Crónicas de una Noche Científica: CICESE, cambio climático, energía y el mundo en transición (+VIDEOS)

Al igual que en las otras instancias de la Noche de las Ciencias, el CICESE se ha convertido hoy en un espacio increíble de divulgación científica.

Iván Gutiérrez / A los 4 Vientos

Por todas partes se puede ver a niños y adultos realizando con emoción una gran variedad de experimentos científicos, con los que seguramente su curiosidad y conocimientos se verán estimulados.

De camino a mi destino —una conferencia cuyo nombre y expositor se ganaron mi tiempo— observo actividades y módulos muy interesantes, por ejemplo, el de los «Futuros Científicos», donde hay niños con batas listos para convertirse en los nuevos encargados de CICESE. 

Prosigo mi andar y me voy deteniendo brevemente en algunas partes del Instituto, por ejemplo en una carpa donde se llevan a cabo experimentos ópticos con instrumentos muy atractivos. Uno de las actividades le muestra a los infantes cómo se relaciona el espectro de color con la luz, combinando 3 rayos láser (azul, verde y rojo) para formar un solo rayo blanco, y luego separándolos para exhibir la descomposición de los colores.

Al lado de esta exposición, una muchacha le enseña a un padre y su hijo cómo funciona una ilusión óptica, al pasar sobre una figura hecha de rayas una hoja transparente con algunas franjas que permiten la simulación de movimiento de la ilustración debajo.

Más arriba, en el área de CEMIE-Geo, un gran desplegado de carpas aborda el tema de la geotermia desde las diversas perspectivas que presenta la cuestión en la complejidad del Siglo XXI. Con gran curiosidad me aproximo a una maqueta que representa un campo geotérmico y una planta de energía sobre ella; la creación es surreal, pues debajo hay esfera cortada por la mitad que representa el magma, y tras varios estratos de tierra, en la superficie, toda la instalación de una planta de CFE.

Una muchacha del staff se acerca y le pido de favor que me explique lo que tengo frente a mí:

Bien, para empezar hay que entender que la geotermia tiene 2 usos distintos: se puede utilizar para generar energía eléctrica, o a través lo que se denomina como “Usos directos”, que pueden ser el secado de fruta o el abastecimiento de agua caliente en hogares. Entre las variables que determinarán el uso están la temperatura y las condiciones del manto acuífero”.

Al cuestionarle sobre el proceso para el aprovechamiento de la energía eléctrica, la chica me explica el procedimiento paso a paso, señalando cuál es la función de cada tubo y área de la planta en el sistema de la maqueta frente a mí. Tras la explicación, me retiro sorprendido, y hago una nota mental de investigar más al respecto, pues sigo sin comprender muchas cosas de esta nueva fuente de energía.

Continúo mi recorrido y llego al auditorio Pedro Ripa, donde el Dr. Horacio de la Cueva está por iniciar la conferencia “Retos de la conservación en un mundo en transición”.

La primera imagen que el Dr. proyecta en la pantalla es una zincografía de José Guadalupe Posada, de nombre “Dialoguito de mamá tierra con don cometa Halley”. El experto inicia su exposición haciendo una analogía del escenario que muestra la imagen con los tiempos que nos ha tocado vivir, exponiendo cómo en ambos casos el miedo y la incertidumbre del futuro desconocido tienden a crear pánico en la humanidad.

«Dialoguito de mamá tierra con don cometa Halley» de José Guadalupe Posada, 1910. Zincografía perteneciente al Museo del Palacio de Bellas Artes de México.

“Actualmente vivimos en un mundo en transición, nos enfrentamos a una ola de cambios tanto climáticos como sociales y tecnológicos, y realmente no sabemos a dónde vamos ni dónde terminaremos. Sin embargo, podemos decir que hay 3 escenarios posibles”.

El Dr. cambia la diapositiva y aparece “El Jardín de las Delicias”, del pintor holandés Jheronimus Bosch, extraordinaria obra en la que, a manera de tríptico, se nos presentan 3 diferentes escenarios: El Edén (lado izquierdo), El Jardín de las Delicias (centro) y El Infierno (lado derecho).

