Para combatir la migración Mexicana indocumentada a Estados Unidos

La historia no es lineal. Avanzamos dando tumbos. Podemos tener periodos de paz, donde todo mundo se dedica a sus cosas. Pero a los hombres que aspiran o tienen poder, este tipo de periodos significan un mercado de electores que se contrae. Para ello necesitan potencializar los defectos del sistema, sus fallas, y su visión para solucionarlos.

Ramiro Padilla Atondo* / A los 4 Vientos

Queda claro entonces que dadas las circunstancias extraordinarias de los últimos meses, deberíamos ser proactivos y sumarnos al análisis completo de la construcción del muro.

Somos la única frontera que divide un país del primer mundo de uno del tercero. Hay muchos libros que hablan sobre el tema, la relación bilateral, los conflictos y un largo etcétera.

Un muro gigantesco, que acabe con la inmigración indocumentada es una hermosa utopía. Pero falla en entender el problema. Como siempre, el norteamericano falla en el diagnóstico, la estrategia y su implementación. Estados Unidos está acostumbrado a negociar en base a la intimidación, esa ha sido su estrategia la mayor parte de la historia.

Porque entienden la negociación como un camino de una sola vía. Y de siempre, el inmigrante mexicano ha representado el chivo expiatorio por excelencia. Una comunidad mexicana poco organizada, ridiculizada y caricaturizada hasta el cansancio por los medios de comunicación de ese país.

Se acepta a regañadientes el gigantesco aporte de los trabajadores indocumentados, y esto se inscribe en una dinámica de hipocresía de ambos países. Para México sirve de escape a una olla de presión que significa pocas oportunidades. Y sus remesas que son vastas, aunque políticamente sea casi imposible que uno de los pilares de la economía Mexicana, el mismo migrante, pueda votar.

Imagen: Digitalpoll

Para Estados Unidos significa mano de obra barata, altamente productiva, pero sin los derechos consecuentes. La criminalización de los migrantes que escapan de la violencia y la miseria es estúpida per se. Un factor no mencionado en la narrativa oficial de ambos países es el hecho de que los trabajadores mexicanos están entre los mejores del mundo a ambos lados de la frontera.

Nunca he leído o escuchado a nadie decir que un mexicano es flojo. Muchas de las industrias norteamericanas dependen del migrante para subsistir. Hay una agenda más extensa que el simple endurecimiento de las políticas migratorias. Los blancos en menos de 40 años serán una minoría más, y los norteamericanos de origen mexicano como una fuerza poderosa. Eso no es un secreto. Los norteamericanos se ven como una nación predominantemente latina en un poco más de medio siglo y actúan en consecuencia. Su ignorancia sobre nuestro país no les hace entender que un México próspero está en el mejor de los intereses para ellos.

Por lo cual recomendaría a los norteamericanos temerosos una serie de medidas para retrasar este asunto de la latinización de su país:

Atacar de frente la corrupción de la clase política Mexicana. Impedir de todas las maneras que todo político compre, venda, invierta en su país, lave dinero del robo del erario y castigue a los bancos que lo permitan.

Ejercer un control estricto sobre la venta de armas. Todas tienen número de serie. Trazar las rutas que estas siguen y con ese hermoso y alto muro impedir que crucen la frontera de allá para acá. También analizar las ventas de balas en los principales almacenes. En cuanto los carteles se queden sin armas la violencia caerá como un gigantesco castillo de naipes.

Querétaro.com

Traten la drogadicción como un asunto de salud pública, legalícenlas, háganlas asequibles a quienes quieran consumirlas y colapsen la demanda. Eso evitará el río de dinero corruptor que llega a México.

Sigan la ruta del dinero con la inteligencia que tienen disponible. Ayuden a promover salarios justos, y verán que en unos años la frontera será un asunto risible, parecerá más un mal chiste que proponen los nacos republicanos.

Señores norteamericanos, créanme, si por nosotros fuera, de nuestro hermoso país no saldríamos. Bueno, sí lo haríamos para ganar concursos de matemáticas y robótica en otros países, que nos estamos volviendo bastante buenos.

Cosas de la globalización… En fin.

http://america.aljazeera.com/articles/2015/6/25/whites-on-target-to-become-a-us-minority.html http://www.insightcrime.org/news-analysis/2000-illegal-weapons-cross-us-mexico-border-every-day

* Ramiro Padilla Atondo. Escritor ensenadense, columnista y ensayista. Autor de los libros de cuentos A tres pasos de la línea, traducido al inglés; Esperando la muerte y la novela Días de Agosto. En ensayo ha publicado La verdad fraccionada y Poder, sociedad e imagen.