DANZAR HASTA QUE LLUEVA: El Fuero de los Representantes del Pueblo.

En desacuerdo con Calderón Tena y un saludo al maestro Arnoldo Castilla.

Ayer miércoles 22 de febrero Ignacio Calderón Tena y Arnoldo Castilla escribieron sobre el “Fuero” de los diputados y otros funcionarios de elección popular; Arnoldo, profesor universitario, señala que la “inmunidad constitucional” (otra especie de “fuero”) tuvo su origen en el antiguo Derecho Romano para proteger a los “Tribunus Plebis” electos por los plebeyos para encargarles la defensa de sus auténticos intereses populares.

Daniel Solorio Ramírez/ A los 4 Vientos

Los grandes políticos y juristas romanos comprendieron que los verdaderos representantes del pueblo necesitan protección jurídica; no conviene dejarlos a merced de falsas acusaciones para privarlos de su libertad, intimidarlos y poner en riesgo su función de defensa de los intereses populares.

Me pronuncio contra la eliminación del “fuero” y más aún del otro tipo de fuero llamado “inmunidad” al que acertadamente se refiere el maestro Castilla. Estoy en contra de eliminarlo porque en breve el pueblo (los “plebeyos” del antiguo mundo romano) ganará las elecciones y tendrá auténticos representantes populares en nuestros parlamentos.

Los poderosos querrán someterlos cuando exijan al Estado cumplir sus grandes compromisos incumplidos ante los trabajadores de México. Esos diputados necesitarán el fuero. No queremos representantes populares débiles, fácilmente eliminables por los enemigos del pueblo trabajador que estarán al acecho.

Los partidarios de eliminarlo creen que el “fuero” es, si no la causa, sí una de las causas de la frivolidad, superficialidad, capacidad de traición demostrada por la mayoría de nuestros legisladores. No es así. Los vicios que taladran la confianza del pueblo en sus parlamentarios deriva de su formación alejada de los intereses populares; de su pertenencia al «stablismenth», a una clase política corrompida, habituada a la acumulación sin freno de todo tipo de bienes para sus propios bolsillos; deriva de su “elitismo económico”, de su “ineducación” pero no del fuero. Deriva de que no fueron candidatos del pueblo sino del grupo dominante, que así se asegura su propia sobrevivencia. Con diputados pertenecientes, o aspirantes a pertenecer al grupo dominante, éste asegura la perennidad de sus privilegios.

Por esto no estoy de acuerdo con Calderón Tena, ni con cualquiera otro que irreflexivamente pida la eliminación del fuero. Lo necesitaremos cuando el pueblo gane las elecciones. Las marchas de enero y los “plantones” que en Mexicali protagonizan los agricultores y las clases populares, alientan la esperanza de que pronto ganaremos las elecciones y nuestros diputados necesitarán el fuero…¿Por qué quieren dejarlos inermes ?

En México, el fuero constitucional es una figura jurídica que proviene de los tiempos revolucionarios. El crimen ordenado por el dictador Victoriano Huerta en contra del diputado federal Belisario Domínguez, a quien le fue cortada la lengua en los pasillos de Donceles –antigua Cámara de Diputados– dieron origen al fuero como un instrumento para proteger a los legisladores en contra de los excesos del presidencialismo naciente.

A la mayoría de los diputados actuales en nada les afectaría eliminar el fuero; nadie los va a acusar de nada porque nunca tendrán enemigos entre los poderosos; están al servicio de éstos. Nadie con poder los acusará de nada. Serán acusados, sí, sin consecuencia alguna, por “los de abajo” pero a esas acusaciones no les temen. Las autoridades públicas ningún caso les hacen. Pero eso cambiará.

DANIEL SOLORIO RAMIREZDaniel Solorio Ramírez. Maestro en Derecho Público. Ex Magistrado Presidente de la Segunda Sala del Tribunal de Justicia Electoral del Estado de Baja California. Profesor de la UABC.