“El futuro está cambiando, es ‘incierto pero conocido’. Todos sabemos que se están acabando los combustibles fósiles, ¿qué día y a qué hora se van a acabar por completo? Imposible saberlo, pero el momento llegará, y pronto, por lo que tenemos que adaptarnos a esta nueva realidad, pese a lo que digan aquellos políticos actuales que no creen en el cambio climático…”, exclama con humor el Dr. Horacio, haciendo referencia a Donald Trump.   

“El Jardín de las Delicias”, del pintor holandés Jheronimus Bosch

La conferencia prosigue mencionando los impactos del cambio climático en nuestra sociedad. “Ante esto la conservación puede volverse paradójica, ¿por qué conservar un lugar si a lo mejor en 50 años no va a estar más?”, inquiere el biólogo, despertando el interés de los presentes.

Llega el momento de un bombardeo de preguntas poderosas, que dictarán el desarrollo de la presentación: “Pero bueno, ¿qué es hacer conservación y por qué necesitamos conservar? ¿Qué vamos a conservar? ¿Cómo vamos a conservar? ¿Servirá de algo en un mundo cambiante?”. Incógnitas sumamente vigentes, pienso mientras observo las fotografías naturales del Dr. de CICESE; en mis adentros lamento que haya tan poca gente en la sala, siendo éste un tema de tanta importancia…

La conservación no es preservar. La naturaleza está cambiando, y nosotros tenemos que cambiar con ella. Tenemos que ajustarnos a sus cambios y tenemos que estudiar biología para comprender los procesos naturales y distinguirlos de los nuestros, esa es una parte muy importante de la conservación: separar lo natural de lo humano”.

La pregunta de “¿qué conservar?” se ancla directamente con el desarrollo sustentable y nuestra capacidad humana para crear leyes que nos obliguen a respetar la naturaleza sin sobreexplotarla. “Claro que ahora todos los políticos hacen conservación en el papel y por ello les dan muchos premios”.

El Dr. habla entonces de la biodiversidad, mencionando una Ley sobre la misma que actualmente se discute en la Cámara de Senadores, y señala que la visión de los legisladores sobre el concepto es erróneo, pues considera a la biodiversidad como “el número de especies que hay”: “[La biodiversidad] es mucho más que eso, va desde las bacterias hasta los genes, las especies, los ecosistemas, de la genética al paisaje, es algo que trata de entender cómo interactúa toda la vida”, menciona con entusiasmo el biólogo de CICESE; se nota en su voz que le apasiona lo que hace.

“Si entra la nueva Ley General de Biodiversidad, propuesta por el Partido Verde, va a permitir que las empresas tengan el marco jurídico para casi obligar a las comunidades a vender sus recursos, a la vez que, por omisión, permitirá la comercialización de varias especies; eso es una amenaza grave a la biodiversidad en México. Las pesquerías en el mundo también están siendo sobreexplotadas, y el furtivismo es otro problema, muy fuerte aquí en la región”, comenta el experto en las diferentes formas de vida humana.

El Doctor agrega entonces el caso de los alimentos genéticamente modificados, que no necesariamente representan una amenaza para la salud, pero sí pueden acabar con la variedad genética de especies: “Aquí en México se aprobó la Ley Monsanto, que permite a estas compañías meter maíz genéticamente modificado en áreas nativas, lo que representa una amenaza tremenda para nuestra riqueza en diversidad de maíz. Podría decirse que los transgénicos son competencia desleal contra las plantas nativas”.

El siguiente punto que toca el Dr. es el de cómo conservar, ante lo que suelta un contundente “no con pedestales, no se trata de discursos y leyes nada más, tenemos que intervenir cambiando nuestros hábitos y estilos de vida. Tenemos que ser capaces de usar también la imaginación, porque muchas veces queremos conservar regresando las cosas a como estaban antes, pero no se trata del pasado, sino del futuro, tenemos que imaginar hacia dónde queremos llegar”.

