Videgaray el vendepatrias, el Narco-Estado militar y la Unidad Internacional

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Daniel Arellano / A los 4 Vientos

Toda historia se puede reducir a pocas palabras. Sucede lo mismo con las acciones y decisiones políticas de los dictadores mexicanos que hoy ocupan el poder. Si analizamos cuáles han sido los movimientos del peñato a lo largo de los últimos 4 años, podemos saber de antemano por donde van las recientes declaraciones y acciones de nuestros gobernantes: ceder el país a los intereses del nuevo presidente de Estados Unidos. ¿Cómo ha progresado esta historia que estamos sufriendo los muchos? Digamos que llevábamos una mala época: ahora estamos a punto de entrar al centro del huracán.

La militarización es el plan. Darle facultades (que ya tiene por la vía de los hechos) al ejército mexicano para realizar “tareas” de seguridad pública; ya saben, secuestrar activistas para entregarlos al crimen organizado, asesinar políticos y periodistas que ejerzan la libertad de expresión, silenciar a la oposición, crear pánico y terror. Diría el absurdo: legalizar el narco-estado.

Las dictaduras latinoamericanas del Siglo XX nos mostraron de qué se habla cuando Estados Unidos decide intervenir en un estado a través de un régimen totalitario-militar. La dictadura chilena de Pincohet es el caso más representativo, y hoy las condiciones políticas son muy parecidas: el surgimiento de un líder de izquierda fuerte (en el siglo pasado Allende, hoy AMLO) que amenaza los intereses de la cúpula política nacional al servicio de los Estados Unidos (¿o Estados Divididos?).

Estados Unidos tiene un historial tenebroso de intervenciones militares en Latinoamérica, en particular la Operación Cóndor contribuyó a la imposición de régimenes militares en múltiples países sudamericanos durante el Siglo XX

Sin embargo, hay una diferencia fundamental entre el caso chileno y el caso mexicano: en esta ocasión, el pueblo norteamericano está dividido. ¿Esto qué quiere decir? Que puede que tengamos un aliado. Debemos pensarnos como 2 pueblos contra 2 tiranos. ¿Cómo hacerlo? Uniendo esfuerzos, iniciando el diálogo, juntando causas a nivel internacional.

¿Se imaginan una marcha coordinada en los países de todo el continente? Si lo pensamos bien todos queremos algo sencillo al final: vivir bien. No una vida lujosa ni desgastante, sino una vida tranquila, plena y disfrutable; una vida digna.

Pero bueno, volvamos a la historia. ¿Cómo podemos proceder? ¿Qué demanda inmediata hay que exigir para unirnos como pueblo mexicano y luego como pueblo americano? Que se vaya Videgaray. Digamos que él es la pieza clave de los intereses directos del PRI y la presidencia. Si quitamos a Videgaray y ponemos a alguien que de verdad nos represente en la Secretaria de Relaciones Exteriores, podemos comenzar a trabajar una posición digna y firma contra Estados Unidos.

Videgaray, el títere de Estados Unidos

Claro que hay que tener cuidado. El imperio del norte no teme utilizar todo tipo de métodos cobardes: espionaje, campañas de miedo, fabricación de divisiones en los movimientos sociales, grupos de choque, incluso contratar los servicios del crimen organizado para cubrir los suyos.

En el norte ya hemos iniciado un proceso revolucionario pacífico, marchando contra Kiko Vega, la privatización del agua, Peña Nieto, las reformas estructurales, los gasolinazos y los privilegios de la clase política. Pero no basta un estado: tenemos que contagiar al resto de la república, tejer redes desde lo más local hasta lo más global, desde la cuadra hasta Chiapas.

Somos millones de mexicanos y millones de americanos; el enemigo son unos cientos. Ellos tienen el poder, pero nosotros tenemos la cantidad, la razón, la decisión, la justicia, la ley y el derecho de nuestro lado, y exigir su cumplimiento es nuestro deber. Cierro con una referencia de Noam Chosmky: 

«Esperar a que los políticos elegidos vayan a cambiar las cosas por sí mismos es absurdo; nadie lo va a hacer por nosotros. Como dijo la poeta June Jordan: Nosotros somos aquellos a quienes estábamos esperando».