«Baja California, brazo poderoso»: Crónica del centenario de la Constitución Mexicana (VIDEOS, + GALERÍA DE FOTOS)

«Allí donde se ha hecho progreso, en cualquier lugar donde una forma de injusticia ha sido reparada, ha sido porque las personas han actuado como ciudadanos y no como políticos. No se limitaron a quejarse. Trabajaron, actuaron, se organizaron y si fue necesario se sublevaron para llamar la atención de la gente en el poder sobre su situación. Y eso es lo que debemos hacer hoy» — Howard Zinn

Daniel Arellano / A los 4 Vientos

«La libertad es la posibilidad de ser mejores, así como la esclavitud es la certeza de todo lo peor» — A. Camus

“Baja California, brazo poderoso, al servicio eterno de la Patria estás. Libre y soberano, bravo y laborioso, soldado en la guerra y obrero en la paz”, corean orgullosos los mexicanos fronterizos que hoy se apropian nuevamente de las calles. Al Canto a Baja California le sigue el Himno Nacional, invocando a los mexicanos al grito de guerra.

Son las 12:30pm del domingo 5 de febrero del 2017. Las nubes cubren el sol y los deseos de cambio a los marchantes, quienes gritan por justicia al transitar por la avenida Reforma portanda pancartas y consignas.

El día de hoy se cumplen 100 años de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, una Carta Magna que se ha visto trasquilada, ametrallada y desollada por una clase política sin escrúpulos, cobarde, amparada bajo el poder judicial de nuestro país. ¿Cuántas reformas, cuántas modificaciones y plumazos en favor de los intereses políticos y económicos del partidismo no ha recibido nuestra Constitución? No por nada el 84 por ciento de los mexicanos considera que la Constitución se cumple poco o nada.

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Es por eso que las marchas no deben parar: el hartazgo es demasiado, la corrupción y el abuso intolerables. Aunque termine siendo un grupo mínimo, las consignas seguirán retemblando al sonoro rugir del cañón: no a las reformas estructurales, no a la privatización del agua, no a los privilegios de la clase política, fuera Peña y fuera Kiko Vega. Si uno lo piensa bien, estas consignas señalan claramente a los profanadores de la constitución: una clase política corrupta coludida con el crimen organizado y las élites económicas que han puesto en venta al país.

Y bueno, los ciudadanos tampoco hemos hecho lo que nos corresponde: 56.1 por ciento dice conocer poco de la Carta Magna, según una encuesta de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En cultura cívica tendremos que hacer todo lo que no ha hecho el gobierno mexicano.

“De Tijuana ha llegado una rata, de Tijuana ha llegado una rata, era Kiko Vega, era Kiko Vega, era Kiko Vega que vino a robar”, canta a mi izquierda una señora con toda la fuerza de su añeja garganta. En ese estruendo viajan años de coraje contra tanta desvergüenza, tantos negocios privados realizados desde el poder público.

La unión bajacaliforniana ha creado una armonía interesante: hoy marchan padres de familia, maestros jubilados (y no jubilados), niños que ignoran que esta manifestación es por su futuro, estudiantes de preparatoria y universidad, campesinos, músicos y demás. Todos luchando por una utopía compartida: alcanzar un cambio político de 180 grados.

En la marcha la música del Frente Musical Orquestatario pone el ritmo del grito de las consignas, las percusiones hacen temblar el corazón. En determinado momento del recorrido estalla el canto revolucionario juvenil: “Orgulloso de estar, entre el proletariado, es difícil llegar a fin de mes y tener que sudar y sudar pa ganar nuestro pan”. El himno de la banda española Ska-P coreado por los jóvenes marchantes hace implosión: “¡Sí señor, sí señor, somos la revolución, VIVA LA REVOLUCIÓN!”, gritan A los 4 Vientos.

A pesar del furor musical no puedo evitar imaginar cuál sería el escenario si hubiéramos 20,000 jóvenes en las calles marchando y entonando la misma canción. Las preguntas que llevan tiempo rondándome la cabeza llueven nuevamente: ¿Por qué se llenan los conciertos y no las marchas? ¿Por qué tan pocos estudiantes participan en movilizaciones de este tipo? ¿Por qué hay tan poca exigencia juvenil, si es el sector que se verá más afectado por las políticas neoliberales de Peña y Kiko Vega?

Recuerdo entonces la pregunta que un joven hiciera en el evento de Facebook hace unos días: “¿De verdad creen que se puede cambiar algo marchando? Lo pregunto en serio, ¿creen que vale la pena ir?”. Los adultos le respondieron que sí, que claro que tendría un impacto su participación.

