PSICOPOLÍTICA: Filosofar en tiempos del PRI.

Aquí, cómodamente viendo las Kikadas. Agarrando cura de vuestro gober.

Guennadi Búrquez Urías/ A los 4 Vientos

Aquí nomás tratando de hacer un link mental entre el mito de la caverna platónica y la politiquería barata de nuestro México, Ex-México Hoy. Descubro que sí, sí existe una liga entre ese relato del Platón espeleólogo y la falsa política. Después de todo, inteligencia es la capacidad de ligar o conectar cosas, ideas o pensamientos aparentemente sin relación entre sí (Inter-ligare, según una de las calumnias etimológicas). Y, además, ligarlas armónica y lógicamente, que no todo está necesariamente conectado con todo.

Efectivamente, pero me niego a asumir este lazo y, sobre todo, me resisto a caer en el lugar común y tener que citarme a mí mismo en repetición neurótica:

“Nosotros somos como los pobres esclavos que habitan el fondo de la caverna y toda la vida sólo hemos visto, escuchado y sentido apariencias, espectáculos, sombras de la Realidad… Y además las apariencias son proyectadas por la televisión, el Facebook, Twitter. Somos ciudadanos manipulados, adoctrinados, víctimas de un grandioso complot PRI-Gringos-Televisa-Facebook.”

Alegoría de la caverna, Platón (imagen: blog orientación emocional)

Las palabras se desgastan. Así como la palabra Dios, este mito tan repetido por la (pseudo) izquierda mexicana post-robolucionaria ya no causa ningún efecto: ha perdido su poder psicotransformador.

«En el principio es el Logos y el Logos está frente a Dios y el Logos es Dios» (Juan, 1:1. Traducción arbitrariamente desconstruida por mí, contra cualquier Reina-Valera). Logos es verbo, palabra, vibración sonora inyectada de espíritu, fiat lux, viento creador. Es por eso que en la tardición semítica el Verbo se hace carne, adquiere proximidad, se hace sangre y algún otro fluido.

Pero esperemos a que el Verbo se solidifique, que se le escape, por exceso de uso, su sangre fresca, para que el pensar y la filosofía se tornen ideología, es decir, palabra hueca, apariencia de verdad, discurso de un Panista narco o de algún sacerdote lujurioso.

El sentido que le doy a la palabra Ideología: «Ideas falsas que contribuyen a legitimar un poder político dominante; tipos de pensamiento motivados por intereses sociales; ilusión socialmente necesaria».[1]

El filósofo francés Louis Althusser[2] afirmó que ideología es todo conocimiento deformado de la realidad que aparenta, cual sofisma, ser verdadero o científico.

Poder psicotransfomador de la filosofía: entre los antiguos griegos, es la renovación del pacto original entre la conciencia y el kósmos; aprender a ver la realidad sin el fardo de los prejuicios o del consenso castrador: nomos (ley, consenso, norma, instituciones, percepción socializada) contra physis (el movimiento interno, dinamismo íntimo y propio de cada individuo: la esencia como potencialidad de una vida que se despliega). Las tres metamorfosis del espíritu en Nietzsche[3] o la filosofía como conversión existencial (metanoia), como limpieza de la percepción, y no sólo como una labor tediosa que consiste en aprender de memoria conceptos aislados de un grupo de personajes lejanos que no trabajaban y que por eso podían perder el tiempo «filosofando» como viejos ideáticos.

Michel Onfray escribe sobre esta idea: Un encuentro filosófico, una conversión existencial, una decisión voluntarista, un trabajo sobre la consistencia de nuestro propio ser y la emergencia de una subjetividad: eso es lo que supone el contrato filosófico.[4]

Nietzche

Un trabajo sobre la consistencia de nuestro propio ser, he aquí la clave para comprender la sabiduría de la antigua Grecia a través de la noción de ethopoética.[5] Ethopoética: construcción, creación y escultura de sí; ¡Sé amo y escultor de ti mismo!, dice Nietzsche en Ecce Homo.

Aquí un dato interesante: la raíz de la palabra ética, en la antigua Grecia, tenía dos sentidos, dependiendo si era escrito con la letra eta (Η η) o con épsilon (Ε ε). Si escrita con épsilon ethos significaba el comportamiento de los caballos en grupo. Los griegos observaron que el comportamiento de los caballos cambiaba cuando estaban en conjunto, es decir, ethos con épsilon es un concepto colectivo.

Caballos salvajes corriendo en manadas, de la pintora Bonnie Marris, estadounidense nacida en Michigan

Si escrita con eta, resultaba radicalmente distinta: ethos es el carácter íntimo, lo propio de cada ser que le permite autogobernarse y de esa manera coincidir con la ley cósmica (Diké, Rta, Maat o Tao). (Este concepto de ética es análogo al svadharma hindú que sirve para romper con toda construcción ética a la Gandhi: la ley propia y auténtica de cada ser; moral autónoma y abandono de todo deber ser que no corresponda con el Ser).

