Reformas banales, Modelo antipedagógico

Escribir acerca del nuevo modelo pedagógico impulsado por el gobierno de Peña Nieto, es relativamente sencillo porque la historia nos ha enseñado que pese a las diversas reformas implementadas, ninguna ha favorecido a quienes debieran beneficiarse directamente. Por ello igualmente de manera sencilla abordaré parte del tema que nos ocupa y que en apariencia es complejo debido a la carga legislativa, no por ello deja de ser parte de una reforma estructural plagada de escondrijos neoliberales que atienden principalmente a intereses muy ajenos al sentir popular y en su justa dimensión al golpeado sindicato de maestros, SNTE.

José Luis Treviño Flores/ A los 4 Vientos

Dentro de los puntos nodales de la propuesta del actual sexenio se mencionan algunas directrices fundamentales, nos ocuparemos por esta ocasión de una sola, La Autonomía de Gestión.

Por supuesto que habrá críticas y posicionamientos distintos a este artículo de opinión, se vale, lo que no se vale es tratar de justificar una reforma punitiva y desmembrante de organizaciones civiles y sindicales , cuyo único objetivo es el de lapidar toda posibilidad humana de generar colectivos ciudadanos autónomos en defensa de los derechos humanos y laborales inalienables.

Una de las preocupantes posiciones dentro del ámbito sindical, es que algunos de los otroras miembros defensores de dichos derechos se convirtieron en mercenarios de su propio gremio operando de manera infame la reforma.

Conocedores a fondo de la vida magisterial, no les importó agregar una palada más en la sepultura de su propia estructura y en la de los grandes beneficios laborales que muy bien la partidocracia y la innoble agrupación de ultraderecha de Mexicanos Primero, también aportaron para hacer parecer los logros laborales en privilegios mal contraídos, como si los maestros no tuvieran derecho a una vida digna por su noble labor formadora de generaciones.

De haberlo querido, el gremio magisterial organizado y sin la intromisión de líderes poco confiables, Enrique Peña Nieto no hubiera podido implementar un ápice de su insensible plan para asesinar décadas de avances sindicales.

Sabemos que no sólo el SNTE está en la mira global para su desaparición, los otros sindicatos también estorban al neoliberalismo, llevando a los trabajadores hacia prácticas individualistas y haciéndolos pensar que están solos y que nada se puede hacer para proteger no solo su trabajo, sino su dignidad y liderazgo social.

Si existen trabajadores disciplinados y solidarios, son los maestros y maestras, sólo falta que hagan consciente la fuerza interna que poseen y no habrá reforma alguna que mitigue su espíritu inquebrantable formado a pulso en las aulas y en las comunidades y que por cierto, hablando del tema inicial, si de autonomía de gestión se trata, los maestros y maestras se bastan así mismos y sin artimaña política alguna.

El enredo metodológico argumentado en el modelo, no tiene otra intención que la de encaminar a la educación básica y media superior a la franca privatización. Nunca ha sido gratuita como lo veremos más adelante, pero ésta vez se están sentando las bases legales para validar lo que siempre ha costado a las familias mexicanas. 

Por más lenguaje florido plasmado en la justificación del modelo, no tiene otra intención más que la de captar recursos de todos los sectores y que el estado mexicano quede como un administrador frío y lejano, atento a cualquier intención emancipadora de su rectoría vertical y centralista, sobre todo con el encargo de continuar sepultando todo intento de organización sindical verdadero, no simulado y que con el cuento de velar por el interés superior de los niños y las niñas, venden a los padres de familia la idea de que todo paro, huelga y exigencia por los derechos, la enfoquen como una manifestación aislada y plagada de intereses personalistas, sin percatarse de que ellos mismos debieran anexarse a los mentores para exigir una verdadera educación gratuita y que los recursos sean proporcionados por el estado.

Las escuelas no debieran estar demostrando que trabajan para poder obtener recursos, las escuelas primero deben tener recursos para hacer mejor lo que vienen haciendo desde siempre. Con la ideología capitalista de que nada es gratis y que a la gente le debe costar lo que tiene, los impuestos ya se proporcionaron, por lo cual ya no fue gratis y nos quieren hacer pensar que pese a haber pagado ya el derecho a la educación y alimentación de nuestros hijos, todavía tenemos que demostrar que nos importa y trabajar extra para captar recursos mendigando a todos los sectores, incluyendo al que le pagamos primero, el gobierno.

Nadie está en contra de la calidad, nadie; pero sí se está en contra de que la calidad sea pretexto para la persecución en lugar de una certificación obligada y conciliadora: “Ya estás aquí, ven, te capacito y cuido tu trabajo y mediante acuerdos comunes, ya tienes muchos años de experiencia, no tengo porqué amenazar tu permanencia con exámenes estandarizados que solo se contraponen al ejercicio pedagógico.”