Pero es que eso no es lo que le han enseñado a la juventud que nació tras la globalización. Entender a los nuevos jóvenes implica comprender su percepción de las cosas: un rechazo generalizado de la política como vía de cambio, un sentimiento de abandono de las corruptas instituciones públicas en México, un pensamiento global que los convirtió en individuos con ideas y aspiraciones heterogéneas muy alejadas del cambio social colectivo, todo ello en un contexto internacional en el que triunfó la libertad económica y de consumo sobre la libertad de pensamiento.

Una niña marcha de la mano de su padre, quien en la otra mano sostiene una bandera de México. ¿Qué nos ha dejado el periodo histórico en el que nacimos? Pobreza de perspectivas políticas e ideológicas, indiferencia normalizada, híper-estimulación mediática, vacío moral y existencial, ceguera ética, actitudes nihilistas en abundancia con la muerte de la esperanza al frente. El hedonismo enérgico del YOLO lo resume todo: «sólo vives una vez, nada tiene sentido ni trascendencia, así que para qué te esfuerzas en cambiar algo, mejor disfrutar el momento y publícalo en Facebook #YOLO».

Y bueno, tenemos redes sociales y memes para cada segundo de la vida, que ya es más virtual que real. Son precisamente las redes las que reflejan nuestras dificultades generacionales para coincidir y unirnos por un bien común. Basta echar un vistazo al perfil de algunos jóvenes y veremos cómo afloran las diferencias. Nuestros universos digitales evidencian nuestra división local y nuestra comunión global.

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No es que tanta diversidad cultural sea mala, por el contrario representa una riqueza inmensa, pero también un obstáculo al momento de organizarnos y escoger una lucha local en común. Son las consecuencias del Internet y la globalización: culturalmente estamos más dispersos que nunca, y ahora que nos comunicamos más que nada mediante aparatos digitales, se complica más el ponernos de acuerdo.

El objetivo de crear una cultura de participación política juvenil debe incluirse en la agenda política de todo aquel que desee un cambio social verdadero en la creciente revolución mexicana del Siglo XXI. Y para eso el diputado independiente de Jalisco, Pedro Kumamoto, nos comparte reflexiones que debemos creernos primeros nosotros para después transmitirlas a las nuevas generaciones:

“Vale la pena detenernos y dejar claro que otra política es posible, ha sucedido y está en curso en este momento. La política que no ocupa reflectores, pero que resuelve problemas vecinales. La política que cumple promesas, abre las mentes y genera búsquedas de justicia entre estudiantes. La política que se hace en el trabajo, mientras se cuida familia, mientras se va al camellón, mientras se piensa en un país distinto, mientras se regresa a la esperanza”.

Salgo de mis cavilaciones y prosigo con la cobertura de la marcha. “Desvergonzados todos”, comenta una señora que porta una pancarta con el mensaje de “Kiko, diputados, senadores y regidores, NO MÁS FUERO”. Volteo adelante y veo a una muchacha repartiendo volantes a los conductores. Los carros apoyan a los marchantes a lo largo de la calle reforma tocando el claxon, sacando el brazo por la ventana y gritando “¡FUERA KIKO, FUERA CORRUPTOS!”.

Al frente de la marcha baila el grupo de danza Nahual Chichimeca, en un baile étnico muy interesante. Cruzamos frente a UABC y recuerdo entonces el movimiento que surgió en el estado hace unas semanas: No a la privatización de la UABC, que ha exhibido el despido de maestros a través del outsourcing y el “préstamo” de infraestructura universitaria a la asociación civil UNISER.

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Los frentes contra el neoliberalismo comienzan a surgir por todas partes, pues desde hace años la iniciativa privada se ha dedicado a conseguir la mayor cantidad de ganancias a costa de los recursos, servicios y derechos públicos. Ahora es el agua y el petróleo, mañana será la educación.

Pasamos frente a la Macro Plaza y pienso entonces que a la par que se desarrolla este evento hay miles de ensenadenses preparándose para ver el Super Bowl. Conforme aparecen marcas como Walmart, Starbucks, Office Depot y Costco, contrapuestas con los mensajes políticos que hoy portan los marchantes, reflexiono que tenemos un enorme reto en casa, que atraviesa aspectos nucleares para la solidez de nuestra identidad ensenadense. Hablo, claro, de la llegada de Donald Trump al poder y el racismo que promueve desde la Casa Blanca contra los mexicanos.

