El acoso sexual callejero: una breve mirada al problema Latinoamericano (VIDEO).

Sand Sandoval*/ A los 4 vientos

Los días en Asunción, Paraguay comienzan antes del amanecer. Desde las 4 A.M. la gente sale de los hogares para tomar el bus hacia sus trabajos. Y, entre bancos, casas de cambio, tiendas de ropa y puestos de comida transcurren las horas hasta el mediodía.

Es en ese momento cuando extranjeros como Amanda Salazar –recién llegada de Bolivia- salen a recorrer el famoso centro de Asunción. Con emoción y nerviosismo Amanda decide caminar para conocer la zona. Al salir, observa expectante el paisaje que se le presenta: día tranquilo, clima cálido. Sin embargo, al instante piropos, gritos y chiflidos hacia ella comienzan a incomodarla. 

No obstante, es hasta que llega a la calle Palma cuando nota que un carro comienza a seguirla. Aunque decide ignorarlo y continuar su camino la incomodidad estremece su cuerpo.  Amanda intenta acelerar el paso, y, como respuesta el automovilista decide gritarle «te llevo a tu casa, acompáñame mamita».

Fotografía recuperada en: https://www.mujeresmundi.com

Sus pasos aumentan; más y más rápido y el sudor empieza a caer por su frente, al darse cuenta de que el carro no se aleja. El auto avanza cada vez a mayor velocidad y la voz sigue retumbando en los oídos de Amanda. Sin conocer las calles decide entrar al primer establecimiento que está frente a ella y espera hasta que el carro decide continuar su camino.  

Amanda Salazar nacida en Bolivia tiene 22 años de edad. Fue estudiante de intercambio en la Universidad Autónoma de Asunción, en la carrera de comunicación. Sin embargo, no es la única mujer que ha pasado por una situación de hostigamiento sexual callejero. Mujeres de todas partes del mundo, pero específicamente de América Latina, están expuestas a momentos similares en lugares públicos. Encuestas realizadas por la ONG internacional: Stop Street Harassment, revelan que siete de cada 10 mujeres en el mundo han sufrido alguna forma de acoso sexual callejero.

Nunca me había pasado en mi vida y se me ha helado el corazón, tenía mucho miedo y desde esa vez ha pasado como más de un mes para que me anime a salir sola de la casa. Amanda Salazar-Bolivia

El acoso sexual callejero se vive a diario

Fotografía recuperada en: http://revoluciontrespuntocero.mx

El acoso sexual callejero es una amenaza contra la integridad que, a través de la acción tanto verbal como no verbal, violenta la paz de una persona. Por sus implicaciones y consecuencias debería ser considerado como un tipo de violencia de género relevante. En cambio, suele ser invisibilizado y poco documentado.

No obstante, este fenómeno genera un malestar individual que puede tener repercusiones, uno de ellos según Andía (2007) es la privatización a la libertad de las mujeres en la medida que se vulnera el derecho a la privacidad, afectando así la utilización del espacio público.

Yo creo que esa situación se presenta en parte porque las mujeres no se molestan y por ejemplo allá en Bolivia si vas caminando y un tipo te molesta la mayoría de las mujeres se voltean y se defienden, pero en otras partes las mujeres están tan acostumbradas a que los hombres las vean, les griten y las intenten tocar que se pasan sin decir nada. Y no sé, me parece súper incorrecto. Amanda Salazar-Bolivia

Dicha problemática se encuentra poco reconocida socialmente. Sin embargo, representa inequidad de género y un tipo de violencia. 

El OCAC (Observatorio Contra el Acoso Callejero) lo define como: «Todas aquellas prácticas con connotación sexual explícita o implícita, que ocurren con carácter de unidireccionalidad entre desconocidos dentro de los espacios públicos, con el potencial de provocar malestar» (OCAC, 2015, p.8).no reconocida que incomoda a los afectados. El acoso sexual callejero consta de acciones diversas, como: persecución en la calle, silbidos, manoseos, miradas lascivas, comentarios soeces, hostigamiento, agresiones físicas o sexuales en lugares públicos, así como fotografías o grabaciones de una persona o partes de su cuerpo sin su consentimiento.

En América Latina este tipo de acoso hacia las mujeres sigue ocurriendo de manera constante, haciéndolas sentir expuestas y vulnerables en los espacios públicos. Pese a sus implicaciones estas acciones se han ido normalizando tanto por hombres como por las mismas mujeres aceptándolas de forma natural y tolerando el acoso como parte de su cotidianidad. Bourdeau, (2000) explica en su libro “La dominación masculina”, que la dominación masculina es una de las facetas de la violencia simbólica (que termina convirtiéndose en algo “natural” con el tiempo.  (P.84)

Creo que la situación del acoso callejero está muy mal, a veces se toma a broma por la misma cultura machista que hay. Eso hace que no se tomen las medidas necesarias y que la gente lo normalice. Lo peor es que ni siquiera es solo de gritarte sino que algunos van al contacto físico. Considero que es una falta de respeto total. Pero aquí nadie hace nada. Amanda Salazar-Bolivia

Es importante sensibilizar sobre el tema ya que el ASC (Acoso Sexual Callejero) tiene muchas consecuencias  Perinat & Lalueza (1998) describen que parte de sus efectos son especialmente graves en la niñez y adolescencia, ya que en la primera se viven procesos de socialización ligados al aprendizaje de normas y valoraciones socioculturales, mientras que en la segunda, se producen construcciones identitarias importantes, ligadas en gran medida a la autoimagen, por lo cual se pueden esperar efectos más dañinos y de largo plazo (Perinat & Lalueza, 1998; De la Villa, 2007).

