A DOS DE TRES CAÍDAS: Las sardinas se comen, los bombones son ricos, las corbatas se usan… pero las mujeres ¡se respetan!

“La mujer, ese ser mucho más fuerte que el hombre, que sabe siempre qué sucede un poco antes que nosotros. 

«Tengo la esperanza de que, quizás algún día, la mujer asuma su responsabilidad total y no permita seguir siendo una especie de sombra del hombre, presente apenas para cumplir lo que el hombre decida; que ella misma se afirme con su capacidad única, con su generosidad. La mujer siempre es más generosa que el hombre, y ocurre que el mundo necesita mucha generosidad.”: José Saramago, Premio Nobel de Literatura 1998.

Arturo Ruiz, El Súper Cívico/ A los 4 Vientos

Las mujeres… Bueno… pensándolo bien, las mujeres sí merecen ser felicitadas por aguantar a tantos varones misóginos, egocéntricos, galanes y torpes que piensan que las mujeres solo existen para  servirles y para conquistarlas. ¡Porque de que existen tipos así, existen!

Y no se trata de negar que uno como parte del sexo masculino se ve atraído por las mujeres, eso es normalmente biológico, sino fuera así la especie humana no tendría éxito reproductivo.

Pero una cosa es que exista atracción, y otra, es faltarles al respeto con expresiones o palabras obscenas. Y cuando sin querer se les ofende, lo que menos se puede esperar es el ofrecimiento de una disculpa.

Por tal razón, en el Día Internacional de la Mujer, me parece que no hace falta las felicitaciones sino el pleno reconocimiento de que la mujer a los largo de la historia de la sociedad, ha sido ultrajada, violentada y discriminada. Y que lamentablemente lo sigue siendo, a pesar del avance en convenios y leyes que reconocen sus derechos y que obligan a los gobiernos a establecer medidas y acciones que impidan que se les discrimine que se les conculquen sus derechos o que se les limiten sus libertades.

Siete de cada 10 mujeres en México sufren o han sufrido algún tipo de violencia, el acoso sexual sigue siendo una lacerante realidad y los feminicidios se siguen presentando en muchas entidades del país.

En Baja California, los homicidios en donde las mujeres son víctimas, han ido incrementándose de forma alarmante, sin que el gobierno se atreva a implementar la Alerta de Género.

Hace no mucho tiempo, apenas hace unos meses atrás, la sociedad se impactó ante un caso en donde dos niñas, una de diez y una más de quince, y su madre de nombre Aidé Fierro, fueron víctimas de violación y después fueron asesinadas y calcinadas en su propio domicilio.

Y el gobierno, a través de sus instancias policiacas de prevención y procuración de justicia es en parte culpable, porque han sido incapaces de actuar de forma efectiva y ágil en estos casos.

La sociedad cuando se entera de estos brutales homicidios, o de casos en donde jóvenes y niñas desaparecen para posteriormente ser encontradas sin vida, solo se sacude un poco, pero sin llegar a establecer una presión fuerte y articulada para frenar este tipo de asesinatos y para disminuir en general la inseguridad que lastima a toda la sociedad en el estado.

Ante estos casos y ante los despidos injustificados de obreras por quedar embarazadas y al ser testigos de cómo muchas mujeres quedan en el desamparo al ser abandonadas con sus hijos por hombres irresponsables, el gobierno también es un poco culpable por no disponer de políticas públicas que se concreten en acciones institucionales eficaces para frenar esos casos.

E incluso, muchas mujeres son violentadas en sus derechos básicos, por parte del gobierno, que aun sabiendo que ellas tienen que trabajar, no establecen las suficientes guarderías para cuidar de sus hijos.

Y también son responsables las autoridades, porque saben que muchas mujeres están en riesgo por vivir en comunidades marginadas y no hacen nada, o casi nada para incrementar la presencia de la policía preventiva y para por lo menos, garantizar el alumbrado público en esas comunidades.

Los discursos frívolos de la clase política, no solo no son bien recibidos, sino que resultan chocantes y fuera de lugar, porque lo derechos de la mujer al igual que los derechos humanos no pueden considerarse respetados mientras persistan la ignorancia, la explotación, el abandono y la pobreza que se traduce en el desamparo y la marginación de grandes sectores de la población que no pueden acceder a un empleo digno y bien remunerado, y porque la pobreza lastima a todos pero hace más vulnerables a los niños, a los ancianos y sí… a las mujeres. 

¿De qué te sirve una rosa cuando ere violentada como mujer en tus derechos sociales, económicos y culturales?

¿De qué te sirve un desayuno cuando sabes que en tu cocina y mesa falta el alimento suficiente para la familia?  

Por eso me incomoda que en el Día Internacional de la Mujer, se multipliquen las felicitaciones a las mujeres, como si fuera un día festivo, cuando éste debe ser un día para la reflexión y la movilización, para exigir una vida libre de violencia para las mujeres, igualdad y equidad en el acceso al trabajo,  a la salud y a la educación.

Pero en fin, parece que seguimos siendo una sociedad un tanto timorata y de doble cara. Eso cambiara… espero, cuando se entienda y se respete el hecho de que la mujer es un ente social, con plenitud de derechos y capacidades, ni más ni menos que los varones. 

Las sardinas se comen, los bombones son ricos, las corbatas se usan… pero las mujeres…  se respetan. ¿O no?

ARTURO RUIZ CONTRERAS* Jorge Arturo Ruiz Contreras. Biólogo. Ex subprocurador de Derechos Humanos y Protección Ciudadana en Ensenada. Asesor político de grupos parlamentarios en el Poder Legislativo de Baja California