Veamos, a lo largo de nuestra historia educativa básica debemos recordar que los planteles siempre han solucionado sus propias problemáticas tanto internas como comunitarias, los maestros igualmente han afrontado cotidianamente las carencias de infraestructura, materiales, insumos y por supuesto la nada fácil tarea de negociar con los padres de familia las aportaciones económicas necesarias para mantener calientes a los alumnos en el invierno y frescos en el verano, amén de los recursos de papelería, impresión, telefonía, limpieza, pintura, techumbres, etc.

Reunión de maestros y padres de Familia en la ciudad de Oaxaca. Foto: Mario Jiménez Leyva

Las reuniones con la comunidad para solventar dichos aspectos más las actividades recaudatorias de mediados de ciclo como kermeses, tardeadas, cine u otras que tienen el mismo objetivo de conseguir recursos para el barril sin fondo que una escuela significa. Igualmente las escuelas han acudido al sector privado para la búsqueda de otros recursos, gestión antes, gestión ahora y gestión después, sólo que hoy el estado como rector escribe que se debe hacer.

Las instituciones educativas siempre han tenido autonomía de gestión obligada, la diferencia es que hoy está legislada. Los padres de familia nunca han dejado de aportar para su mantenimiento y las escuelas nunca han dejado de administrar sus propios recursos. ¿Gratuita?, jamás lo ha sido. Recordemos la película de “El Profe” con Mario Moreno “Cantinflas”, sigue sigue sucediendo lo mismo en los diferentes contextos.

El manejo de la cuota “voluntaria” al inicio del ciclo, históricamente era el puntal para la solvencia económica, pero a partir del absurdo discurso mediático, oportunista y electorero a los padres de familia para que no se les obligara a dicha aportación, llevó a los planteles a enfrentamientos verbales y hasta físicos con los antes queridos y amados docentes que administraban el recurso otorgado, esto significó el inicio muy bien armado para separar a padres y maestros, confrontarlos para implementar la reforma. La autonomía implica no solo los recursos materiales por supuesto, pero sin ellos las otras aristas, humanas y pedagógicas no son posibles.

Ahora bien, los programas alternos para el fortalecimiento han sido muchos y muchos han fracasado al momento de enfrentar la cruda realidad. No es gratuita la intromisión de las Alianzas Educativas, la “Filantropía” del sector privado y su urgencia por independizar a los centros escolares del “paternalismo” estatal así como el desmantelamiento del SNTE, en la más pura y llana manifestación neoliberal, pero sin los recursos de otras economías como la de Estados Unidos, que en su modelo para la captación de recursos es similar al planteado por esta administración.

Las escuelas se seguirán rascando con sus uñas como siempre; las comunidades continuarán buscando recursos como siempre; los padres seguirán aportando como siempre; la iniciativa privada y las asociaciones civiles con intereses diversos continuarán presionando para que se incluyan sus “visionarias” reformas y modelos basados en sepa cuántos otros modelos extranjeros, que aseguran éxitos sin precedentes; y las comunidades escolares aún siguen sin ser tomadas en cuenta para las decisiones nodales de los rumbos pedagógicos, y cual infantes imberbes señalados y satanizados, como si no supieran qué se necesita objetivamente para la anhelada mejora de los aprendizajes.

El rechazo a la Reforma Educativa causó el encono de gran parte del magisterio contra el gobierno de Peña Nieto. Foto: Olar Zapata

La autonomía de gestión es pues, una práctica cotidiana desde siempre, la ‘innovación’ del gobierno de Peña Nieto es el atinado y oportuno discurso que asegura una ‘enorme participación ciudadana’ a cargo de los consejos, como si acabaran de inventarse.

El problema es que la inclusión de las familias a las escuelas no está pensada para integrarse a los procesos, sino para exigir erróneamente una calidad que no es absoluta responsabilidad del docente como si fuesen guarderías, sin contemplar que es el gobierno quien debe asegurar los recursos para el ejercicio.

Además y por mucho, el rezago social, la desintegración familiar, el desempleo, la violencia, el narcotráfico galopante, la pobreza extrema y la ristra de deudas sociales y de salud no permiten que se realice el sueño guajiro de de la reforma educativa, misma que debe desaparecer al igual que las otras reformas estructurales deshumanizantes, entreguistas y apátridas aprobadas por una clase política ignorante e insensible.

“Muchos de ellos, por complacer a tiranos, por un puñado de monedas, o por cohecho o soborno están traicionando y derramando la sangre de sus hermanos”: Emiliano Zapata

*José Luis Treviño Flores, Coordinador Académico en el subsistema de secundarias técnicas. Escritor, dramaturgo.