Por los comentarios del Dr. Horacio, aunado a datos y ejemplos concretos que va mencionando a lo largo de la conferencia, puedo darme cuenta de cómo las mentes científicas de Ensenada en realidad son una gran biblioteca de conocimientos. Anoto para mis adentros que este tipo de esfuerzos divulgativos deben darse con más fuerza en la comunidad: el vínculo científico-sociedad es indispensable para el desarrollo equilibrado de la vida humana con su entorno.

El Dr. Horacio de la Cueva es Investigador titular del Departamento de Biología de la Conservación de la División de Biología Experimental y Aplicada del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE), directivo del grupo civil ambientalista Terra Peninsular (Baja California) y divulgador científico, colabrando en medios como 4vientos y La Jornada. Desde hace aproximadamente 15 años ha participado en estudios centrados en conocer el tamaño de la comunidad de la vaquita marina (Phocoena sinus), especie que habita solo en el golfo de California. Foto: El Heraldo de Saltillo.  

Una foto de la casi extinta Vaquita Marina es acompañada por la pregunta “¿Por qué conservamos?”, cuestión que el biólogo aborda exponiendo un par de razones: “Podemos conservar por razones egoístas: nos gusta nuestro mundo y nuestro estilo de vida, y si se pierde la naturaleza, va a tener que cambiar todo, incluyendo nuestro planeta, y que yo sepa, todavía no podemos llegar rápidamente a ningún exoplaneta…”.

El Doctor agregará de inmediato otra razón —un tanto más noble— para conservar: el deseo de apreciar el valor intrínseco de la naturaleza, acompañado de la consciencia de nuestro impacto sobre la misma.

Nosotros podemos decidir qué hacer con la Tierra. Las micro algas en su momento llenaron de oxígeno al planeta y con ello mataron a un montón de especies anaeróbicas, pero no sabían lo que hacían, y bueno, ahora estamos nosotros gracias a ellas, y nosotros sí podemos razonar y reflexionar qué hacer al momento de intervenir y modificar nuestro entorno”.

Sobre la cuestión de cómo conservamos, el Doctor Horacio habla de la posibilidad de proteger espacios o especies, mostrando áreas de la región como el Valle de los Cirios y la Sierra San Pedro Mártir, recordándonos a los presentes que sólo hay 6 lugares en el mundo con un clima mediterráneo como el que comparten California y Baja California:

“Tenemos que encontrar una consistencia entre la conservación y los procesos urbanos y de industrialización. Una teoría sobre la extinción de las especies pone al espacio como una variable determinante para la conservación: según la cantidad de espacio será la cantidad de especies que podrán habitarla en armonía, eso se toma muy en cuenta cuando se diseñan las reservas naturales”.

El Doctor habla ahora de la NOM53 de la Semarnat, en la que “a todos los biólogos les gusta meter a todas las especies”. Sin embargo, el experto afirma que debido a la corrupción y la impunidad mexicana (aunque también la de escala Internacional), incluir a este tipo de especies en dicha clasificación “no sirve de mucho”, y pone de ejemplo a la Totoaba y la Vaquita Marina, mencionando que de esta última quedan menos de 32 especímenes.

 Ya concluyendo su exposición (de tan sólo 20 minutos, pero con información sintetizada de miles de páginas), el Dr. Horacio vuelve al tema del cambio climático: “¿Qué pasa cuando el clima cambia? Mucho. Aquí, por ejemplo, todo se va a volver más árido. Las especies se van a desplazar, pero claro, las que puedan, las que no, ¿qué va a pasar con ellas? Los procesos naturales también se verán afectados. ¿Cuáles serán los nuevos paisajes? No sabemos, ¡cuánta incertidumbre! Realmente estamos ante un momento difícil…”.

El Doctor finaliza su exposición proyectando nuevamente El Jardín de las Delicias, y deja para los asistentes una reflexión súmamente profunda:

“Yo insisto, ahorita seguimos en la Delicia, pero si nos descuidamos, podemos terminar acá”, dice mientras señala el lado derecho de la pintura.


Más información sobre la Noche de las Ciencias: 

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