Limpiando Conciencias

Por  una nota de Nicté Madrigal, del pasado 7 de marzo, en “El Vigía”, nos enteramos que nuestros regidores aprobaron por unanimidad de  votos, … “un dictamen relacionado con la prohibición de la entrega de bolsas de plástico por los establecimientos y comercios, que no sean de rápida biodegradación. Las tiendas, tendrán un periodo de gracia de 180 días para ajustarse a esta disposición, después de este lapso quedará prohibido el regalo de estás, en los diversos establecimientos comerciales”.

Álvaro de Lachica y Bonilla / A los 4 Vientos

Cuando los ensenadenses vamos al supermercado o a la tiendita de la esquina, solemos volver a casa con nuestra compra dentro de varias bolsas de plástico; así sean tres limones: una bolsa. Un kilo de jitomates, con mayor razón. Todos buscamos facilidades para acarrear nuestros tiliches, sobre todo si no estaba entre nuestros planes del día hacer una parada en el super para llevar algunas compras.  Estos objetos son una de las maravillas cotidianas que los humanos usamos en el día a día sin siquiera darnos cuenta. No solo acarrean nuestras compras o cualquier otro objeto, sino que también se pueden usar como recipiente de residuos dentro de un bote de basura mediano, para levantar la caca del perro o incluso como protección improvisada contra la lluvia. Lo mejor es que pueden contenerse a sí mismas, es decir que dentro de una bolsa de plástico se pueden poner otras bolsas y almacenarse en grandes cantidades para usarlas otro día, porque además tienen la particularidad de ser durables, sin costo y ocupar poco espacio.

Parecen inofensivas, sin embargo, las bolsas de plástico son una amenaza para la salud del planeta.

La bolsa de plástico introducidas en los años 70 del siglo pasado, rápidamente se hicieron muy populares, especialmente a través de su distribución gratuita en supermercados que las adoptaron como artículo de primera necesidad y durante los años 80 también los supermercados las hicieron suyas logrando desplazar la tradicional bolsa del ¨mandado¨. Al principio eran blancas o semitransparentes, pero rápidamente los gigantes de las tiendas departamentales descubrieron que eran un buen escaparate para su publicidad. A través de su decoración con los símbolos de las marcas, constituyen una forma barata de publicidad para las tiendas que las distribuyen.

Anualmente, circulan por el mundo entre 500 mil millones y un billón (un millón de millones) de bolsas de plásticos de supermercados y otros comercios. De la cantidad de petróleo que se extrae en todo el mundo, el 5 % se utiliza para la industria del plástico. Hacer una bolsa de este material tarda sólo unos segundos. Luego se usa una o dos veces durante una semana y la tiramos envolviendo otra clase de residuos domésticos. Por último, su desintegración promedia entre los 150 y los 500 años. Menos del uno por ciento de las bolsas se recicla. Es más costoso reciclar una bolsa plástica que producir una nueva.

Me da mucho gusto, que estemos entrando en la ruta de la sustentabilidad ambiental;  solo nuestros regidores deberán estar muy pendientes de que se aplique la normatividad, respecto a que estas bolsas se cambien por otras biodegradables, también sin ningún costo, para que nosotros las utilicemos como recipiente para contener otros residuos, ya que en Ensenada se generan a diario  más de  400 toneladas de basura. Desde hace meses sufrimos retrasos hasta de tres semanas en el servicio de recolección de basura, como consecuencia del deficiente parque vehicular con que se cuenta para ello. Habría que imaginarse que sí las tiendas no cumplen con obsequiar bolsas biodegradables, también sin costo, lo que nos quedaría es desechar nuestros residuos domésticos, en bolsas de papel o simplemente de nuestro basurero al tambo, que normalmente se encuentra fuera de nuestro domicilio y sí contamos con un pésimo servicio de recolección de basura; la lluvia, los perros callejeros, los insectos, la fetidez harán que los desechos permanezcan en la vía pública.

¿Acaso tú estarías dispuesto a pagar por las bolsas que te dan en el súper? ¿Acaso te gusta ver las bolsas de plástico tiradas en cualquier parte y volando por las calles y carreteras? Supongo que también te enojas cuando vas a la playa y encuentras bolsas tiradas sobre la arena o flotando al lado de tus hijos cuando están en el agua.

Sí, nuestra calidad de vida la sentimos  pobre y deficiente, no sólo en disposición de la basura, sino también en otros servicios básicos, como: pavimentación, alumbrado público, inseguridad, bacheo y falta de infraestructura urbana, ni modo, una cosa es lo que nuestros gobernantes presumen en los informes de gobierno, otra muy distinta, lo que se percibe en las calles, lo que la gente pensamos del lugar donde vivimos y quiénes son los responsables de éste

 

ALVARO DE LACHICA* Álvaro de Lachica y Bonilla. Representante en Ensenada de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste, A.C.

andale94@gmail.com