El aprendizaje en los museos de ciencias: una entrevista a Mirna Borrego.  

Los niños interactúan utilizando su sensibilidad, aprenden a través del descubrimiento, de la exploración, el juego y la investigación.

Sand Sandoval*/A los 4 vientos

Los museos interactivos de ciencias son lugares de enseñanza en donde la imaginación y los sentidos se despliegan. Su contenido favorece el aprendizaje no formal en el campo científico, pues, son ambientes educativos que utilizan estrategias didácticas para la alfabetización de la ciencia. “La ventaja principal de este tipo de museos o centros es precisamente la interacción, a través de la cual el visitante puede tener una experiencia que difícilmente puede vivir en otro contexto” (Reynoso, E. 2000. P.14).

 Mirna Borrego, licenciada en Ciencias de la Comunicación, es encargada de servicios educativos en Caracol Museo de Ciencias y Acuario. Entre sus pasiones están la museología, la naturaleza, los niños y la fotografía. Cada jornada de trabajo significa para ella nuevas oportunidades de mejorar y encontrar alternativas que aumenten la curiosidad, estimulen la investigación, la reflexión y el amor por el conocimiento.

Mirna Borrego impartiendo un taller a los niños. Fotografía de: Caracol Museo de Ciencias y Acuario.

Al llegar a la entrevista, Mirna me recibió con café en mano y sonrisa en el rostro. Su escritorio se perdía por la cantidad de libretas de apuntes, lecturas, libros y material creativo. Por el contexto la impresión fue instantánea:  Mujer con creatividad nata; disfruta dibujar, escribir y leer. Pese a sus labores matutinos, aceptó noblemente la entrevista, así entre el saludo y la conversación comenzaron las preguntas.

Anteriormente la licenciada, trabajaba como Coordinadora de guías en el mismo museo, se encargaba -entre otras cosas- de las capacitaciones y reclutamiento de los guías, voluntarios y talleristas, así como de coordinar los recorridos, visitas y actividades que se ofrecen en el museo para las escuelas (desde preescolar hasta universidad). Hoy, continúa colaborando y gestionando distintos quehaceres culturales para los visitantes; como talleres, cursos y materiales didácticos.

Con ojos que reflejan parte de su universo, Mirna piensa y sonríe antes de contestar. Me cuenta que le gusta informarse respecto al trabajo de otros centros museológicos para enriquecer su conocimiento: “siempre estoy investigando sobre otros lugares como museos de ciencia, festivales de ciencia, museos de arte, actividades de inclusión, para crear nuevas maneras de comunicar”.

“Una fuente muy importante para mí son los libros para niños, desde la comunicación aprendo de esas historias, las imágenes y de ahí provienen muchas ideas”.  

Entre sus escritores favoritos está Keri Smith, artista conceptual y autora canadiense que se enfoca en la estimulación de la creatividad a través de la libertad. Es creadora del blog www.kerismith.com/blog. Ha escrito los libros: “Destroza este diario”, “El mundo imaginario de________” y “Cómo ser un explorador del mundo”, por mencionar algunos.

Libros de Keri Smith. Imagen extraída de: www.virtualdavis.com

Mirna observa lo que le rodea, los intereses de la gente; de los niños, sus gustos, comportamientos y motivaciones. Busca que las actividades educativas del museo se realicen con base a los gustos de la comunidad. “Creo que lo más importante es escuchar lo que las personas quieren. Cada vez que se pretende realizar un taller, tratamos de hacer un piloteo con ellos sobre qué les gustaría ver, hacer, escuchar. Buscamos la manera de hacer lo que ellos piden”.

La ciencia enriquece la vida del ser humano.  Su aprendizaje como proceso continuo se convierte en voluntario, autónomo e informal cuando no se impone ni se limita. “El aprendizaje es individual y los museos proporcionan una buena oportunidad para aprender independientemente y por propia elección. Los responsables de los centros de ciencia, así como los diseñadores de las exposiciones intentan «acercar la ciencia al visitante de una forma entretenida»”. (Guisasola, J. y Morentin, M. 2007; 402), es decir, en estos espacios los visitantes dirigen lo que aprenden por sí mismos mediante la interactividad.

Por tal motivo, para Mirna es importante que los pequeños tengan una percepción positiva sobre los museos interactivos de ciencia. “Creo que aquí los niños no sienten la misma presión que en la escuela, porque uno puede aprender de manera libre”. Animada, me cuenta que su experiencia con los niños ha sido “completamente maravillosa”, y entre sus razones menciona lo siguiente: “hemos interactuado mucho con ellos, son muy inteligentes, […] nos han dado muchas ideas”.

Niños dibujando en taller. Fotografía de: Caracol Museo de Ciencias y Acuario.

Mirna transmite seguridad, confianza y tranquilidad en su expresión. Toma un sorbo de café y reflexiona después de cada pregunta. La entrevista continua y agrega: “no soy especialista en todos los temas, ni astrónoma, ni química, ni bióloga. Pero estos factores no me limitan, me empujan a que esté buscando más, a que forme mi propio criterio a partir de la investigación sobre los temas”.

Como encargada de servicios educativos en un museo interactivo, se enfrenta a constantes retos. Uno de ellos son los recursos económicos, ya que, -me explica- “al ser un museo de Asociación Civil no hay recursos suficientes”, por tal motivo enfatiza: “hacemos actividades de calidad con lo que tenemos”.

No obstante, sus ganas por mejorar se reflejan en sus palabras: “Queremos detonar imaginación, curiosidad, dar un impacto a la gente y que vean este espacio como un lugar posible para crear lo que se han imaginado”.

Fotografía de: Caracol Museo de Ciencias y Acuario.

Entre la conversación platicamos del aprendizaje intrínseco, de la creatividad, de la educación. La observo al hablar, -refleja emoción-. La tarde se torna reflexiva y me dice:

 “Yo pienso que, los museos son espacios vivos que siempre evolucionan, espacios de educación no formal; donde aprender es divertido. Aquí puedes interactuar con las obras de forma directa, con las historias, con la narrativa y eso es lo que más me maravilla de estos espacios”.  

Al finalizar, me despido de Mirna Borrego, la veo por última vez en aquella oficina didáctica donde regresa a sus labores. De la entrevista, me queda el gusto de haber conocido más de ella, pero también las ganas de dar a conocer a la sociedad la existencia de estos espacios de divulgación científica, que inmortalizan la realidad y motivan a seguir aprendiendo.

Mientras camino hacia la puerta pienso en sus últimas palabras:

“En los museos interactivos de ciencia puede pasar cualquier cosa, son pura magia…” 
Fotografía de: Caracol Museo de Ciencias y Acuario.

Referencias:

Reynoso, E. (2000). El museo de las ciencias: un apoyo a la enseñanza formal (Tesis de maestría). Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Filosofía y Letras, México. P. 14.

Guisasola, J., & Morentin, M. (2007). ¿Qué papel tienen las visitas escolares a los museos de Ciencias en el aprendizaje de las Ciencias? Una revisión de las investigaciones. Enseñanza de las Ciencias, 25(3). P. 402

*Sand Sandoval, practicante en 4 vientos, 
estudiante de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación. Comprometida con la cultura, bibliófila y escritora asidua.