De acuerdo con una estadística realizada por parte de la OCAC en 2015 con respecto al acoso sexual callejero se obtuvo que 15% de las mujeres y 10% de los hombres presentaron síntomas de trastorno post-traumático, como pensar constantemente en lo ocurrido, cambiar de ruta y vigilar constantemente.

Fotografía recuperada en: https://www.ocac.cl/

Otra consecuencia es que las mujeres deben someterse a decidir la ropa que se pondrán de acuerdo a las calles por las que van a caminar o el autobús que tomarán. De esta forma, se percibe claramente que el ASC influye en la vida cotidiana, ya que las víctimas llegan a sentirse amenazadas, incómodas, con miedo o ira cuando reciben agresiones.

Iniciativas internacionales

Es así que en la actualidad organizaciones de diversos países del mundo cuentan con medidas contra este mismo suceso, como Hollaback!, Stop Street Harassment en Estados Unidos, Harassment Map en Egipto y OCAC Chile (creado en 2013, es el primer programa contra el acoso sexual callejero chileno), iniciativa que participa en Uruguay, Nicaragua, Colombia, Bolivia, Costa Rica y Guatemala.

Por otra parte, Paraguay en 2011 ha implementado mecanismos para responder a dicha situación. Actualmente la Municipalidad estudia los casos para comenzar a sensibilizar, prevenir y castigar este tipo de actos contra la integridad. De esta forma, han tratado de implementar una ley dirigida por la ex diputada Aida Robles, llamada “Ley Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres Basada en Asimetrías de Género”.

En el mismo año, Perú fue el primer país de Latinoamérica en sancionar una ley que penaliza el acoso sexual callejero con hasta doce años de cárcel. La propuesta se desarrolló debido a la necesidad de darles voz a las personas afectadas.

Fotografía recuperada en: http://peru.com

Por otra parte, en México, pese a que tal situación se experimenta cotidianamente, no existen penalidades oficiales respecto a tales actos. Según la INEGI, (Instituto Nacional de Estadística Geografía e informática), en 2015 un total de 979 mil 496 personas sufrieron algún tipo de abuso.

Por otro lado, Parametría, (empresa dedicada a la investigación estratégica) en 2016 realizó una encuesta a nivel nacional sobre la violencia física y sexual que sufren las mujeres en escenas públicas, por lo que obtuvo que, el 72% de la población, mayor de 18 años de edad ha visto a un hombre acosar física o de manera verbal a una mujer en la calle. A su vez, un estudio del Colegio de México afirma que el 93% de las mujeres han sufrido miradas lascivas, mientras que el 50% ha sido tocada en la vía pública.

Los resultados han causado sorpresa, ya que aún el 14 % de la población responsabiliza a las propias mujeres de provocar estas conductas. Y, a pesar que el 89% declaró que se debe denunciar el acoso físico en las calles y el 85% el verbal, los resultados de INEGI arrojaron que el 91% de las personas no denuncian este acto.

Fotografía recuperada en: https://www.ocac.cl

Iniciativas como #NoTeCalles en México, #NiUnaMenos creada en Argentina o #HeForShe por la ONU Mujeres, entre otras, buscan hacer conciencia; fomentar la igualdad y al mismo tiempo motivar a las mujeres a denunciar estos actos. Manifestaciones internacionales que, en la defensa de los derechos pretenden no quedarse callas y hacerse notar como seres activos, para erradicar cualquier tipo de violencia machista.

Hoy 8 de marzo, como parte del día Internacional de la Mujer, organizaciones feministas de todo el mundo se unen al Paro Internacional de Mujeres, iniciativa que invita a realizar detención de labores; tanto de trabajo, estudiantil o tareas domésticas. Con el fin de visibilizar el trabajo de la mujer y de manera unánime exigir sus derechos.

Cualquier tipo de acoso sexual es un problema psicosocial de gran relevancia que afecta a la ciudadanía.  Hombres y mujeres deben poder transitar libres por los espacios públicos y privados, deben ser reconocidos como iguales, quitando paradigmas que solo causan retraso social, político y cultural.

Por ello, resulta imprescindible comenzar a visibilizar el acoso sexual callejero como un problema real. Es una problemática social que viola la integridad personal, cusando frustración, impotencia, culpabilidad y miedo por parte del agredido.

Amanda Salazar no es la única que ha pasado por una situación similar, diversas mujeres lo han experimentado. Por ello, no quiere quedarse callada; busca hablar, hacer saber su experiencia, busca que tanto, hombres y mujeres concienticen al respecto. Así, en el último instante, me mira callada por un segundo y, tras una pequeña reflexión declara:

Uno se asusta, no sabe qué hacer ante eso. Estás sola y que vengan tipos y te molesten de esa manera, es muy horrible. Todo eso debería parar porque te hacen sentir muy mal, te hacen sentir a veces hasta menos y un coraje que no puedes expresar por miedo a lo que te puedan hacer. No puede normalizarse las cosas deben cambiar, o mejor dicho, nosotros debemos cambiar. Amanda Salazar-Bolivia

Fotografía recuperada en: http://www.24con.com

 

*Sand Sandoval, practicante en 4 vientos, estudiante de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación. Comprometida con la cultura, bibliófila, escritora asidua y cronopia.