MUSA VERDE: Corrupción vs. Ecología

Uno de los efectos más notorios de las actividades humanas sobre el planeta es la extinción a ritmos acelerado de las especies animales y vegetales que nos rodean. Las extinciones son parte del proceso de evolución, unas especies desaparecen porque no están adaptadas al ambiente que las rodea, mientras que otras sobreviven y crecen porque sus características funcionan en el medio en el que viven.

Horacio de la Cueva* / A los 4 Vientos

Más del 95% de las especies han existido, sólo el 5% del total son contemporáneas a la especie humana. Tal vez la extinción masiva más famosa es la de los dinosaurios, atribuida a la colisión de un meteorito con el planeta en el área de la península de Yucatán.

Hoy la extinción de especies es atribuible a nuestra substitución de hábitats naturales por ciudades, fábricas, ranchos ganaderos o cultivos. No sólo quitamos espacio a la vida natural, también vertemos en lo que queda de él y en nuestro hábitat de concreto y pavimento, gases de efecto invernadero o tóxicos, substancias orgánicas no biodegradables, material radioactivo, metales pesados, etcétera.

Ni la vida silvestre ni nosotros tenemos forma de eliminar de forma segura estos productos. Es la parte natural del planeta quien pierde, ni tiene voz o voto en su destino ni las Organizaciones de la Sociedad Civil no tienen el peso requerido para impedir la destrucción de la naturaleza en nuestro planeta.

Existen innumerable leyes y normas en México y el resto del mundo que buscan proteger el ambiente y hasta los procesos biológicos. En México existen la Ley General del Equilibro Ecológico y Protección al Ambiente, la Ley General de Vida Silvestre, la Norma Oficial Mexicana 059-SEMARNAT y muchas otras que deberían garantizar el bienestar de la naturaleza y la nuestra, al proteger el ambiente.

La realidad es otra

No hay conciencia del papel del medio ambiente sano en la calidad de vida y vivimos generando gases o basura creyendo que así vivimos mejor. Tampoco hay incentivos o castigos lo suficientemente atractivos o amedrentadores como para que las leyes sean seguidas no sólo al pie de la letra, sino también en su espíritu.

Muchas empresas hacen sus manifestaciones de impacto ambiental (MIA), llenando el requisito que marca la ley. La SEMARNAT las aprueba, llenando el requisito que marca la ley. Ambas partes saben, o deberían de saber que la MIA, sus medidas precautorias y sus condicionantes no son suficientes para compensar por los impactos de un desarrollo.

La disponibilidad de ambas partes de un intercambio pecuario por aprobar la MIA es más que una sospecha, es una cara de la corrupción que atenta contra la vida.

Ilustración: internet

Toda frontera es permeable. A Donald John Trump, que hoy trabaja de presidente de los Estados Unidos en la Casa Blanca (la de Washington DC), le preocupa la permeabilidad de la línea imaginaria que divide dos países, México y Estados Unidos. Línea y frontera que les son indiferentes a las plantas, animales y procesos biológicos que se desarrollan a lo largo de la variedad de paisajes que nos unen.

El muro que Trump piensa solucionará los problemas de migración no autorizada no impide movimiento de drogas a través de la frontera. El trasiego tiene más que ver con la corrupción de autoridades en ambos países a las que poco importa el bienestar de la vida humana y menos el entorno natural.

La extinción de la Vaquita en el alto golfo de California es un evento anunciado pero indeseable. La extinción tiene implicaciones funestas para los esfuerzos de conservación en México y fuera del país.

En la Comisión Ballenera Internacional la delegación mexicana ha promovido el aprovechamiento sustentable de los cetáceos y se ha opuesto a la cacería indiscriminada de ballenas por Japón y algunos países nórdicos.

La extinción de la Vaquita fractura la credibilidad de México. La muerte de vaquitas en redes ilegales es más que una situación políticamente complicada, es el reflejo de que la corrupción de autoridades se da a todo nivel.

La corrupción se alimenta de la codicia por supuestas propiedades afrodisíacas de la vejiga de totoaba. Esta corrupción promueve que se ignore la pesca ilegal de totoaba, especie protegida por las leyes mexicanas. Está corrupción viaja con las vejigas de la totoaba hacia el Oriente en las vías de contrabando a través de la frontera con los Estados Unidos hasta llegar a los mercados negros de Asia.

Nadie vio porque volteaban hacia la cartera.

La justicia para los 43 de Ayotzinapa también ha sucumbido a la corrupción atribuible a los autores intelectuales.

* Investigador titular del Departamento de Biología de la Conservación de la División de Biología Experimental y Aplicada del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE). Directivo del grupo civil ambientalista Terra Peninsular, de Baja California. Correo electrónico: cohevolution@gmail.com cuevas@cicese.mx