A DOS DE TRES CAÍDAS: Y los ciudadanos humanizaron la política

Llueve en Baja California, eso es buena noticia en un estado con graves periodos de sequía.

Llueve y uno quisiera que esa lluvia se llevara no solo el añejo polvo incrustado en estructuras, plantas, dinteles y resquicios naturales. Sino que se llevara la corrupción política, el abuso de los poderosos y la indiferencia de los ausentes de sí mismos.

Arturo Ruiz, El Súper Cívico/ A los 4 Vientos/ Foto: RadioFórmula

Si, así como dijo Sylvio Rodríguez en su canción Rabo de Nube: “Si me dijeran, pide un deseo preferiría un rabo de nube, un torbellino en el suelo y una gran ira que sube. Un barredor de tristezas, un aguacero en venganza que cuando escampe, parezca nuestra esperanza”…

Y es que en estos tiempos, pareciera que empiezan a abrirse ventanas a la esperanza.

Así lo percibo por esos miles de personas que han abandonado la inercia de la indiferencia y que han salido a las calles, y que como gotas de lluvia que se acumulan, podrían convertirse en una tormenta primero y después en un torrente capaz de llevarse las ruinas obsoletas de un sistema construido y operado por políticos obtusos y anquilosados en una vieja forma de hacer política.

Un sistema, en donde los que llegan a puestos de poder son los esbirros lame botas, los carentes de escrúpulos capaces de ingerir heces fecales sin gesticular o sentir asco, los cínicos que se bajan los pantalones o se suben la falda, ante el poder económico nacional o internacional, los cobardes capaces de golpear y humillar a personas con el respaldo de las armas de la policía o del ejército, los asesinos viles que desaparecen estudiantes, líderes opositores y migrantes.

Todo Baja California se levantó en contra de la Ley de Agua. En el puerto de Ensenada más de siete mil ciudadanos salieron a las calles el 15 de enero para exigir la derogación de esta ley privatizadora del vital líquido y protestar contra el gasolinazo. Foto: Edgar Lima

Si, un sistema podrido hasta sus raíces, que solo les sirve a los políticos que consideran que en la política no hay amigos… solo intereses y que llegar a gobernar es sinónimo de llegar a robar.

Y un ejemplo de esta clase de política y de vicios asociados, lo vivimos recientemente en Baja California; de hecho, en la memoria de muchos, aún permanece la imagen y eco de la noche del 19 y madrugada del 20 de diciembre, en que por orden del gobernador 13 diputados del PAN, una del PRD y otro de MC, sin permitir análisis ni razonamiento alguno, al amparo de las sombras y con el uso de la fuerza policiaca del estado, votaron la creación de una ley que ni ellos mismos conocían, una ley que incrementaba el costo de agua y que abría las puertas a la privatización de ese servicio público.

Pero sucedió algo que ni ellos ni nadie esperaba, frente al gasolinazo endosado al pueblo por parte de Peña Nieto y el incremento y privatización del agua de Kico Vega, las personas buenas y trabajadoras salieron a las calles, las hicieron suyas y también tomaron los edificios públicos e impidieron la recaudación… eso le caló al Gobernador y veinte días después de haber publicado esa nefasta ley, reculó en la privatización del agua…

¿Será capaz el pueblo de México, en todo el país de hacer que recule Peña y dé reversa al gasolinazo?

No lo sé, pero lo ocurrido en Baja California, en donde los ciudadanos le has dado a los gobernantes, no solo una muestra de la fuerza del pueblo, sino que lo hizo de forma respetuosa y cívica, abre una esperanza.

El enemigo común. Manifestante en la marcha contra el gasolinazo y contra la Ley de Agua de BC, en Ensenada, BC. Foto: Edgar Lima

El Pueblo bajacaliforniano, fue capaz de salir a manifestarse en las calles, de enfrentar a los policías, de permanecer día y noche en los accesos de los edificios públicos.

 

Y ese pueblo, también fue capaz de emocionarse hasta las lágrimas, al entonar el Himno Nacional en la sede de poder legislativo, después de ver como su lucha ganó una batalla al echar por tierra la Ley del Agua y ver como esos diputados antes altaneros, se vieron sumisos y hasta apocados frente al pueblo que es su patrón y sentido de ser como representantes populares.

Las lágrimas de esos jóvenes, mujeres y hombres, su posterior alegría y su solidaridad, hicieron lo que parecía imposible en estos tiempos: ¡Los ciudadanos humanizaron la política! Y eso, es esperanzador… ¿O no?

ARTURO RUIZ CONTRERAS* Jorge Arturo Ruiz Contreras. Biólogo. Ex subprocurador de Derechos Humanos y Protección Ciudadana en Ensenada. Asesor político de grupos parlamentarios en el Poder Legislativo de Baja California