

Esperamos, concluyó, que en el gobierno de Javier Corral no se caiga en los mismos vicios e injusticias con que otros gobernantes enfrentaron mediante la fabricación de chivos expiatorios casos muy graves. Se refirió así al feminicidio de Marisela Escobedo; a los asesinatos de mujeres durante los sexenios de Francisco Barrio y Patricio Martínez, cuando se culpó injustamente de multihomicida al egipcio Sharif, y fueron torturados y encarcelados otros inocentes Ulises  Persabal Ibañez, alias «La Changa» y  Cinthia  Kicker alias «La Cheyenne«, o los jóvenes de la supuesta banda de los «Rebeldes» y los choferes Gustavo González Meza, apodado La Foca, y Víctor García, El Cerillo, entre muchos más.

Categórica fue la respuesta del doliente hermano de Gabriel Ochoa Cárdenas.