Recrudecen acciones de bloqueo federal a la pesca para los cucapá

Hilda Hurtado Valenzuela, presidente de la Sociedad Cooperativa Pueblo Indígena Cucapa Chapay Seis Jihurrat Cucapa, denunció que la sobrevivencia alimentaria y económica de la comunidad indígena nativa del valle de Mexicali fue puesta una vez más en peligro por disposiciones «absurdas» del gobierno federal mexicano, que ahora, a través de la SEMARNAT, exige al grupo yumano que presente un manifiesto de impacto ambiental para poder explotar los recursos pesqueros que por milenios han aprovechado en la parte alta del Golfo de California. A los 4 Vientos presenta íntegra la denuncia del pueblo nativo:

Ejido Oviedo Mota, Indiviso, municipio de Mexicali, Baja California, 27 de febrero de 2017

* La Semarnat exige a los pescadores Cucapá, por primera vez, Manifiesto de Impacto Ambiental como condición para que la Sagarpa expida los permisos para la comercialización de la curvina golfina.

* El gobierno federal cede ante presiones de ONG ambientalistas de los EUA y mexicanas para imponer la veda total en la Reserva de la Biósfera, para proteger a la vaquita marina, a pesar de que los pescadores Cucapá no pescan en el Golfo de California.

* La producción pesquera Cucapá se encuentra en contenedores, sin que la autoridad federal pesquera expida los permisos de salida, corriendo el riesgo de que se pierda toda la producción con las consecuentes pérdidas económicas para las familias Cucapá, violando nuevamente nuestro legítimo derecho a la pesca.

Como es del conocimiento público, en el año de 1993, el Ejecutivo Federal decretó la Reserva de la Biosfera del Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado. La Zona Núcleo de esta Reserva, la de mayor protección y prohibición de pesca, se creó posteriormente sobre la desembocadura del Río Colorado, ignorando que el delta del Río Colorado es parte importante de nuestro territorio, tradiciones y costumbres, donde milenariamente hemos desarrollado nuestra cultura indígena pesquera, de la cual depende nuestra subsistencia.

Los volúmenes de pesca artesanal de curvina golfina que capturamos no impactan en la biodiversidad de la Reserva.

A partir del Decreto de Reserva, las autoridades han implementado el Programa de Manejo, la veda de la curvina golfina y la cuota de captura anual más allá de reconocernos como pueblo indígena y nuestros derechos, poniendo en grave riesgo el sostenimiento de nuestras familias y nuestra identidad cultural.

Mientras la captura ilegal de totoaba en la parte alta del mar de Cortez continúa sin control, a los yumanos nativos el gobierno federal los criminaliza temporada tras temporada de captura de curvina (internet).

Las autoridades federales ambientales y de pesca nos han impuesto tales medidas oficiales sin haberse realizado la Consulta Indígena, tal y como lo mandata el artículo primero de nuestra Constitución y lo establece el Convenio 169 de la OIT, aplicable a toda política pública que afecte a territorios, comunidades y pueblos indígenas.

Una vez más, este año nos imponen otra medida sin previa consulta y consentimiento previo, libre e informado, ya que sin notificación oficial para la temporada del presente año, la Sagarpa, a través de la Subdelegación de Pesca en el estado, nos ha informado verbalmente que, en lo sucesivo NO SE EXTENDERÁN LAS GUÍAS DE TRASLADO del producto capturado por nosotros MIENTRAS NO PRESENTEMOS EL MANIFIESTO DE IMPACTO AMBIENTAL (MIA).

Sabemos que las organizaciones ambientalistas del vecino país del norte y las mexicanas han cabildeado para presionar al gobierno mexicano para que proteja al máximo a la vaquita marina, y estamos de acuerdo con ello.

La respuesta de nuestras autoridades ha sido decretar “cero tolerancia” a la actividad pesquera en toda la Reserva para, según esto, evitar que el país sufra sanciones económicas y comerciales.

Los indígenas somos los principales conservadores de la biodiversidad en el planeta, ya que la Naturaleza está íntimamente ligada a nuestra vida, cosmovisión y costumbres. Entendemos que la vaquita marina es una especie endémica en peligro de extinción a la que hay que proteger. Sin embargo, utilizamos pangas de bajo calado y nuestra actividad pesquera milenaria la realizamos en el Delta del Río Colorado y no en altamar, en el Golfo de California, donde se encuentra el cetáceo en peligro.

El gobierno federal mexicano debe ponderar justamente la respuesta porque tenemos en este momento la producción de curvina enhielada en contenedores, lista para salir al mercado, pero a punto de echarse a perder por la absurda medida impuesta por la Semarnat, con la consabida pérdida económica que esto representa para nuestras familias, ya que la Oficina federal de pesca en la localidad no nos proporciona los documentos para la salida y comercialización del producto.

Atentamente: Hilda Hurtado Valenzuela, presidente de la Sociedad Cooperativa Pueblo Indígena Cucapa Chapay Seis Jihurrat Cucapa.