Es indudable la aculturación estadounidense-californiana que los ensenadenses han introyectado. Hemos importado algo más que productos: prácticas culturales, hábitos, estilos de vida, cosmovisiones, creencias y valores que permean nuestra comunidad porteña y estatal. ¿Qué haremos frente a la coyuntura? ¿Cómo vamos a reaccionar frente a un presidente demagógico que abierta e hipócritamente nos acusa de ser el origen de todos sus problemas?

El Boicot nacional contra Trump ya ha comenzado desde ambos lados de la frontera. El día de ayer ciudadanos norteamericanos se organizaron bajo el hashtag #GrabYourWallet (AgarraTuCartera) para no consumir productos de determinadas empresas estadounidenses vinculadas con el magnate neoyorkino.

Por otro lado, los tijuanenses hicieron lo mismo con #UnasHorasporMéxico, que según el periódico digital Sin Embargo tuvo un efecto contundente en las ventas de los negocios de San Diego: “Los clientes mexicanos son el 90% de las ventas en San Ysidro, así que los comerciantes dijeron que sintieron el impacto por esa pérdida de negocios”.

Tenemos, pues, una situación apremiante: a la par que Baja California (y en particular Mexicali) se ha convertido en el epicentro de la resistencia ciudadana contra el gobierno mexicano, nos enfrentamos a la amenaza del vecino del norte, que ya ha amenazado con enviar tropas a territorio mexicano para «combatir el narcotráfico»; espera, ¿pero no es Estados Unidos el mayor consumidor de narcóticos en todo el mundo? ¿No fue el gobierno norteamericano el que le brindó armas de alto calibre al narcotráfico mediante la operación «Rápido y Furioso»? 

Entre todas estas ideas, la pregunta medular es una: ¿Será posible conciliar ambas luchas políticas? De una u otra manera vamos a tener que lidiar con la convergencia de las 2 fuentes culturales de nuestra identidad, pues decirle adiós a todo lo norteamericano en Baja California no es la respuesta a la problemática.

La marcha está por llegar a su destino: el Centro de Gobierno. Los jóvenes que hoy marchan corean “Por eso marchamos” después de cada consigna gritada por uno de ellos: “Por el derecho al agua, por un futuro para nuestros hijos, por una ciudad sin baches”.

Una vez que la plaza del Centro de Gobierno está llena con los 2,000 manifestantes del día de hoy, se hacen los honores a la bandera y se entona el Himno Nacional. Es sorprendente la fuerza que cobra el canto al combinarse la voz de tantos ciudadanos unidos. Alrededor del lugar hay distintos puestos para firmar el referéndum contra el decreto 57, que votado a favor por los diputados del Congreso local, aprueba los contratos de Kiko Vega que ceden la administración del agua en el estado a la iniciativa privada, incluida la cervecería Constellations Brands.

La vergonzosa entrega de Kiko Vega a Constellation Brands

Tras un par de intervenciones de diferentes ciudadanos, el representante de un grupo de abogados toma el micrófono y pronuncia el siguiente discurso: «El agua que nuestro país tiene es de todos los mexicanos CONFORME A LA CONSTITUCIÓN MEXICANA; hoy, 5 de febrero, SE CELEBRAN 100 AÑOS de la constitución que nos rige. La constitución establece que LOS MUNICIPIOS son los encargados de cuidar, usar, distribuir y manejar el agua, de acuerdo a todas las necesidades de los habitantes de cada municipio de México.

«En el caso de Baja California, desde hace unos años, los municipios de una manera cómoda, SE NEGARON A MANEJAR EL AGUA y se la prestaron al GOBIERNO DEL ESTADO para que él nos la trabajara, nos la distribuyera y nos lo cobrara. Hasta ahí, todos hemos vivido ese cambio de una manera aceptable.

“Sin embargo, desde hace unos meses y años, se crearon leyes que permiten que el agua y otros recursos naturales —como petróleo, como minas—, las pueda entregar y concesionar el gobierno a particulares con contratos privados. Resulta que al gobernador #Kiko Vega se le ocurrió entregar el agua mediante varios CONTRATOS A EMPRESAS que se van a dedicar, según dicen, a desalarla, a distribuirla y a cobrarla POR 30 AÑOS”.

El agua sí se negocia: los decretos de Kiko Vega

El abogado prosigue refrendando que es necesario crear un frente ciudadano fuerte para exigir que se dé para atrás a la privatización del agua. El trabajo no acaba y hay que retirarse de la marcha. Paso a dejar mi firma para el referendum contra el decreto 57, y a mis espalas quien ahora ocupa el micrófono grita un enérgico ¡VIVA MÉXICO!.

TRANSMISIONES EN VIVO DE LA MARCHA:

 

 

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