Acidificación en los océanos

Dentro de los efectos del cambio climático que vivimos en nuestros días, uno de los más importantes, pero de los menos mencionados, tiene que ver con la acidificación de los océanos. Este efecto es particularmente importante porque de la vida marina depende también la vida terrestre.

Rubén Rodríguez Jiménez*/ A los 4 Vientos/ Foto: Noticias UA

Debido a las actividades que realizamos a diario, generamos millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) cada año. No sólo las actividades industriales o los automóviles lo generan, también lo generamos al respirar, las vacas con sus desechos, en la basura que tiramos a diario en el cesto, etc. Existen estudios donde se han estimado que producimos cerca de 545 Gigatoneladas (545 millones de toneladas) de este gas de efecto invernadero, del cual aproximadamente el 26% es absorbido por los océanos.

Se estima que hoy los océanos del planeta son un 30% más ácidos que hace 200 años, y el panorama no es alentador, debido al indiscriminado uso de combustibles fósiles: David Pasten, de la Universidad de Antogasta, Chile.

Un ácido es una sustancia que puede determinarse a partir de lo que se denomina como potencial de hidrogeno (pH). El pH es una unidad de medida que va del rango de 0 a 14, con el cual podemos saber si una sustancia es ácida o alcalina, entre más bajo sea el pH (de 0 a 6) será ácido, entre mayor sea el valor del pH (de 8 a 14) más alcalina la sustancia. Cuando el CO2 entra en contacto con el agua (H2O), ocurre una reacción el cual genera ácido carbónico.

 Los estudios mencionan que cuando el CO2 se absorbe en el mar, aumenta la acidez en el océano, generando la disminución de los nutrientes disponibles, entre ellos el Calcio (Ca), elemento esencial en muchas especies marinas para formar sus caparazones, conchas y exoesqueletos. El aumento del ácido carbónico provoca la destrucción de corales y conchas, afecta la fuente de alimentación de los peces y por tanto su reproducción.

Las especies marinas tienen una compleja cadena alimenticia, los moluscos consumen plancton, que a su vez es consumido por algún pez, y este por otro, continuando así hasta que alguno de ellos se convierte en pescado para llegar a nuestra mesa. Como consecuencia, además de disminuir la capacidad del océano para captar CO2, la acidez del océano nos podría llevar a terminar con la vida marina en las próximas décadas, rompiendo así con el ciclo natural que mantiene vivo a nuestro planeta.

Acidificación de los océanos afecta a las bacterias que limpian el agua: Efeverde. Foto: Luis Sandoval/ EFE

De hecho, se estima que en los últimos 20 años el pH de los océanos ha disminuido 0.1 unidades por año, y bastarían con reducirse 2 grados para comenzar con la extinción masiva de las especies marinas.

Como podemos ver, no es necesario afectar directamente la reproducción natural de algunas especies, o destruir su hábitat, basta con modificar un poco el equilibro ecológico en el que todos estamos envueltos para generar reacciones en cadena sobre otras especies. Por lo tanto, si hemos de salvar nuestro planeta, es necesario reducir urgentemente las emisiones de CO2 que generamos diariamente, tarea en la cual todos debemos estar envueltos.

Fuentes:

https://www.co2.earth

http://www.pmel.noaa.gov

http://sla.org.ec/

Marine Pollution Bulletin Journal.

American Journal of climate change.

http://ocean.si.edu/ocean-acidification

Rubén Rodríguez Jiménez. Licenciado en Químico Industrial y Maestro en Ciencias por la UABC. Actualmente realiza estudios de Doctorado en Ciencias, en UABC. Profesor en UABC-Facultad de Ciencias Químicas e Ingeniería, Tijuana. Contacto: rubenrzjz@gmail.com  

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