Para Platón, por ejemplo, la médula de la filosofía es (…) aspirar a modelar el verdadero hombre dentro del hombre.[6]

Platón, con el dedo levantado hacia el mundo de las ideas y el Timeo bajo el brazo. Aristóteles tiende su mano hacia la tierra, a una realidad física y sostiene la Ética con la otra mano. «La Escuela de Atenas», del escultor Rafael Sanzio

La elección, por parte de esta civilización gringo-cristiana-occidental de la ética con épsilon es prueba del camino de derroche constante de energía lejos del ser, buscando la verdad en los otros y la confianza en los ojos del espectador. Que, por cierto, es la manera en que los políticos conciben la ética. Su apatía y accidia emocional no les permite indagar qué es ética y qué es política. El pensamiento estilo superación personal se propaga como bola de nieve: por su sencillez, porque no molesta a nadie y porque es un buen anestésico para los optimistas de 140 caracteres.

Concepto y visión de la ética que es ajeno y enajena. Enajena y fragmenta. Fragmenta y corrompe. Porque el mayor acto de corrupción no es dar mordidas o abonar a la negligencia cotidiana. No, la mayor corrupción es matar el ethos (con etha), olvidarse de sí para seguir el sueño del encadenado (no le hace que sea americhango o mexicaco): tener un chingo de lana, amar y respetar a la bandera, votar, reproducir inconscientemente los modos de dominación neocapitalista y olvidarse de lo esencial: es decir, cubrir con fango de hábitos la muerte inevitable. El profesor Horst Matthai, de quien tomo esta idea, lo expresa de la siguiente manera: (…) Luego está etos escrito con eta; esto ni siquiera se refiere a un comportamiento (…) Se refiere a la pura manifestación del ser individual. Esta última es la única ética que debemos seguir. Ética es la manera en que debo manifestar mi ser individual en un mundo en que sé que todo es la manifestación de mí mismo.[7]

En tiempos del retorno recargado del PRI: apostar por una micropolítica, por un trabajo de liberación del propio ser, un reencuentro con la música más íntima y arcaica siempre presente de cada uno de nosotros. Cultivar las potencias individuales: la percepción, el arte, la curación de sí, una dietética de la potencialización; una terapéutica intelectual o la lectura como instrumento descolonizardor, etcétera.

Los discípulos de Sócrates fundaron una escuela propia cada uno: Platón, Antístenes, Aristipo, Euclides de Megara; cada una su propia tendencia, su propia línea de fuerza, una pasión dominante.

Sócrates no enseñó una doctrina. Enseñaba y demostraba un método y un camino de crítica vital: la mayéutica.  La mayéutica es filoso cuestionamiento (zétesis) que tiene como propósito la autoindagación existencial, llegar al fundamento o sostén psicológico, ideológico y perceptual de la propia vida.

Sócrates enseñando

Sócrates fue un terrorista espiritual, un maestro capaz de alterar el curso vital de sus discípulos hacia el despertar de la conciencia: Dice Platón en un Discurso que pronunció sobre la ciencia, trocó a Teeteto de tal suerte, que lo hizo un hombre extraordinario.[8]

 Como buen maestro zen, Sócrates utilizaba un método análogo al upaya kaushalya budista (medios hábiles) para provocar que el interlocutor o el joven compañero filosófico adquiriera vida interior, movimiento y fogocidad del alma, un alma de ordinario adormecida por la opinión pública: Una vez concluida la discusión, el interlocutor no ha aprendido nada. E incluso, ya no sabe nada en absoluto. Pero, a lo largo de la discusión, ha experimentado en qué consiste la actividad del espíritu; es más, se ha convertido en el propio Sócrates, es decir, la interrogación, el cuestionamiento, el distanciamiento consigo mismo, es decir, en definitiva, la conciencia.[9]

Sócrates, un sabio antiguo siempre actual, siempre original, más aún en estos tiempos de abundantes psicocuerpos eternamente adormecidos y de alucinaciones psicodélicas maltripiadas estilo Pato(lógico) Donald Trump, Obama Bin Laden o #MargaritaesCalderónReloaded.

[1] Terry Eagleton, Ideología. Una introducción. Ediciones Paidós, 1997.

[2] En Ideología y aparatos ideológicos de Estado.

[3] Ver Así hablaba Zaratustra.

[4] Michel Onfray, La comunidad filosófica. Editorial Gedisa, 2008.

[5] Revisar, por ejemplo, Michel Foucault en La hermenéutica del sujeto.

[6] Werner Jaeger, Paideia, Los ideales de la cultura griega. Libro III, Capítulo VIII: El Simposio, Eros. Fondo de Cultura Económica, 1957.

[7] Horst Matthai Quelle, Textos filosóficos (1989-1999). Universidad Autónoma de Baja California, 2002.

[8] Diógenes Laercio, Vidas de los filósofos más ilustres. Editorial Porrúa, 2002.

[9] Pierre Hadot, Elogio de Sócrates. Editorial Textos de me cayó el veinte, 2006.

Imagen de Portada: Sócrates y sus discípulos.Grabado inspirado en una pintura de Pinelli, publicado en el blog: comaroig.es

guennadi*Guennadi Búrquez Urías. Licenciado en filosofía (UABC). Imparte conferencias y talleres sobre filosofía antigua, filosofía de la India y filosofía de la psicoterapia. Masoterapeuta clínico. Actualmente cursando el Doctorado en Educación (CUT Campus Ensenada)